Robert Mugabe, el único presidente que ha tenido Zimbabue desde su independencia en 1980
Robert Mugabe, el único presidente que ha tenido Zimbabue desde su independencia en 1980 - AFP
África

Mugabe no dimite y pide por televisión que Zimbabue vuelva a la normalidad

El partido gobernante le despidió como líder y le dio un ultimátum para que dejara la presidencia

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Robert Mugabe, el único presidente que Zimbabue conoce desde la independencia en 1980, se dirigió a la nación el domingo por la noche presionado por su partido, el Zanu-PF y por el Ejército para que dimitiera. En su discurso, de unos 15 minutos, eludió presentar formalmente su dimisión y trasladó la resolución de los problemas de su partido al congreso que se celebrará en las próximas semanas.

Mugabe reconoció que la «crítica estaba justificada» y dijo ser consciente de la lucha y de las preocupaciones del pueblo zimbabuense. «Nuestra gente necesita paz, seguridad, ley y orden. Somos gente de paz», declaró rodeado de miembros del Ejército y del sacerdote Fidelis Mukonori.

El veterano de guerra habló de estabilidad, de devolver la normalidad al país y reconoció que su partido había fallado en muchos procedimientos. «Estoy seguro de que, a partir de esta noche, nuestra nación será reorientada, avancemos todos juntos», dijo Mugabe.

«La era de la victimización y las decisiones arbitrarias deben quedar atrás. La tradición de resistencia es parte de nosotros y debe ser respetada por todos». El nonagenario líder destacó la importancia de que «los pilares de la democracia siguen intactos a pesar de todo (del golpe militar)».

A mediodía

Según fuentes del partido, Mugabe habría aceptado dar un paso atrás y dejar su cargo como máximo mandatario del país. La Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-PF), había anunciado que iniciaría un procedimiento para destituirle la próxima semana si éste no renunciaba antes del lunes al mediodía.

El domingo, Mugabe fue despedido como jefe del partido (aunque sigue formando parte de éste), siendo reemplazado por Emmerson Mnangagwa, «El Cocodrilo», recientemente destituido como vicepresidente por su líder tras 40 años de fiel servicio. Por su parte, la mujer del presidente, Grace Mugabe, cuyo paradero todavía se desconoce, fue expulsada del Zanu-PF y despojada de su puesto como presidenta de la liga de mujeres del partido. La primera dama podría ser deportada en los próximos días.

El presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra de Zimbabue, Chris Mutsvangwa, fue el encargado de confirmar la noticia, que fue celebrada con aplausos y bailes por los miembros del partido del gobierno. Todas estas decisiones salieron de la reunión del Comité Central de Zanu-PF, a la que asistieron 200 de los 300 miembros y que se celebró la mañana del domingo. Se trata del máximo órgano de decisión del partido fuera del congreso y suelen realizar una sesión ordinaria cada tres meses, pudiéndose convocar sesiones extraordinarias si es preciso. El próximo congreso debía celebrarse en diciembre, sin embargo, los últimos acontecimientos obligaron a adelantar la cita. Se esperaba que en ese congreso Mugabe nombrara vicepresidenta a su mujer.

Tras la celebración del Comité Central, Mugabe se reunió con los militares en el congreso para llevar a cabo una segunda ronda de negociaciones. El objetivo era el mismo que en la anterior ocasión: convencer al líder africano de que diera un paso atrás, algo que no entraba en los planes del presidente más longevo del mundo. Mugabe podría haberse visto acorralado tras la pérdida de apoyos de las últimas horas.

Semana histórica

Los militares tomaron el poder el pasado martes, reteniendo al líder africano y a su familia en su ostentosa casa de Harare, la capital de Zimbabue, llamada «Blue Roof» (Casa azul). El despido la semana anterior del vicepresidente Manangagwa habría sido la gota que colmó el vaso.

Dicha intervención por parte de las fuerzas armadas se llevó a cabo para frenar el ascenso político de Grace Mugabe, quien anunció su deseo de suceder a su marido tras las próximas elecciones de 2018. El presidente pretendía ser el candidato del Zanu-Pf a las presidenciales, a pesar de que habría cumplido ya los 94 años y su estado de salud es frágil. Su posible renuncia o muerte durante el mandato, habría encumbrado a su mujer a la presidencia del país.

La ambición política de Grace Mugabe, odiada tanto en Zimbabue como fuera del país, ha precipitado la caída del veterano de guerra y co-fundador del Zanu-PF. En tan solo cuatro días el presidente del país del sur de África ha perdido todo su apoyo tanto dentro de su partido, como el de las fuerzas armadas y del pueblo. El militante del partido Obert Mpofu se refirió al veterano líder como «el presidente saliente» y atacó a sus próximos: «La esposa (de Mugabe) y sus allegados se han aprovechado de su frágil condición para usurpar el poder y saquear los recursos del Estado», dijo Mpofu.

El sábado, multitudes eufóricas tomaron las calles de las principales ciudades para pedir la destitución de Mugabe. Unas escenas que recuerdan las vividas tras la independencia de Zimbabue en 1980. El Zanu-PF ha estado gobernando desde la liberación del país y históricamente su principal misión fue la de liberar al país de la esclavitud del régimen de colonos.