Pablo Iglesias con el bebé de Bescansa y Donald Trump durante su campaña por la nominación EFE
Pablo Iglesias con el bebé de Bescansa y Donald Trump durante su campaña por la nominación EFE

¿En qué se parecen Pablo Iglesias y Donald Trump?

Coinciden en radicalidad, demagogia y efectismo porque saben que se dirigen a un público de desencantados e indignados; al menos hasta su llegada al poder

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¿Qué semejanzas pueden encontrarse entre el futuro presidente norteamericano Donald Trump y el líder de Podemos, Pablo Iglesias? Ambos están en las antípodas en términos de teoría política: Trump representa al partido conservador norteamericano, símbolo del patriciado estadounidense y de la clase rica, e Iglesias a un partido de extrema izquierda europea. En la práctica, tanto su pensamiento como su estrategia y estilo personal para llegar al poder tienen muchos puntos de contacto.

Extremismo

A grandes problemas, grandes soluciones. Ni Donald Trump ni Pablo Iglesias gustan de los matices, porque ambos saben que sus audiencias están formadas por desencantados e indignados con los profesionales de la política. El republicano ha dado a entender que Estados Unidos iría mejor sin inmigrantes, y propone lisa y llanamente expulsar a los millones de ilegales. El líder de Podemos considera que la propiedad privada es el germen de la corrupción y de la desigualdad, y apuesta por un Estado omnímodo y omnipresente, no solo en los medios de producción sino también en la enseñanza y los medios de comunicación.

Demagogia

Trump pide que se construya un muro en toda la frontera con México, y que además lo financie el país emisor de emigrantes. Iglesias propone la eliminación por decreto de la austeridad, abrir el caño del gasto público, y un sueldo vitalicio para todo portador de un DNI español. Los dos dirigentes coinciden en sus invectivas hacia la “clase dominante” en sus respectivos países. Para Trump el enemigo es el establishment instalado en Washington (y en general en la costa este); Pablo Iglesias prefiere denominarlo la “casta”.

Efectismo

Una de las últimas "boutade" de Trump fue pedir a Putin que piratease los correos electrónicos de su rival, Hillary Clinton, y los diera a conocer. Pablo Iglesias optó por acariciar y hacer cucamonas al bebé de su compañera Carolina Bescansa en el Congreso de los diputados. Aquí la sensibilidad de Trump no sintoniza con la del político español; en uno de sus mítines en Virginia, el candidato republicano ordenó expulsar del público a un niño que lloraba, solo dos minutos después de decirle a la madre: "Amo a los bebés. Escucho a un bebé llorar y me gusta".

Platós de televisión

Pablo Iglesias creó sus propios programas de televisión, como «La Tuerka» o «Fort Apache», que divulgó a través de internet y de canales de TDT como Canal K y Canal 33. Fue en estos espacios de escasa audiencia donde Iglesias se formó como presentador, entrevistador y hombre de televisión, hasta que dio el salto a la televisión generalista (Cuatro, La Sexta e Intereconomía). Un análisis de “The Times” demostró por su parte que los medios de comunicación norteamericanos -ávidos de audiencia- dieron a Donald Trump 1.900 millones de dólares en publicidad gratuita a lo largo de la campaña presidencial, es decir, 190 veces más de lo que el magnate pagó por su propia publicidad, a pesar de no dejar nunca de denostarle.

Narcisismo

Tanto Donald Trump como Pablo Iglesias saltan a los escenarios y a los estudios de radio y televisión con el discurso aprendido casi de memoria; tanto que algunos les han puesto en las redes sociales ritmo de rap. Pablo Iglesias entró en la política decidido a distinguirse por su coleta. La estética capilar es también lo que más destaca en la imagen de Donald Trump por lo barroco de su flequillo. El reportaje a su peluquero es ahora el gran objeto de deseo de la prensa norteamericana.