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Un Parlamento a la medida de Al Sisi en Egipto

Menos de un 30% de los egipcios con derecho a voto han elegido a un Parlamento fragmentado y favorable a Al Sisi, sin presencia de Hermanos Musulmanes

El CairoActualizado:

«Ni los partidos, ni el programa, ni los candidatos. En estas elecciones el que ha ganado ha sido Al Sisi». Tras unos comicios prolongados durante dos meses y con una escasísima participación, que no ha superado el 30%, los egipcios han elegido a los hombres y mujeres que conformarán su Parlamento, la mayoría de ellos favorables al actual presidente, Abdelfatah Al Sisi.

Según ha anunciado la Suprema Comisión Electoral hoy en rueda de prensa en El Cairo, candidatos de «Los Egipcios Libres», de corte económico liberal pero pro-Al Sisi, han acaparado 65 escaños, mientras que todos los escaños reservados a formaciones políticas (120) han quedado en manos de la coalición «Fi Hob Msr» (Por Amor a Egipto), que no oculta su apoyo al presidente, creando un Parlamento a la medida del exgeneral, sin presencia alguna de la Hermandad Musulmana, declarada grupo terrorista. Otros 316 han sido para diputados independientes, sin afiliación política declarada.

Con estas elecciones concluye la «hoja de ruta» marcada por los militares tras el Golpe de Estado que derrocó a Mohamed Morsi en 2013: «Elecciones presidenciales, Constitución y elecciones Parlamentarias».

Pese a la escasa participación (la más elevada fue del 41,6% en la provincia del Sur del Sinaí, y la más baja fue de tan sólo 18,1% en Suez), la elección de un Parlamento ofrece una visión de Gobierno funcional con tres poderes y da legitimidad internacional al Gobierno de Al Sisi, que hasta ahora ha gobernado Egipto a base de decreto.

«Es difícil creer que estas elecciones afecten significativamente a los poderes de Al Sisi», explica a ABC Oren Kessler, director para Oriente Medio del think tank estadounidense Por la Defensa de las Democracias, una opinión compartida por diversos expertos en procesos electorales egipcios consultados por este periódico. «En estas elecciones el que ha ganado ha sido Al Sisi».

La propia ley electoral está diseñada para evitar la creación de partidos políticos fuertes y con arraigo entre la población egipcia, pues tan sólo reserva 120 escaños de 596 a formaciones políticas. De los 476 restantes, 28 los elegirá su propio gabinete, y el resto han sido repartidos entre los más votados de más de 2.500 candidatos en todo el país, muchos de ellos desconocidos para los propios egipcios.

El hastío, la desconfianza en el sistema, el desconocimiento de los candidatos y la ausencia de oposición tanto de activistas nacidos de la Revolución del 25 de enero como la propia Hermandad Musulmana ha generado ese rechazo a las urnas, a las que sólo se ha acercado el 28,3% de los egipcios con derecho a voto.

«Al Sisi, con el objetivo de ‘lograr la estabilización’, ha aplastado a la oposición», comenta a ABC en El Cairo el analista del Centro Carnegie para Oriente Medio Amr Ali. «En algún momento», todos aquellos silenciados a base de detenciones y persecución (desde la caída de Morsi en 2013, el Gobierno egipcio ha engordado sus listas de detenidos por sus ideas políticas con cerca de 41.000 personas) volverán a levantarse y se producirán revueltas, advierte. Después de todo –explica– los Hermanos Musulmanes y otras fuerzas de la oposición no están integrados en el sistema político, por lo que la estabilización que tanto proclama Al Sisi está lejos de alcanzarse.

Y sin embargo, pese al previsible apoyo que Al Sisi recibirá de este Parlamento, el Gobierno ya ha adelantado que “será necesario” reformar los poderes de la Cámara en favor de la figura del exgeneral.