El ministro de Defensa británico, Michael Fallon, tras la reunión semanal del gabinete
El ministro de Defensa británico, Michael Fallon, tras la reunión semanal del gabinete - Afp

El ministro de Defensa reconoce su implicación en el escándalo sexual del Parlamento británico

Sir Michael Fallon pide perdón por su «conducta inapropiada» con una periodista, aunque la afectada no se considera una «víctima» ni a participar en «lo que se ha convertido en una caza de brujas en Westminster»

Corresponsal en LondresActualizado:

Sucedió hace 15 años, pero se sabe ahora que los conservadores en el Parlamento están en el punto de mira por un nuevo escándalo sexual. El ministro de defensa del Gobierno británico, Sir Michael Fallon, ha pedido públicamente disculpas por su conducta inapropiada con una periodista, Julia Hartley-Brewer, a la que llegó a pasarle la mano por el muslo. Los hechos ocurrieron en el año 2002 durante una cena en la que participaban el político y la presentadora de radio.

Esta última, eso sí, le ha querido quitar hierro al asunto «en ningún momento me sentí remotamente alterada o estresada y mis rodillas están intactas». Esta rechaza, además, la idea de que Fallon debería ser perseguido por este suceso y, asegura que no ha sido una «víctima» y que no desea «participar en lo que creo que ahora se ha convertido en una cacería de brujas en Westminster».

Por tanto, Fallon es el primer miembro del Gabinete de Theresa May en verse afectado por estas acusaciones de acoso sexual que presuntamente habrían cometido casi 40 parlamentarios conservadores acusados de alguna u otra forma de acosar sexualmente a miembros de sus equipos de trabajo.

La caja de los truenos se abrió con el caso más sonado hasta ahora, el del secretario de estado de comercio internacional, Mark Garnier, que reconocía las acusaciones que pesan sobre él por haber llamado a su secretaria «tetas dulces» o por encargarle a su ayudante comprar juguetes sexuales que el mismo iba a usar.

May pide tolerancia cero

La primera ministra asegura que confía en los miembros de su Gobierno y este lunes mandaba una carta al presidente del Parlamento británico, el también conservador John Bercow, para pedirle tolerancia cero con este asunto. Algunos parlamentarios le han pedido a la propia May que inicie una investigación para clarificar lo ocurrido y que ponga freno a esta lacra.

Lo que no sabemos aún es si los que estén implicados en este turbio asunto terminarán siendo forzados a dimitir o directamente despedidos como anunció la portavoz de los conservadores en el Parlamento, Andrea Leadsom, que podría ocurrir si se demuestra su conducta inapropiada.