Jean-Claude Juncker durante el discurso de la polémica
Jean-Claude Juncker durante el discurso de la polémica - EFE

Polémica en Portugal por el «olvido» de Jean-Claude Juncker

El presidente de la Comisión Europea dijo: «Europa se extiende de España a Bulgaria», y en el país vecino no han sentado bien sus palabras

CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

Las palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en defensa de la ampliación del Espacio Schengen a Rumanía y Bulgaria no han sentado bien en Portugal. «Europa debe ser una unión de igualdad entre sus miembros, grandes y pequeños, del Este al Oeste, de Norte a Sur. No se engañen porque Europa se extiende de Vigo a Varna, de España a Bulgaria», dijo el político luxemburgués.

En el país vecino, diversos sectores políticos exhiben en público que se encuentran molestos por lo que consideran un «incómodo desliz» ya que, según argumentan, parece olvidar que el punto más occidental de la UE se ubica en Portugal.

Correio da Manha, el diario más vendido al otro lado de la frontera, se atreve a señalar: «Demuestra poco conocimiento de la geografía del continente». Y la diputada Marisa Matias, del Bloco de Esquerda, se pregunta: «¿Es que asume que estamos fuera de las instituciones europeas?».

Se da la circunstancia de que tanto este partido, próximo a los postulados de Pablo Iglesias, como los comunistas de Jerónimo de Sousa propugnan desde hace años la salida de Portugal de la Unión. Ambos son los socios imprescindibles que sustentan al Gobierno Socialista, liderado por António Costa.

Desde que se difundió el mensaje de Juncker, las redes sociales no han parado de llenarse de comentarios al respecto, en vista de que la polémica no se ha hecho esperar. Frases del tipo: «Portugal es uno de los países más antiguos y con las fronteras definidas hace mucho tiempo».

Lo cierto es que, si se acordó de la ciudad de Vigo para retratar el flanco occidental, tampoco se acordó de Hattuvaara (Finlandia) en la vertiente oriental de Europa. Desde allí no constan protestas, de momento, pero en Portugal se lo han tomado muy en serio, tal vez porque la inexistencia de nacionalismos periféricos en su interior hace que se aprovechen estas ocasiones para exaltar el orgullo nacional.

Además, algunos sociólogos hablan de que aún no se ha superado del todo el estigma del complejo de inferioridad, tradicionalmente asociado a la madre patria lusa desde que la época de los conquistadores dio paso a varios periodos de ostracismo, en especial durante el siglo XX. La razón no era otra que el oscurantismo impuesto por los 48 años de la dictadura de Salazar y su sucesor, Marcelo Caetano. De modo que la interpretación del discurso de Juncker ha desempolvado estos viejos fantasmas.