Erdogan en Ankara el pasado mes de diciembre
Erdogan en Ankara el pasado mes de diciembre - REUTERS

El presidente del Parlamento turco pide que se elimine el laicismo en la nueva Constitución

La clara separación entre religión y Estado es uno de los pilares en los que se basó la creación de la República de Turquía

ESTAMBULActualizado:

Desde el año 1928, poco después de la creación de la moderna República de Turquía, el laicismo ha estado reconocido y protegido por las leyes fundamentales del país. La separación entre el papel de la religión y el funcionamiento de las instituciones ha sido una de sus principales señas de identidad. No obstante, ahora está por ver si ese laicismo promovido por el padre de la patria turca, Mustafa Kemal Atatürk, sobrevivirá en la nueva Carta Magna que el partido islamista del AKP, con mayoría parlamentaria, quiere redactar.

Ismail Kahraman, el presidente del Parlamento turco, se ha mostrado rotundo. “Somos un país musulmán. Por tanto debemos tener una Constitución religiosa”, dijo el lunes en una conferencia en Estambul. “El laicismo no puede incluirse en la Constitución”, aseguró. Después de lograr la mayoría absoluta en las elecciones del pasado mes de noviembre, el partido fundado por el actual presidente Recep Tayyip Erdogan se ha embarcado en el proyecto de dotar al país de un nuevo marco legal. El actual data de 1980, redactado después de un golpe de Estado.

No obstante, el AKP necesita el apoyo de, al menos, otro partido para poder hacerlo. Los islamistas poseen 317 escaños en la La Gran Asamblea Nacional Turca y la ley señala que se requieren 330 votos para poder aprobar un borrador que después tendría que ser refrendado en un referéndum vinculante.

Las negociaciones hasta el momento no han llegado a buen puerto. La oposición desconfía de los intentos de crear un sistema presidencialista, que daría amplios poderes ejecutivos a Erdogan, que en estos momentos ocupa un cargo, en teoría, representativo y neutral. A estos temores se suman el rechazo de un sector a convertir el país en un Estado confesional.

El AKP ha estado en el poder desde 2002 y las polémicas sobre las verdaderas intenciones de sus políticos en lo referido a la relación entre religión y Estado no son nuevas. Entre otras medidas, el Gobierno ya ha eliminado la prohibición de las mujeres de llevar velo en determinados espacios públicos y ha restringido la venta de alcohol. Esta nueva forma de entender los principios básicos de la República creada bajo los preceptos de Atatürk ha hecho que diversos académicos se refieran al período en el poder del AKP y Erdogan como "Kemalismo Verde”, en referencia al color representativo del Islam.

Kemal Kiliçdaroglu, líder del partido de centro izquierda CHP, el más grande de los tres opositores con representación parlamentaria, no ha tardado en responder a los comentarios de Kahraman. “El laicismo es el principio básico de la paz social”, aseguró Kiliçdaroglu a través de la red social de Twitter. "El caos que reina en Oriente Medio es producto de un pensamiento que, como usted [Kahraman], hace de la religión un instrumento de la política”.

La población turca es mayoritariamente musulmana. No obstante, los alevíes representan alrededor de una quinta parte de los 78 millones de personas que viven en Turquía. Considerados por muchos como una rama del islam chií, los alevíes profesan una fe que bebe de diversas tradiciones.