Un grupo de jóvenes se dirigen el sábado al concierto del cantante Carlos Alberto «el Indio» Solari, en la localidad argentina de Olavarría
Un grupo de jóvenes se dirigen el sábado al concierto del cantante Carlos Alberto «el Indio» Solari, en la localidad argentina de Olavarría - EFE

Dos muertos por una avalancha durante un recital de «el Indio» Solari en Argentina

El lugar alquilado para el megaconcierto tenía capacidad para 170.000, pero se concentraron cerca de 400.000

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Carlos Alberto, más conocido como «el Indio» Solari, se mascaba la tragedia. A los 68 años quizás haya perdido la cuenta del número de recitales que protagonizó en su vida, pero la experiencia le decía, apenas había sonado la primera nota, que éste no iba bien. Frente a él, un hormiguero humano se agolpaba apretado. Algunos caían, otros les pasaban por encima. Los chicos gritaban mientras sus abuelos rockeros y padres trataban de protegerlos con sus cuerpos. Por increíble que parezca, sólo hubo dos muertos. Al primero lo mató un infarto. Al último, la avalancha.

La ciudad bonaerense de Olavarría, con poco más de cien mil habitantes, sobrevivió a su noche trágica mejor de lo que muchos imaginaron –pese a las víctimas y los destrozos materiales–, que se prolongó hasta el mediodía y mantuvo a Argentina en vilo. «La Colmena», el centro al aire libre donde se celebró el megaconcierto, estaba alquilado a una empresa privada. Tenía capacidad para 170.000 personas, pero allí dentro los que brincaban y se asfixiaban la madrugada del domingo eran cerca de 400.000, según explicó el intendente (alcalde) Ezequiel Galli.

«Hay gente tirada en el suelo (...) Paren un cachito, están pisando a gente que está borracha»

«El Indio» Solari interpretaba los últimos acordes de «Ropa sucia» cuando, angustiado, pidió auxilio y la intervención del dispositivo de seguridad. «Hay gente tirada en el suelo. Si siguen así no vamos a terminar el show. Paren un cachito, están pisando a gente que está borracha», gritó apenas habían transcurrido 20 minutos.

El exvocalista de la célebre banda «Los redonditos de Ricota» detuvo varias veces el espectáculo pero, frente al panorama que veía a sus pies, optó por terminar el programa. No hacerlo posiblemente hubiera significado que ahora se estuviera hablando de decenas de muertos.

Galli compareció al mediodía del domingo para explicar lo que pasó en «La colmena». «La situación se fue de las manos. No se esperaba tanta gente. La Justicia determinará las responsabilidades de la producción y cuántas entradas se vendieron de más. El lugar estaba habilitado para 200.000 personas y el dispositivo de seguridad previsto contemplaba la presencia de unas 170.000 pero había el doble».

Se quedaron en tierra

Mientras el alcalde hablaba centenares de personas seguían en las calles de Olavarría en busca de transporte que les llevara de vuelta a Buenos Aires y localidades próximas. Los autobuses que habían trasladados a miles de personas por la noche habían abandonado la zona y en muchos casos dejado en tierra a los fanáticos de la banda. Ir al Escorial y quedarse tirado sin poder regresar a Madrid sería el equivalente para ilustrar la imagen.

«La situación se desmadró en Olavarría», reconoció el alcalde. «Hemos conseguido unos veinte micros (buses) para que lleven a la gente a su casa y descomprimir la situación». Se produjeron asaltos puntuales a restaurantes y locales, y -lamentó Galli- «lo que debería ser una fiesta terminó siendo lo que fue. Lo lamento profundamente», manifestó conmovido.

A medianoche, después de haber interrumpido el concierto en varias ocasiones y lamentar que «20 pelotudos» (gilipollas) hubieran arruinado la fiesta (que terminó con dos muertos), «el Indio» Solari interpretó los últimos temas y se fue. El fantasma de tragedias como la de la sala Cromañón, donde en diciembre de 2014 murieron 194 personas por un incendio provocado con bengalas, sobrevoló «La Colmena» pero, por fortuna, en Olavarría fue otra cosa.