Robert Mugabe ha aceptado dimitir después de 37 años al frente de Zimbabue - Efe
África

El fin de una era: Robert Mugabe dimite de manera «voluntaria» como presidente de Zimbabue

El exvicepresidente Emmerson Mnangagwa podría ser investido presidente interino en las próximas 48 horas

Corresponsal en JohannesburgoActualizado:

El líder africano Robert Mugabe ha dimitido, con efecto inmediato, tras 37 años como máximo dirigente del país, cediendo así a las presiones de su partido, el Unión Nacional Africana de Zimbabue –Frente Patriótico (Zanu-PF), del ejército, de los zimbabuenses y de sus colegas africanos. El encargado de comunicar la renuncia de Mugabe fue el presidente del parlamento, Jacob Mudenda, quien anunció que se suspendía el proceso de destitución iniciado el martes por la mañana. Mugabe comunicó al parlamento su decisión a través de una carta en la que hace hincapié que su renuncia es «voluntaria». Esta esperada noticia fue recibida entre aplausos por parte de los asistentes a la asamblea extraordinaria así como fuera del parlamente donde se concentraban centenares de manifestantes.

Juicio político supendido

A primera hora del martes, se reunían el Zanu-PF para iniciar el proceso de «impeachment» contra su entonces presidente, quien desafió a su partido –una vez más- agotando el tiempo que éste le dio para renunciar. El Movimiento Democrático para el Cambio (MDC) decidió el martes acompañar al Zanu-PF en su juicio político para destituir «Gran Viejo Hombre» de la política africana y su líder pidió que una vez terminado el proceso se celebraran elecciones para elegir al próximo presidente del país.

Los legisladores comenzaron el histórico debate político que apartaría definitivamente al líder africano del gobierno. «Esta moción no tiene precedentes en la historia de Zimbabue después de la independencia», Mudenda antes de conocer la noticia de la renuncia de Mugabe.

Boicot a Mugabe

La presión pudo con el nonagenario líder africano una semana después de que los militares tomaran el control del país y le retuvieran bajo arresto domiciliario. Su partido, del que fue co-fundador, le dio la espalda el domingo anunciando su despido como líder del Zanu-PF y pidiéndole que renuncara a su cargo. A pesar de la presión del partido gobernante, de los militares y de la calle, la renuncia de Mugabe no terminaba de llegar. Una muestra de que dimitir no entraba en sus planes es que el lunes convocó la reunión semanal del gabinete que sería la primera desde que el ejército tomara el poder en la conocida como «Operación restaurar el Legado». Solo cinco ministros del gabinete y el fiscal general fueron al encuentro convocado por Mugabe, mientras que los otros 17 optaron por asistir la asamblea convocada por el Zanu-PF para destituirle.

La pérdida del apoyos de sus ministros como por parte de sus colegas africanos podría haber sido determinante para que decidiera dar un paso atrás. El miércoles se esperaba que Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica y de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) y su homólogo Joao Lourenço viajaran a Zimbabue para presionar a Mugabe para que renunciara.

Mnangagwa pide la dimisión inmediata

El nuevo líder del Zanu-PF, Emmerson Dambudzo Mnangagwa, volvió a escena el martes por la mañana tras una semana en silencio para rechazar la invitación de Mugabe a sentarse con él y pedir la inmediata dimisión del entonces presidente «para que el país pueda avanzar y preservar su legado». El apodado como «El Cocodrilo» dijo, mediante un comunicado, que no podía regresar a «casa» porque su seguridad no estaba garantizada: «No puedo poner mi vida en manos de Mugabe».

El que fuera hombre de confianza de Mugabe, acusado de participar en la represión contra aquellos que desafiaron a su líder, dijo que se uniría a todos los zimbabuense para reconstruir la economía para el beneficio de todos en una “nueva era” para Zimbabue y alabó el trabajo realizado por los militares. “Los zimbabuenses han demostrado claramente, sin violencia, su deseo insaciable de que Mugabe renunciara”, dijo el “Cocodrilo”.

Nombramiento inmediato

El exdiputado Emmerson Mnangagwa, apodado como “El Cocodrilo” ("Ngwena"), será investido presidente el miércoles o el jueves, según Patrick Chinamasa, secretario legal de la Unión Nacional Africana de Zimbabue- Frente Patriótico (ZANU-PF) en declaraciones a Reuters.

Con fama de astuto y cruel, el exaliado de Robert Mugabe podría asumir el liderazgo del país en las próximas 48 horas y terminar el mandato de su predecesor hasta septiembre de 2018, según el líder del partido gobernante, Lovemore Matuke. En declaraciones a The Associated Press, Matuke dijo que el “Cocodrilo”, que se encuentra exiliado desde su despido como vicepresidente, "no está lejos de aquí (Zimbabue)". Se espera que Mnangagwa viaje en las próximas horas al país del sur de África para sustituir al único líder que conoce Zimbabue en los últimos 37 años.

El “Cocodrilo” volvió a la escena política el domingo cuando el partido gobernante le devolvió el poder que Mugabe le había arrebatado el 6 de noviembre, al despedirle como vicepresidente. Tan solo cinco días después de la intervención militar, el veterano de guerra, de 75 años, fue nombrado presidente del Zanu-PF, en sustitución del sentenciado Mugabe.

Mnangagwa fue durante décadas el hombre de confianza y brazo ejecutor del hasta ayer presidente de Zimbabue, sirviendo como ministro de Justicia, presidente del parlamento y vicepresidente, antes de ser despedido a principios de este mes. Una decisión que provocó la actual crisis política. Mnangawa tiene estrechos vínculos con los militares que frenaron el ascenso político de Grace Mugabe, quien se postuló como sucesora de su marido.

Como su exlíder, él también fue blanco de las sanciones impuestas por la Unión Europea y los Estados Unidos por sus prácticas abusivas y la represión contra la oposición, miembros de asociaciones de derechos humanos y activistas. A pesar de que haber negado su implicación repetidamente, las masacres de Gukurahundi son el mayor borrón que tiene en su currículum.