Una mujer exhibe un retrato de Savchenko en demanda de su libertad en Kiev
Una mujer exhibe un retrato de Savchenko en demanda de su libertad en Kiev - REUTERS

La piloto ucraniana Nadia Svchenko, condenada por la justicia rusa

Tras conocerse ayer su veredicto de culpabilidad, hoy ha trascendido que se han rechazado sus alegaciones e ingresará en prisión.

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La piloto ucraniana, Nadezhda Sávchenko, ha sido hoy condenada a 22 años de cárcel por el tribunal de Rostov del Don que ayer la reconoció culpable del asesinato de dos periodistas rusos. El fiscal había solicitado una pena de 23 años de prisión. La condena incluye además el delito de penetrar ilegalmente en Rusia, pese a que, según ella, no lo hizo por su propio pie sino «secuestrada»por los servicios secretos rusos.

El tribunal ha rechazado la coartada de la militar ucraniana, de que había sido capturada por los rebeldes prorrusos antes de que se produjeran los hechos que se la imputan. Los magistrados tampoco han encontrado ningún tipo de eximente. Según el texto de la sentencia, la rehabilitación de Sávchenko «sólo es posible en condiciones de aislamiento de la sociedad». En ese momento se tuvo que interrumpir la lectura del fallo, ya que la piloto empezó a cantar el himno ucraniano. El juez dijo el lunes que «Sávchenko cometió el crimen en confabulación con un grupo de personas motivada por el odio».

Los reporteros rusos, Ígor Korneliuk y Antón Voloshin, perecieron en junio de 2014 cerca de la ciudad de Lugansk al ser alcanzados por la metralla de las granadas de mortero disparadas por tropas ucranianas. La Justicia rusa sostiene que la piloto comunicó desde su helicóptero a los militares las coordenadas del punto en donde se encontraban los periodistas, un puesto de control que después fue bombardeado.

Pero Sávchenko, de 34 años de edad, asegura no tener nada que ver con aquel ataque. Se ha declarado varias veces en huelga de hambre desde su detención y su estado de salud, como revela claramente su aspecto, es realmente delicado. Los letrados sostienen que está muy debilitada y sufre accesos de fiebre intermitentes. Su puesta en libertad ha sido solicitada por la Unión Europea y Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, John Kerry, llega mañana a Moscú.

La jefe de la Diplomacia de la UE, Federica Mogherini, manifestó hace unos días en un comunicado que «no se trata solamente de un asunto judicial o político. Es una cuestión de clemencia y de humanidad». Por su parte, el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, ha calificado de «ilegal» la detención y enjuiciamiento de la piloto, ya que Rusia viola la Convención de Ginebra sobre el trato que deben recibir los prisioneros de guerra. Fue además detenida en su propio país, luchando contra una sublevación, y trasladada a Rusia por la fuerza. «No tenéis derecho a juzgarme. Soy una oficial de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Tengo todo el derecho a defender mi país y estaba haciendo mi trabajo», manifestó Sávchenko en su última intervención ante la corte.

El tribunal se ha negado a reconocer la inmunidad que la asiste por su condición de miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) y de diputada de la Rada Suprema, el Parlamento ucraniano. Fue elegida en las parlamentarias celebradas en Ucrania en octubre de 2014. Moscú también rechaza incluirla en las listas de canje de prisioneros que contemplan los acuerdos de Minsk para lograr la paz en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk.

No obstante, los abogados consideran posible que Sávchenko pueda ser intercambiada por los militares rusos, Alexánder Alexándrov y Evgueni Eroféev, apresados en el este de Ucrania por combatir en las filas de los destacamentos separatistas. El presidente ucraniano, Piotr Poroshenko, lo sugirió recientemente, a lo que el Kremlin respondió que «toma nota» de la propuesta sin decantarse por el momento a favor o en contra.

Sávchenko se ha convertido en un icono de la soberanía nacional y de la lucha contra la «agresión» de Rusia.