Estado Isllámico

Las paranoicas condiciones de EI para conectarse a internet en la capital del califato

Dos periodistas sirios de la organización «Raqqa está siendo masacrada silenciosamente», que denuncia las barbaridades de Estado Islámico desde dentro, han sido decapitados en Turquía por miembros de la organización

Las paranoicas condiciones de EI para conectarse a internet en la capital del califato

Internet es una de las armas que han convertido a Estado Islámico en el grupo terrorista más poderoso de la historia. Le sirve para capitalizar el odio y sobre todo para expandir su propaganda. Pero también gracias a internet el monstruo puede ser destruido. Este es peligroso por su potencial como elemento claramente subversivo, como ocurre en Raqqa, la capital del califato, donde la sharía se impone sobre todo, pero que unos pocos valientes han conseguido denunciar desde dentro la barbarie.

Contra ello parece ir el nuevo decálogo de Estado Islámico sobre internet en el califato. Estado Islámico ha impuesto nuevas normas a los propietarios de cibercafés en Raqqa, que obligan a zonas separadas para las mujeres y que los propietarios, de viejos y nuevos locales, deben ser recomendados por un miembro de peso de la banda yihadista, según ha informado «Raqqa está siendo masacrada en silencio» (RBSS, lee su historia) a través de la web Syriadirect.

De esta forma, para mantener sus cafés de Internet o abrir uno nuevo, los propietarios deben tener conexiones con Estado Islámico y presentar amigos o familiares afiliados a la organización yihadista para dar fe de su compromiso, dice el director de RBSS, Abu Ibrahim a-Raqqawi. Además, tienen que pasar un control de antecedentes. «Tienen miedo a los activistas y periodistas que denuncia al EI desde dentro y pueden utilizar internet en su contra», dice el director de RBSS. Exigen a los usuarios que pongan sus manos en las mesas y dejen los dispositivos en la última página en la que estaban. También llevan a cabo búsquedas exhaustivas del historial en todos sus smartphones y ordenadores.

RBSS

Este viernes, días más tarde de esta información y de otras tantas, han aparecido decapitados en Turquía dos periodistas sirios de RBSS, Fares Hammadi e Ibrahim Abd al-Qader. Los reporteros habían registrado desde dentro batallas de Estado Islamico, ataques aéreos, abusos de todo tipo, etc. Poco después lo reivindicaron en Twitter, donde celebraron su muerte con una antigua fotografía de Ibrahim y Fares posando juntos. Para terminar con una broma macabra: «Un selfie antes de ser masacrados silenciosamente».

Al contrario de lo que hizo Al Qaida, más preocupado por el discurso que por las nuevas herramientas comunicativas, EI ha entendido la importancia de las redes sociales y tiene toda una maquinaria de guerra cibernética para especialmente captar a nuevos yihadistas y mujeres desde el exterior. «Oh hermano nuestro, enviado de Estado Islámico,tus tuits son tu arma ... miles de musulmanes en Twitter te están esperando», dice una guía difundida recientemente por el grupo yihadista y que recoge el portal Vocativ.

Según el artículo de los periodistas sirios, los altos mandos yihadistas no pueden espiar a los usuarios de internet, debido a que no utilizan una red estándar, sino internet por satélite. Pero a Occidente tampoco le interesa un apagón total de las comunicaciones en el califato según recoge un reportaje de «France24». «Los agentes de espionaje no estarían conformes con que se cortaran los medios de comunicación de EI», dice el antiguo diplomático y autor del blog AbouDjaffar, Jacques Raillane.

El pasado julio Estado Islámico dio la orden a los proveedores de WiFi en el califato que cortaran las conexiones privadas y solo dejaran la de los cibercafés regidos por los yihadistas. Esta medida fue denunciada por el grupo de terroristas como forma de acabar con los espías y con su trabajo de denuncia interna. Temen el disenso y el abandono del fanatismo. Como recogió Financial Times tras el anuncio del fin del WiFi privado, con esa medida también combaten a los yihadistas arrepentidos que intentan volver a sus casas tras la desilusión de Estado Islámico por su extrema represión. La reputación online está en juego y esto no es ninguna broma para los del califato.

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