Un grupo de mujeres ha comparecido ante los medios para explicar su denuncia
Un grupo de mujeres ha comparecido ante los medios para explicar su denuncia - Reuters

Mujeres piden al Congreso que investigue a Trump por acoso sexual

Tres de las once presuntas víctimas se preguntan por qué está en la Casa Blanca

Corresponsal en WashingtonActualizado:

La ola de denuncias por acoso sexual, que ha puesto contra las cuerdas a personajes de Hollywood, periodistas y congresistas, ha resucitado las acusaciones que una decena de mujeres lanzó contra Donald Trump durante la pasada campaña presidencial. Tres de las afectadas comparecieron en conferencia de prensa para preguntarse por qué su atacante, además de lograr la victoria en las urnas en noviembre de 2016, continúa hoy en el Despacho Oval.

La campaña retomada por las presuntas víctimas de Trump pretende que el Congreso incorpore sus hechos denunciados a una investigación sobre la conducta del presidente. La irrupción de las mujeres se produce en la víspera de la polémica elección de senador en Alabama, donde el ultraconservador Roy Moore, apoyado por el propio Trump, es favorito para ganar en la elección pese a las siete mujeres que le han acusado de abuso sexual hace tres décadas, cuando ellas eran menores y él, con treinta años, trabajaba de ayudante del fiscal del distrito.

Mientras la Casa Blanca mantiene su permanente desmentido de todas las acusaciones contra el presidente, la nueva iniciativa ha llevado a algunas de las mujeres a rememorar los ataques que supuestamente llevó a cabo contra ellas el actual ocupante del Despacho Oval. Se trata de nuevos testimonios que se suman a las decenas de mujeres que han decidido abandonar su silencio y denunciar pasados episodios a manos de hombres prominentes de la sociedad estadounidense, dentro de la campaña #YoTambién.

Jessica Leeds acusó a Donald Trump de abuso sexual: «Me dio un beso y me agarró los pechos»
Jessica Leeds acusó a Donald Trump de abuso sexual: «Me dio un beso y me agarró los pechos» - AFP

Los testimonios de las víctimas de Trump en distintos medios de comunicación acapararon buena parte de la pasada campaña presidencial. Aunque fue la difusión de un vídeo en el que se escuchaba su voz en off la que estuvo a punto de hacer saltar por los aires la candidatura del republicano antiestablishment. Como sonido complementario a las imágenes del autobús en el que viajaban, el magnate confesaba al productor televisivo Billy Bush cómo había intentado forzar a una mujer casada sin su consentimiento, además de jactarse de coger a muchas de ellas por los genitales cuando quería, por el hecho de ser un personaje poderoso y millonario. Trump logró sobreponerse al escándalo, incluidas las peticiones de renuncia de significados miembros de su partido, lo que no impidió que otras mujeres siguieran denunciando episodios de acoso prácticamente hasta la cita con las urnas. Pese al aparente desgaste, el controvertido outsider se impuso a Hillary Clinton.

Entre los presuntos ataques de víctimas recordados de nuevo estos días, han sido Jessica Leeds, Samantha Holvey y Rachel Cooks, las que han llevado la voz cantante, con repetidas comparecencias televisivas. La primera, una mujer de negocios que viajaba a menudo en los años 70, ha denunciado cómo Trump se abalanzó contra ella y le manoseó, durante uno de sus vuelos transoceánicos. Holvey, miss Carolina del Norte 2006, relató la forma en que el ahora presidente trataba a las aspirantes del concurso de belleza, a las que «ponía en fila y supervisaba como si fueran ganado». Y Cooks asegura que hace uno años, el denunciado le intentó besarla repetidas veces sin su consentimiento, además de pedirle el número de teléfono, dentro de la Trump Tower, edificio de su propiedad.

También, la periodista Melinda McGillivray, como hiciera la pasada campaña, ha vuelto a salir a la palestra para recordar cómo Trump le manoseó los pechos y el trasero mientras le empujaba contra la pared, durante una entrevista en su mansión de Mar-a-Lago (Florida). Ocurrido en 2003, el episodio se produjo cuando el magnate mostraba la residencia a la joven reportera.