Merkel durante su discurso con motivo del Día de la Industria Alemana
Merkel durante su discurso con motivo del Día de la Industria Alemana - EFE

Merkel, abierta a un ministro de finanzas europeo y un presupuesto común

Las propuestas proceden de sus conversaciones con Macron para profundizar la integración entre los países de la UE

Corresponsal en BerlínActualizado:

«Por supuesto que podemos hablar de un ministro de Finanzas Europeo, si se dan unas condiciones marco», ha dicho la canciller alemana en su discurso con motivo del Día de la Industria Alemana, «lo importante a tener en cuenta es que quede en una misma mano el riesgo, la toma de decisiones y la responsabilidad». La única línea roja que parece quedar en el discurso de Angela Merkel es la agrupación de riesgos en la zona euro. «Claro que se puede pensar en un presupuesto común, siempre que quede claro que estamos construyendo fuertes estructuras y cosas que tengan sentido», ha añadido, arrancando una aplauso de los representantes de la economía alemana que escuchaban sus palabras a modo de preanuncio de lo que será su campaña electoral y sus intenciones para la próxima legislatura. Dado que no existen grandes diferencias en las economías de los países miembros, Merkel ha asegurado que «puedo imaginarme muy bien un gobierno europeo», siempre que se tome como ejemplo los modelos que más han ayudado a crear empleo y productividad.

Estas afirmaciones proceden de las conversaciones previas que Merkel ha mantenido ya con Macron desde que el nuevo presidente francés llegó al Elíseo y la canciller alemana ha reconocido que está dispuesta a aceptar las principales propuestas de París, de las que, a la espera de conocer los detalles, solo parecen excluidos los eurobonos. La propuesta final de los gobiernos de Alemania y Francia, que «puede terminar incluyendo un presupuesto común para la zona euro, un ministro de Finanzas europeo y un Fondo Monetario Europeo, si damos con el diseño adecuado», ha añadido por su parte el presidente de la Federación Alemania de la Industria, Dieter Kempf, argumentando que esos cambios ayudarán a Europa a superar las próximas crisis económicas con menores daños.

Merkel también ha adelantado en este discurso que la preparación de la cumbre que el G20 celebrará en Hamburgo en julio bajo presidencia alemana va ya muy adelantada y que «por las conversaciones que he tenido en las pasadas semanas puedo decir que habrá un amplio consenso a favor del libre comercio y de la lucha contra el cambio climático». Merkel ha repetido su calificación de «lamentable» de la decisión de EE.UU. de abandonar el Acuerdo de París de protección del clima y adelanta que en Hamburgo habrá una posición de apoyo generalizada.

Es más que probable que Merkel llegue a aplicar las políticas que avanza en este discurso porque su partido, la CDU, aventaja a los socialdemócratas de Martin Schulz de cara a las elecciones en septiembre. Según un último sondeo publicado por la cadena alemana ARD y realizado por Infratest-Dimap, la canciller alemana alcanza ya su mejor posición desde la crisis de los refugiados, con un 64% de los alemanes de acuerdo con la tarea de su jefa de Gobierno. Merkel es la política favorita de los alemanes y obtiene un 38% en las encuestas, mientras que solamente un 24% dice que votará al jefe del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz.

La canciller alemana, sostenida por unos resultados económicos muy sólidos, se siente capaz de avanzar en la construcción europea hasta niveles vedados hasta ahora para los gobiernos alemanes. El instituto económico alemán Ifo ha elevado hoy sus pronósticos de crecimiento de la economía alemana para este año (1,5%) y el siguiente (1,7%) gracias a la buena situación de la demanda interna y de la construcción. Es desde esa posición de fortaleza económica, que se traduce en niveles récord de empleo, desde la que Merkel se muestra dispuesta a seguir las propuestas francesas.

Alemania, de hecho, ha comenzado ya a aplicar en casa la práctica de la centralización de la política fiscal. El Bundestag alemán ha aprobado este mismo mes una reforma de la Constitución alemana que contempla que los presupuestos de los 16 Bundesländer pasen a ser controlados por Berlín bajo criterios de estabilidad. Los gobiernos regionales siguen capacitados para establecer de manera independiente su programa, pero el gobierno central de Berlín se reserva la potestad de intervenir si las cosas van mal, tratando de poner fin a la progresión de una deuda regional que casi se ha cuadruplicado en los últimos 25 años hasta más 613 millones, y representa casi un tercio de la deuda pública.

En esta misma línea, Merkel estaría dispuesta a aceptar una centralización del control presupuestario en Bruselas. Ha esperado hasta la victoria definitiva de Macron y ahora está dispuesta a emprender un significativo paso de avance hacia el propósito de más Europa con el que está convencido de que Alemania dará la respuesta correcta a los nuevos retos que plantea la economía global.