El primer ministro luso, António Costa (derecha), recibe al conservador Rui Rio en el Palacio de Sao Bento
El primer ministro luso, António Costa (derecha), recibe al conservador Rui Rio en el Palacio de Sao Bento - Efe

El nuevo líder conservador portugués: «Se abre una nueva fase en las relaciones con los socialistas»

Rui Rio muestra su intención de llegar a acuedos con el primer ministro, António Costa, tras su encuentro en Sao Bento

Corresponsal en LisboaActualizado:

«Se abre una nueva fase en las relaciones con los socialistas», declaró el nuevo líder conservador portugués, Rui Rio, al término de una larga reunión de casi dos horas y media con el primer ministro, António Costa.

El encuentro, celebrado este martes 20 de febrero en el Palacio de Sao Bento, se enmarca en la frenética actividad en la que se ha embarcado el sucesor de Pedro Passos Coelho después de resultar elegido presidente del PSD.

«Estuvimos hablando de posibles políticas positivas y no cargamos las tintas en aquello que nos separa», señaló. ¿Y cuáles fueron los temas tratados? Pues la descentralización (que por algo él viene del norte), la Justicia y la Seguridad Social. Eso sí, en este último caso puntualizó: «Nunca estará en causa una alteración de la situación actual. Era tomarnos las medidas y mirar a largo plazo, es decir, de aquí a 10, 20 o 30 años».

Su talante para el diálogo quedó patente cuando reconoció: «La reunión ha sido entre los dos mayores partidos, pero eso no quiere decir que no se impliquen las demás fuerzas», en referencia a los comunistas y al Bloco de Esquerda, sustentos del Gobierno socialista con sus alianzas puntuales (no una coalición, entre otras razones porque estos últimos quedan fuera del Ejecutivo). De hecho, esta fórmula se designa con la palabra portugués «geringonça», que significa algo así como «artilugio».

A lo largo de los últimos días, el político portuense de 60 años evidencia que concede prioridad al interés nacional y lo refrenda con estas palabras: «Siempre creí que los partidos deben hacer un esfuerzo para buscar lo que les puede unir». Y prosigue: «No excluyo a nadie de unas conversaciones, aunque pienso que será más fácil hablar con el CDS (centrista) que con el Bloco de Esquerda (lo más parecido a Unidos Podemos al otro lado de la frontera)».

Se da la circunstancia de que tanto António Costa como Rui Rio se fraguaron en la política municipal, ya que el primero fue alcalde de Lisboa y el segundo ejerció ese cargo en Oporto. «Los entendimientos entre las dos corporaciones eran mucho más fáciles que entre un partido de la oposición y un gobierno que sigue una política que se apoya en una izquierda radical que nada tiene que ver con el PSD. Ahí, en esa materia, los entendimientos son más difíciles, quizás imposibles».

Debate sobre el acercamiento a los socialistas

El caso es que Rio lleva meses mostrando intenciones de acercamiento al Partido Socialista, como se reflejó durante la campaña previa al combate con Pedro Santana Lopes por la presidencia del PSD. Mientras este último se negaba a un hipotético pacto con el Gobierno, él jugaba la carta de postularse a favor.

La estrategia parece haberle salido bien, al menos hasta la fecha, pero las voces críticas anidan en el seno de la formación conservadora. Y no se apagan.

Dado que las reacciones no se hicieron esperar ante lo que se interpretaba como una «claudicación» frente a sus oponentes, no le quedó más remedio al nuevo presidente que presentarse en el reciente congreso de refundación con un aparente portazo a los socialistas: «No existe y nunca existirá un bloque central».

Todo indicaba una marcha atrás a las intenciones exhibidas semanas atrás, tal vez presionado por el empuje del CDS de Assunçao Cristas, que le obliga a no bajar la guardia para evitar la fuga de votos hacia los centristas.

Pero los planes continúan en pie y los dos socios radicales del socialismo no se fían en absoluto de que no acabe constituyéndose un gran «bloque central», que los dejaría fuera de toda expectativa de poder. O sea, el portazo podrían llevárselo ellos.

La refundación del PSD pasa en la práctica por una incógnita obsesiva desde hace varios meses: ¿cómo se pueden ganar las elecciones de 2019?

Si los datos macroeconómicos continúan respaldando al Gobierno socialista (sobre todo, porque el paro ha descendido a mínimos históricos: un 7,8%), resultará difícil despojarles del «trono», tal cual refrendan las últimas encuestas.

Por eso, el flamante líder es consciente de que la sombra del apogeo de Passos Coelho le va a perseguir a partir de ahora, pues ganó dos elecciones legislativas y solo la pérdida de la mayoría absoluta en 2015 le convirtió en víctima de la maniobra socialista para compincharse con los más extremistas.

En cualquier caso, Rio no deja de exhibir un doble anzuelo: «Fuimos llamados a cumplir patrióticamente un exigente programa de austeridad, diseñado y negociado por otros; o sea, por los que metieron al país en el agujero financiero más negro desde el 25 de abril [en referencia a la Revolución de los Claveles en 1974]. Conmigo al frente del partido, evolucionaremos siempre en armonía con nuestra historia, sin sobresaltos ideológicos».

Este dardo a los socialistas en el congreso se interpretaba como un guiño al sector que aguarda las elecciones legislativas de 2019 como prueba de fuego. Ahí, en ese año, el ya ex diputado Luis Montenegro buscará el olimpo del partido.