Theresa May, durante su reunión con Donald Trump, este miércoles en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU
Theresa May, durante su reunión con Donald Trump, este miércoles en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU - AFP

May propondrá a la UE dos años de transición como contribuyente

La «premier» británica trata de dar imagen de unidad en un Gobierno cada vez más dividido

Corresponsal en BruselasActualizado:

La primera ministra británica, Theresa May, reunió el jueves a su Gobierno tratando de ofrecer una imagen de unidad, en la víspera del discurso que pronunciará este viernes en Florencia y que debe servir para esclarecer su posición en las tormentosas negociaciones del Brexit. Se trataba de una reunión de emergencia después de que el ministro de Exteriores, el correoso Boris Johnson, hubiese publicado el viernes pasado un extenso artículo defendiendo la desvinculación completa de la UE desde el 29 de marzo de 2019. Ese artículo fue interpretado como un desafío a la posiciones de la propia May que se espera que este viernes proponga un periodo transitorio de al menos dos años para la completa desconexión.

De la reunión del jueves, en la residencia de la primera ministra, Johnson salió sonriente junto al ministro de Hacienda, Philip Hammond, en una aparente demostración de unidad, puesto que se sabe que ambos tienen visiones muy diferentes sobre el Brexit y las futuras relaciones del Reino Unido con sus actuales socios. Pero, conociendo la política británica, es poco probable que hayan logrado convencerse el uno al otro. Más bien parece que ambos siguen ocultando sus intenciones. David Gauke, el responsable de Trabajo y Pensiones, aseguró que «la primera ministra tiene el respaldo de todos nosotros». Pero el hecho de incidir tanto en la «unidad» puede ser un síntoma de todo lo contrario.

Para exasperación de Bruselas, todas las rondas de negociación precedentes han sido un desastre

En todo caso, desde Bruselas se tiene la impresión de que May estará más cerca del Brexit blando de Hammond que de lo que expuso Johnson en The Daily Telegraph. Se espera que la primera ministra británica proponga una especie de periodo transitorio tras la fecha final del Brexit de al menos dos años durante los que su país seguiría contribuyendo al presupuesto comunitario con unos 20.000 millones de euros en total.

No es probable que la UE lo acepte, porque hasta ahora el negociador europeo, Michel Barnier, ha insistido en que esa contribución debe calcularse en función de su participación y que no esperan que el Reino Unido tenga que pagar «ni un euro de más ni uno de menos» de los que deba, de acuerdo con sus compromisos. La UE no aceptaría el «redondeo» de May a no ser que fuera una cifra muy superior a los cálculos que circulan ya entre los expertos y que suponen entre tres y diez veces más de la cifra propuesta por May.

Nueva cita, el 25 de septiembre

El discurso de Florencia está programado para este viernes por la tarde, solo tres días antes del inicio de la cuarta ronda de negociaciones con Bruselas convocada para el 25 de septiembre. Hasta ahora, todas las rondas precedentes han sido un desastre, hasta el punto de hacer dudar a los negociadores europeos de si esa actitud completamente desafinada por parte británica no será una estrategia de negociación... para exasperarlos. Además de la cuestión económica, otro de los grandes obstáculos lo constituye la cuestión de la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia.

La debilidad política de May no es en cualquier caso ajena a esa situación de bloqueo, porque los dirigentes más relevantes del partido conservador no logran definir una actitud conjunta. Claro que el resto del espectro político británico -empezando por los laboristas- está igual de desorientado. Tras su viaje a Canadá, May ha tenido que jurar que en Londres «hay un solo piloto al timón del Gobierno y todos tenemos un mismo destino a la vista: es lograr un buen acuerdo con la Unión Europea». El problema es que no todos piensan lo mismo sobre lo que significa un buen acuerdo. Ni siquiera todos quieren un acuerdo.