Vladimir Putin, en la conmemoración del 75 aniversario de la victoria soviética en Stalingrado
Vladimir Putin, en la conmemoración del 75 aniversario de la victoria soviética en Stalingrado - Afp

Putin celebra por todo lo alto el 75 aniversario de la batalla de Stalingrado como acto de campaña

Un espectacular desfile militar busca mostrar al mundo que Rusia también es hoy capaz de defenderse de las amenazas

Corresponsal en MoscúActualizado:

El presidente Vladimir Putin, candidato a la reelección en los comicios del 18 de marzo, no desaprovecha nada que le pueda reportar popularidad y votos. Este viernes acudirá a Volgogrado para presidir los festejos conmemorativos del 75 aniversario de la victoria soviética en la sangrienta batalla de Stalingrado, gesta de enorme relevancia histórica porque supuso el principio del fin del régimen nazi.

Este mediodía ha tenido lugar en Volgogrado, que hoy vuelve a llamarse Stalingrado de forma simbólica, un desfile militar al que han acudido decenas de miles de personas. Entre ellos, veteranos llegados de toda Rusia y delegaciones extranjeras de numerosos países, incluyendo la propia Alemania, Francia y Reino Unido.

En la parada han participado millar y medio de militares y se han vuelto a exhibir los tanques, cañones y blindados utilizados por el Ejército Rojo durante la II Guerra Mundial. También han desfilado lanzaderas de misiles modernos como los temibles «Iskander», que Rusia tiene actualmente emplazados en el enclave de Kaliningrado (antigua Prusia Oriental) para hacer frente a lo que Moscú llama «avance de la OTAN» y como respuesta al despliegue del escudo antimisiles de Estados Unidos.

De manera que la celebración encierra no sólo la necesidad de recordar un hecho de indudable relevancia histórica, sino también el deseo de lanzar al mundo la advertencia de que Rusia supo defenderse hace 75 años en la que quizás fue la batalla más sangrienta de todos los tiempos y lo hará de nuevo si llegara el caso. Es además un mensaje de consumo interno que pretende consolidar a la sociedad rusa en torno a Putin, su actual líder supremo, frente a los numerosos enemigos exteriores.

Cuerpos de soldados alemanes tras la toma por los soviéticos de Stalingrado
Cuerpos de soldados alemanes tras la toma por los soviéticos de Stalingrado - ABC

De ahí la importancia que el presidente ruso otorga, de forma casi obsesiva, a todo lo relacionado con la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patria (la II Guerra Mundial). Aquella contienda costó al país 27 millones de muertos y Putin se ha apropiado el triunfo soviético en beneficio de su imagen. Desde que llegó al poder, hace casi 19 años, los fastos del Día de la Victoria han ido aumentando en relieve y significación. Se recuerda cada año el aniversario de todas las batallas decisivas, sobre todo cuando se trata de fechas redondas.

Stalin: «Ni un paso atrás»

A Stalin, que estaba al frente de la Unión Soviética en aquel momento, el máximo dirigente ruso le considera el «artífice» de la victoria contra las tropas hitlerianas. Por eso, Putin fomenta un nuevo culto a la personalidad del cruel dictador soviético. Hasta el extremo de que, hace unos días, el Ministerio de Cultura ruso ha prohibido la exhibición de la película satírica «La Muerte de Stalin», de Armando Iannucci.

Conmemoración del 75 aniversario de Stalingrado
Conmemoración del 75 aniversario de Stalingrado - Reuters

El enfrentamiento que en Stalingrado protagonizaron alemanes y soviéticos entre el 17 de julio de 1942 y el 2 de febrero de 1943 fue probablemente el más encarnizado y cruento en la historia de la Humanidad. Stalin quiso que la ciudad a orillas del Volga que llevaba su nombre no cayera en manos de los nazis y ordenó «ni un paso atrás» a sus soldados.

Los aviones y tanques alemanes nada pudieron hacer contra unos métodos de combate callejeros en medio del frío y el hambre. El 2 de febrero de 1943, las tropas nazis que combatían en Stalingrado, con el mariscal Friedrich von Paulus al frente, tuvieron que rendirse. Fue el primer gran revés alemán que dio la vuelta a la contienda en favor de la URSS.