El primer ministro ruso, Dimitri Medvédev
El primer ministro ruso, Dimitri Medvédev - REUTERS

Plan anticrisis de urgencia en Rusia ante el empeoramiento de la crisis económica

El Gobierno ruso está desbordado por la dureza de la crisis que golpea al país y se intuye el descontento popular

Corresponsal en MoscúActualizado:

El Gobierno que dirige el ex presidente ruso, Dmitri Medvédev, está desbordado por la dureza de la crisis que está azotando sin piedad la economía del país. La caída del precio del petróleo está haciendo disminuir catastróficamente los ingresos a las arcas del Estado y hundiendo la cotización de la moneda nacional, el rublo. Mientras, la población ve cómo se encojen sus salarios y desciende su poder adquisitivo por el problema añadido de la inflación. El gasto militar por la intervención en Siria también contribuye a agravar la situación.

Ante esta adversa coyuntura, Medvédev, que calcula que la caída de los ingresos por la venta de hidrocarburos se sitúa en torno al 45%, ordenó el mes pasado a su Gabinete elaborar un plan anticrisis que, según la agencia TASS, está prácticamente ultimado y pronto será entregado al presidente Vladímir Putin para que dé su visto bueno.

TASS adelantó el martes datos del borrador del documento, según los cuales, se asignarán a luchar contra los efectos de la crisis 827.700 millones de rublos, cerca de 10.000 millones de euros. Estos recursos serán obtenidos de partidas presupuestarias ya asignadas para impulsar la economía, pero, sobre todo, de los fondos de Reserva y Bienestar Nacional. Está también en debate la posibilidad de acometer la privatización de algunas empresas estatales para engordar el presupuesto aunque no hay todavía unanimidad al respecto debido a que el precio de venta en las actuales circunstancias no sería el óptimo.

Muchos economistas han advertido que, si el barril de petróleo, principal materia prima que exporta Rusia, se mantiene por debajo de los 40 dólares, los fondos de Reserva y Bienestar Nacional podrían quedar esquilmados en poco más de un año, ya que también se emplean para compensar el déficit. Si esto sucediera, el país se encontraría en una situación crítica al tener limitado el crédito en los bancos extranjeros a causa de las sanciones impuestas por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania.

El golpe del petróleo

Las ayudas incluidas en el plan anticrisis deberán ir a parar a algunos de los sectores punteros de la industria rusa, como el de la automoción, por ejemplo, y a numerosas pequeñas y medianas empresas, además de impulsar la creación de nuevas. En el terreno social se prevén subsidios para los más desfavorecidos, que incluirán también la gratuidad de determinados medicamentos.

La actualización de las pensiones, sin embargo, se ha aplazado y eso pese a que la inflación las está depreciando considerablemente. Según el ministro de Trabajo ruso, Maxim Topilin, los salarios se redujeron en un 9% durante 2015. Los institutos sociológicos advierten de un aumento importante del descontento social a causa de la crisis.

De hecho, el Partido Comunista y los socialdemócratas de «Rusia Justa» critica incisivamente las políticas del Gobierno ruso. No obstante, debido a que todo el poder se concentra en manos de Putin, cuyo partido «Rusia Unida» domina las dos Cámaras del Parlamento, no es de esperar que se produzca ninguna convulsión a nivel político. Por ahora, los rusos, que mantienen un apoyo a su presidente por encima del 80%, tampoco parecen proclives a salir a la calle. Las protestas se circunscriben a colectivos muy exiguos, en el caso actual, a los camioneros por cuenta propia, que exigen el levantamiento del pago de una nueva tasa a la circulación de vehículos pesados por autovías. Esta medida ha puesto en peligro la supervivencia económica de muchos transportistas.

Evolución negativa

El dirigente opositor, Mijail Kasiánov, amenazado de muerte por el presidente checheno, Ramzán Kadírov, e increpado el martes en Moscú mientras cenada en un restaurante, cree que la situación económica en Rusia no mejorará mientras Putin mantenga su pulso con Occidente y no sean levantadas las sanciones. A su juicio, para ello el Kremlin deberá permitir que Kiev restablezca su control sobre el este del país.

Rosstat, la Agencia Federal de Estadística rusa, publicó hace unos días los datos definitivos sobre la evolución del PIB en 2015, que ha resultado ser negativa al experimentar una caída del 3,7, el descenso más pronunciado que se registra en el país eslavo desde 2008, cuando comenzó la crisis mundial. La economía rusa entró en recesión a finales de 2014.