Comparecencia de los líderes participantes en la cumbre de países del sur de Europa
Comparecencia de los líderes participantes en la cumbre de países del sur de Europa - Efe

El sur se une para revitalizar la UE e impulsar las consultas ciudadanas

España, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Malta y Chipre piden más ayuda en el control de las fronteras y más recursos

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Los países del sur de la Unión Europea se reunieron este miércoles en Roma, en un formato de cumbre que se ha consolidado y que les da una voz única y más fuerte en el debate europeo. Les une su mismo interés en la política migratoria, al ser frontera sur y puerta de entrada de miles de inmigrantes ilegales, pero también su deseo de avanzar hacia más y mejor Europa, y lograr por fin un acercamiento de las instituciones a los ciudadanos, con una mayor participación de la gente.

«Los siete somos europeístas», advirtió el anfitrión, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, en la primera intervención, Ahí dejó sentado que el único afán de este grupo, que no «bloque ni frente», es liderar el avance decidido de la Unión hacia una mayor integración, en la encrucijada originada por la crisis y el Brexit. El grupo del sur tiene un líder cada vez más evidente, el francés Emmanuel Macron. El horario de la cumbre se adaptó a su regreso del viaje a China, que acabó con un toque de atención a toda Europa para que actúe realmente como una potencia en el mundo.

En la declaración de Roma se plasmó ese deseo, al defender una UE «más soberana, social y democrática, que pueda ser líder en el mundo». La cumbre de Roma es la continuación de las anteriores de Atenas, Lisboa y Madrid, y tendrá su continuación a mediados de marzo en Chipre. Gentiloni recibió en Villa Madama, un palacio del siglo XVI situado en el monte Mario de Roma, a Mariano Rajoy, Emmanuel Macron, Antonio Costa (Portugal), Nicos Anastasiades (Chipre), Josep Muscat (Malta) y Alexis Tsipras (Grecia). Tras una sesión de trabajo, en la sala Giulio Romano, los siete compartieron una declaración pública y una cena de trabajo, en el salón D’angolo.

Los siete países del sur coincidieron en que su afán no es marcar distancias con el resto de la UE, sino plantear propuestas para avanzar a la velocidad que todos ellos desean, y que permita revitalizar el proyecto europeo y acercarlo a los ciudadanos. «Nuestro objetivo es aportar un valor añadido al proceso europeo y defender una posición común», explicó Rajoy.

Sin duda, el problema que más les une a todos es el de los flujos de inmigración irregular. Los siete pidieron a la UE un refuerzo en el control de las fronteras exteriores, a menudo coladero para las mafias, y más recursos para ayudar al continente africano, y frenar en el origen los flujos migratorios. «Las fronteras deben ser reconocidas y compartidas por la Unión Europea», afirman en la declaración conjunta.

Piden, además, que la Unión redoble «su lucha contra la trata de personas y las nuevas formas de esclavitud». Los siete socios del sur apoyan «firmemente» una política de migración europea común, que tenga como objetivo evitar flujos irregulares y aborde las causas fundamentales de la migración masiva «en el diálogo y la cooperación con los países de origen y de tránsito». Esta es una idea sobre la que el Gobierno de España presume de su autoría y que ha exportado al resto del continente desde su experiencia.

Más democracia

El presidente francés se mostró especialmente interesado en la idea de avanzar hacia una Europa «más democrática». «Necesitamos más Europa y revitalizarla», aseguró. En concreto, defiende las «consultas ciudadanas», como una forma de impulsar la UE y acercarla a los ciudadanos, para que participen más y estén más próximos a las instituciones. El resto de los socios asumió esta idea. Entre ellos, Rajoy, quien se mostró a favor de las consultas y de una Europa con mucha más participación ciudadana. Se pusieron fecha para que esta propuesta se haga realidad: la próxima primavera.

Con ese mismo «espíritu», otra idea que está germinando es la de establecer una circunscripción electoral única para el Parlamento Europeo, y la creación de listas transnacionales. La retirada británica de la Unión Europea y el futuro de sus 73 escaños en la Eurocámara han dado vida a este debate. «Podría ser una manera de reforzar la dimensión democrática de la Unión», afirman en la declaración final de la cumbre de Roma.

Fin de la crisis

La situación económica ocupó parte de la agenda. «2018 será un año determinante para dar por concluida la crisis en Europa», aseguró el primer ministro griego, Alexis Tsipras. Advirtió, no obstante, de que la UE debe evitar a toda costa cometer los mismos errores y repetir «las políticas equivocadas». En realidad, todos asumieron que la peor crisis en décadas forma parte ya del pasado y la UE debe aprovechar la nueva etapa para reformarse.

El presidente Rajoy hizo su propia advertencia. Aseguró que el «gran objetivo» de la UE debe ser el crecimiento económico y la creación de empleo, y para ello instó a «perseverar en las políticas reformistas» para no retroceder en el camino.