Odebrecht, una red de corrupción extendida por casi todo el continente americano

El escándalo amenaza con provocar en los próximos días la caída del presidente de Perú

CORRESPONSAL EN SAO PAULOActualizado:

Marcelo Odebrecht cambió el rigor de la celda por el arresto domiciliario en su lujosa mansión, mientras el escándalo de corrupción en el que se vio implicado su emporio empresarial amenaza con provocar en los próximos días la destitución del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, acusado de recibir sobornos de la constructora. En Brasil, el caso fue uno de los factores que provocaron la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff -aunque ella no fuera acusada directamente-, en 2016, y que han dinamitado la popularidad del exjefe de estado Luiz Inácio Lula da Silva.

Según las acusaciones, siempre negadas por el presidente peruano, Odebrecht pagó cerca de cinco millones de dólares a empresas directamente vinculadas con Kuczynski cuando este era ministro, entre 2004 y 2013. El expresidente peruano Alejandro Toledo se encuentra huido de la usticia tras haber sido acusado de recibir 20 millones de dólares. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y el vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, son otros tantos mandatarios acusados de haber recibido sobornos de una red que extendió sus tentáculos también a la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner, Panamá, México, Guatemala y República Dominicana.

Odebrecht desarrolló negocios en 26 países en los que logró de todo tipo de gobiernos la adjudicación de jugosos contratos en infraestructura, que incluyen construcción, energía, agricultura, petroquímica e incluso fábricas de submarinos. El modelo de corrupción que ha quedado asociado a la marca ha sido considerado «el mayor caso de soborno internacional de la historia» por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Creado en 1944 en el estado de Bahía por el fallecido ingeniero Norberto Odebrecht, el consorcio creció a pasos acelerados a partir de su internacionalización en los años 80 en Sudamérica y África, llegando a facturar más de 30.000 millones de euros y a tener 128.000 empleados en todo r el mundo, cuando Marcelo, su entonces presidente, fue detenido, en 2015. Tras un proceso de reestructuración, realizado por Emilio, el patriarca del grupo, la plantilla actual se ha reducido a unos 80.000 empleados.

Departamento de cohechos

Las investigaciones internacionales revelaron que la empresa tenía un departamento de sobornos, la mayoría de ellos vinculados al negocio de construcción, con una cartera que incluía construcciones para los Juegos Olímpicos de Río y el Mundial de Fútbol de Brasil, trabajos para la petrolera brasileña Petrobras; el puerto de Mariel en Cuba; viviendas en Panamá; los aeropuertos Simón Bolívar en Venezuela y Nacala, en Mozambique, o la autopista Grand Parkway en Texas, Estados Unidos. Buena parte de esos sobornos era disfrazada y legalizada como donaciones en campañas políticas. Los tribunales de al menos una docena de países del continente americano investigan a la empresa. Y en Perú, Colombia, República Dominicana, México y Panamá le han prohibido además realizar nuevos negocios.