Un momento de distensión entre Cyril Ramaphosa (d) y Nkosazana Dlamini-Zuma, este sábado durante la conferencia del Congreso Nacional Africano, en Johannesburgo
Un momento de distensión entre Cyril Ramaphosa (d) y Nkosazana Dlamini-Zuma, este sábado durante la conferencia del Congreso Nacional Africano, en Johannesburgo - Efe

El partido gobernante de Sudáfrica elige al sucesor del presidente Zuma

El vicepresidente Cyril Ramaphosa y Dlamini Zuma son los candidatos a liderar el Congreso Nacional Africano

Corresponsal en JohannesburgoActualizado:

El partido gobernante de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) se reunió este fin de semana para decidirquién sucederá al presidente Jacob Zuma, golpeado por numerosos escándalos de corrupción, mientras busca restaurar el legado del movimiento de liberación de Nelson Mandela. En 2019 se celebrarán las próximas elecciones nacionales y su vencedor se convertirá en el 5º presidente de Sudáfrica después del fin del apartheid. El ANC ha ganado todas las elecciones desde 1994.

Siete candidatos se presentaron como candidatos a liderar el partido gobernante. Sin embargo, la elección estuvo en todo momento entre Cyril Ramaphosa, actual vicepresidente y uno de los hombres más ricos del país, y Nkosazana Dlamini-Zuma, expresidenta de la comisión de la Unión Africana y exmujer del actual presidente. Ambos candidatos pretenden unir y revivir el partido, que ha recibido numerosos varapalos en la era Zuma. Muchos de ellos por la relación entre el presidente con los Guptas, una familia adinerada que ha sido acusada de intentar usar su proximidad con Zuma para influir en los nombramientos de su gobierno.

Del candidato Ramaphosa, 65 años, destacan sus habilidades políticas y su gran reputación como negociador, de la que se benefició el mismísimo Nelson Mandela para avanzar en las negociaciones para terminar con el aparheid y que permitieron al carismático líder coronarse como jefe del ANC y presidente del país. De hecho, se dice que Mandela esperaba que Ramaphosa fuera su sucesor. Sin embargo, se topó con un grupo de líderes de su partido que le presionó para que eligiera a Thabo Mbeki. Le ha llevado dos décadas convertirse en vicepresidente del país y lidera la facción partidaria de una gran reforma.

Apoyo de las provincias más grandes

Por su parte, Dlamini-Zuma, de 68 años, pretende hacer una redistribución de la riqueza para otorgar más poder a los sudafricanos que quedaron excluidos de la economía actual y privados de sus derechos durante el apartheid, una medida muy popular entre los votantes más pobres del ANC que le ha valido el apoyo en las provincias más grandes del país.

En total 4.776 delegados están llamados a votar, de manera secreta, en esta conferencia; el candidato necesita 2.389 o más votos para proclamarse vencedor. El que gane tiene muchas papeletas para convertirse en el próximo presidente del país por el dominio electoral del partido gobernante. En juego también está el ritmo de la reforma en Sudáfrica y la forma en que el país se relaciona con las potencias extranjeras.

Además de elegir al próximo líder del ANC, se votarán por otros cinco puestos principales del partido, así como por los 80 miembros del Comité Ejecutivo Nacional. El puesto de vicepresidente también está muy disputado. Los principales candidatos son David Mabuza, primer ministro de Mpumalanga, Lindiwe Sisulu, ministra de Bienestar Social y el tesorero general de ANC, Zweli Mkhize.

Último discurso de Zuma

El presidente Jacob Zuma pronunció su último discurso como líder del ANC en la 54ª Congreso Nacional Africano celebrado Nasrec (Soweto). Fue el encargado de inaugurar dicho congreso que elegirá a su sucesor y lo hizo con un retraso de siete horas debido a una reunión para debatir cuestiones judiciales y problemas con su acreditación. En su discurso, que duró casi dos horas, el actual presidente habló de la transformación económica radical, de corrupción, educación gratuita para los pobres y lanzó una advertencia a los miembros de su partido: no recurrir a los tribunales para tratar asuntos internos. El líder sudafricano lamentó el estado en el que se encuentra su partido y pidió unidad empezando por Ramaphosa y Dlamini Zuma, a quien instó a que trabajaran juntos por el bien del país y de su partido. Asimismo, aprovechó para defender a su exmujer de aquellos que aseguran que su victoria colapsaría la economía. El presidente no desperdició la ocasión y criticó con contundencia a la justicia, a las ONG, a los medios de comunicación y a miembros de su propio grupo parlamentario.

Sobre su retirada, el presidente sudafricano dijo estar feliz que unirse a la Liga de los Veteranos: «Estoy feliz porque estoy en la puerta de la jubilación. Soy un presidente saliente en todos los aspectos. Por lo tanto, mi principal función de operación será, entre otros, con los veteranos».