Mário Soares en una imagen reciente
Mário Soares en una imagen reciente - EFE

Muere el expresidente Mário Soares, clave en la transición de Portugal

El histórico dirigente socialista portugués fue una figura clave para la democratización del país vecino, así como para la construcción europea

Corresponsal en LisboaActualizado:

El histórico dirigente socialista portugués Mário Soares falleció este sábado 7 de enero en el Hospital de la Cruz Roja de Lisboa, justo un mes después de cumplir 92 años. El fundador del Partido Socialista en 1973 y artífice de la transición democrática del país vecino, una vez consumada la Revolución de los Claveles, deja un gran vacío en la política del país vecino.

Su figura personifica el significado de la palabra 'consenso' al otro lado de la frontera, especialmente desde que condujo a Portugal hacia la integración en Europa, al mismo tiempo que Felipe González ejercía un papel similar en España.

El ex primer ministro y ex presidente de la República había ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del centro hospitalario del barrio de Benfica el pasado 13 de diciembre, en vista de que mostraba síntomas de pérdida de la consciencia y apenas reaccionaba a los estímulos externos.

Transcurridos únicamente tres días, registró una ligera mejoría dentro del pronóstico reservado, pero los tímidos avances no duraron más que 24 horas.

A partir de ese momento, el agravamiento de su salud no dejó de sufrir un carácter progresivo, lo que llevó al presidente Marcelo Rebelo de Sousa y al primer ministro, António Costa, a apresurarse a visitarlo.

Un equipo clínico estuvo pendiente de su evolución a lo largo de los últimos días, ya que su estado crítico no hacía más que empeorar.

Exiliado en Francia durante la dictadura

Soares no dejó de permanecer en activo incluso con una edad avanzada, consagrado con especial ilusión a la Fundación que lleva su nombre. Un espacio de diálogo y debate justo enfrente de la Asamblea de la República, es decir, una ubicación emblemática de su compromiso con los valores democráticos y de equilibrio.

Don Mário vivió en su propia carne la persecución por parte de la policía política de la dictadura de Salazar y tuvo que exiliarse a Francia. No pudo regresar a su tierra hasta pocos días después de la caída del régimen, en una fecha icónica: el 1 de mayo de 1974.

Los claveles rojos del 25 de abril volvieron a las calles para que una multitud le recibiese en la céntrica Avenida da Liberdade. Unos recuerdos imborrables para miles de ciudadanos lusos, que lo encumbraron desde entonces como uno de los mandatarios más queridos de la historia de Portugal.

Sí, porque fue muy apreciado como primer ministro (en dos fases, 1976-78 y 1983-85) e igualmente como un presidente ejemplar entre 1986 y 1996.

Desde entonces, su figura era sinónimo de consenso en un país necesitado siempre de tal equilibrio.