Un rebelde yemení hutí en Saná en una manifestación en favor de los palestinos
Un rebelde yemení hutí en Saná en una manifestación en favor de los palestinos - REUTERS

Pulso por el liderazgo en Oriente Próximo

Bin Salman, Donald Trump y Netanyahu inclinan de entrada la balanza en favor de Riad

JERUSALÉNActualizado:

¿Cuáles son las raíces del enfrentamiento entre suníes y chiíes?

Se remontan al 632 de nuestra era. La muerte de Mahoma, sin un claro sucesor, marcó el inicio de la rivalidad entre dos grandes corrientes. Los suníes, corriente mayoritaria, son partidarios de que la autoridad religiosa la hereden los compañeros de Mahoma, mientras que los chiíes defienden que la sucesión debe ser de descendientes directos y por eso se alinearon con Ali, yerno del profeta.

¿Aspiran Arabia Saudí e Irán a tener la hegemonía en Oriente Próximo?

Arabia Saudí es la gran potencia suní y aspira a ejercer el liderazgo en todo el mundo árabe. Irán, de mayoría persa y chií, trabaja para extender su influencia en los países donde hay presencia chií como Irak o Líbano, donde son mayoría, pero también en Siria, Yemen o Bahréin.

¿Hay riesgo real de guerra generalizada?

Hasta ahora no ha habido un conflicto militar directo entre Riad y Teherán, pero la irrupción de Mohamed bin Salman como príncipe heredero en Arabia Saudí, unida a la elección de Donald Trump en EE.UU. y al gobierno más ultranacionalista de la historia de Israel, refuerzan la opción de una posible intervención militar en la república islámica bajo el pretexto de frenar su programa atómico y su apoyo a grupos como Hizbolá.

¿Qué papel juegan EE.UU., Rusia e Israel?

La guerra en Siria ha devuelto a Rusia a la esfera internacional y su apoyo al Gobierno de Damasco ha sido tan importante como el iraní para que Bachar al Assad se mantenga en el poder. Donald Trump apoya al eje anti-Irán que encabezan Arabia Saudí e Israel. El Estado judío es el gran beneficiado de las guerras internas en la región ya que sus potenciales enemigos se debilitan día a día.