El presidente de Mesa de Unidad Democrática, Jesús «Chúo» Torrealba, da un discurso durante una manifestación contra el gobierno de Maduro
El presidente de Mesa de Unidad Democrática, Jesús «Chúo» Torrealba, da un discurso durante una manifestación contra el gobierno de Maduro - AFP

La oposición y el Gobierno de Venezuela negocian en República Dominicana sin verse las caras

José Luis Rodríguez Zapatero y los ex presidentes de Panamá y República Dominicana, Martín Torrijos y Leonel Fernández, hacen de mediadores entre las partes

CARACASActualizado:

Tanto la oposición venezolana como el gobierno de Nicolás Maduro tuvieron un encuentro por separado con el ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, este fin de semana en la República Dominicana, confirmaron las partes como paso previo para establecer las bases de un futuro diálogo.

En principio, la polémica reunión no fue anunciada oficialmente, por lo que su carácter secreto y controvertido se mantuvo hasta que la cadena oficialista Telesur y el propio secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús «Chúo» Torrealba, informaron hoy del asunto para aclarar que «no eran traidores» por querer hacer valer el revocatorio a Maduro.

El 19 de mayo Rodríguez Zapatero estuvo en Caracas junto con los ex presidentes de Panamá Martín Torrijos y Leonel Fernández de República Dominicana, invitados por Unasur y Maduro para intentar abrir un diálogo que el ex mandatario español calificó de antemano «largo, duro y difícil».

La cadena Telesur informó que estos viernes y sábado se reunieron las partes en Dominicana. Por el oficialismo acudieron la canciller Delcy Rodríguez, el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez y el diputado Elías Jaua; mientras que a la Unidad Democrática la representaron los diputados Luis Aquiles Moreno, Timoteo Zambrano, Alfonso Marquina y Carlos Vecchio de Voluntad Popular.

Para tranquilizar a los grupos radicales que se oponen a un diálogo con el gobierno de Maduro, Chúo Torrealba aclaró en un comunicado que en Dominicana no se bailó ni bachata ni merengues -en alusión a los bailes típicos del Caribe- sino revocatorio.

La oposición pone sus condiciones

Torrealba ratificó que exigen cuatro cláusulass: «el revocatorio; la libertad de los presos políticos y retorno de los exiliados políticos; la atención a las víctimas de la crisis humanitaria y el respeto a la Asamblea Nacional así como a la Constitución son los temas del único diálogo que interesa al pueblo venezolano. Un diálogo genuino que conduzca al referendo revocatorio: el camino constitucional para que el pueblo venezolano resuelva por sí mismo la crisis a través de unas elecciones adelantadas».

Destacó que esta reunión se produce en un contexto altamente favorable para la lucha del pueblo venezolano por la libertad y la democracia. Al muy importante comunicado del G7 hay que agregarle otros elementos, que se hicieron visibles ante el mundo en las últimas 72 horas: la solicitud de Paraguay a Mercosur para discutir la situación de Venezuela; el significativo gesto del Papa Francisco recibiendo al secretario de UNASUR, Ernesto Samper; la declaración del Secretario de Estado norteamericano John Kerry respaldando la mediación de Zapatero. Son datos reveladores de la voluntad política de una comunidad internacional orientada a respaldar la solución pacífica, electoral y política, a la crisis venezolana.

Es evidente que nunca el régimen que desgobierna Venezuela estuvo tan solo, tras haber constatado el mundo en las elecciones del pasado 6 de diciembre que «ese proyecto autoritario no cuenta ya con apoyo popular».

Aclaró que los representantes opositores llevaron las cuatro condiciones a los ex presidentes para que se las transmitieran a los representantes de la parte oficialista, «con quienes no se ha producido encuentro directo alguno: este ha sido una reunión de las partes con los mediadores. El resultado será expuesto detalladamente por la Unidad al pueblo venezolano, para determinar los pasos a seguir».

Torrealba subrayó la iniciativa tan positiva que ha tenido la Organización de los Estados Americanos (OEA) para activar la Carta Democrática, y para que «estas y otras gestiones (mediación de Zapatero, Unasur, Mercosur,Parlamento Europeo, etc.) sigan avanzando, es fundamental que la presión desde la OEA se mantenga e incremente».

Señaló que «el régimen que con tanta virulencia retórica ha rechazado o intentado disfrazar la importancia de la normalización de las relaciones entre Washington y La Habana, ahora tiene que aceptar una mediación como la de Zapatero, públicamente apoyada por el Departamento de Estado norteamericano a través de su vocero más caracterizado, el Secretario de Estado John Kerry».

Para Torrealba, este es un «detalle» que cierta minoría estridente debería tomar en cuenta: «Si la reunión en Dominicana fue una “trampa” para beneficiar a la “dictadura”, en esa “trampa” estarían participando -entre otros- “El Imperio” y El Vaticano, una necedad que ni el más histérico de los “duros del teclado” se la cree. Lo que en realidad está ocurriendo es que la Comunidad Internacional entendió finalmente dos cosas: primero, que la continuidad de Maduro en el poder pone a Venezuela y a la región entera en riesgo de colapso violento; y segundo, que en Venezuela hay una fuerza mayoritaria, serena y seria, como lo es la Unidad Democrática, garantía de una transición pacífica y de un futuro de progreso e inclusión».