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Matan a puñaladas a un musulmán escocés por felicitar las pascuas a los cristianos

Un suní de 32 años, detenido como sospechoso de las treinta cuchilladas al quiosquero pacifista de Glasgow

Asad Shah, escocés de origen paquistaní, en su quiosco de Glasgow
Asad Shah, escocés de origen paquistaní, en su quiosco de Glasgow - ABC
LUIS VENTOSO Corresponsal En Londres - Actualizado: Guardado en: Internacional

El quiosquero escocés Asad Shah, asesinado el jueves frente a su establecimiento con un ensañamiento de30 puñaladas, había nacido hace 40 años en Pakistán y llegó a Glasgow con su familia a finales de los noventa. Era miembro de la secta musulmana Ahmadi, de talante pacifista y cuyo lema reza «amor para todos y odio para nadie». El extremismo suní condena y persigue a ese movimiento, que agrupa a unos diez millones de fieles desperdigados por todo el mundo. Los consideran sacrílegos porque sostienen que su fundador, el gurú indio Mirza Ghulam Ahmad (1835-1908), fue un profeta posterior a Mahoma y el mesías prometido. Se cree que un suní de 32 años mató a Shah en represalia por felicitar la Semana Santa a los cristianos en Facebook.

En Escocia viven unos 77.000 musulmanes, que suponen el 1,4% de la población. Asad logró montar su propio negocio, Shah’s Newsagents, el típico quiosco con prensa, bebidas y algo de alimentación, situado con su rótulo verde en el barrio de Shawlands. Es recordado como un musulmán devoto, que vestía al modo paquistaní, muy popular y siempre con una sonrisa en el rostro.

«Felicitaba a sus amigos cristianos en Navidad y Semana Santa, sabía que eran fechas importantes para ellos»

Uno de sus hermanos, que exige el anonimato por temor a represalias, lo ha evocado así en el «Scottish Mail»: «Le encantaba estar en la tienda y hablar con todo el mundo. Conocía a todos sus clientes y algunos iban allí solo por charlar con él. Era tranquilo y paciente, y no le importaba la religión de los demás. Enviaba postales de felicitación a sus amigos cristianos en Navidad y Semana Santa, porque sabía que eran fechas importantes para ellos».

El pasado jueves a las cinco y diez de la tarde, Shah subió su último mensaje a la red social: «Una buena Pascua y una feliz Semana Santa, especialmente para mi querida nación cristiana. Sigamos los pasos del amado y sagrado Jesucristo para lograr el éxito en los dos mundos». Momentos antes había escrito: «Amor incondicional a todos los seres humanos».

Cuatro horas después, a las nueve de la noche, se le vio frente a su tienda frente a un hombre que lo abroncaba con cólera en su idioma. Acto seguido lo mató asestándole 30 puñaladas y golpeando su cabeza reiteradamente contra el suelo. Llegó cadáver al Hospital Universitario Reina Isabel de Glasgow.

La policía ha detenido como sospechoso a un joven suní de 32 años. Podría tratarse de un taxista de Bradford, población situada 300 kilómetros al Sur de Glasgow, la segunda mayor ciudad escocesa. Las fuerzas de seguridad y sus equipos forenses revisaban este lunes un taxi al servicio de Uber, un Volkswagen Passat, que se halló aparcado frente al quiosco de Shah y que según la compañía realizó su última carrera el lunes de la semana pasada.

Escocia, conmocionada

El asesinato de Asad Shan ha supuesto una gran conmoción en Escocia. Una alfombra de ramos de flores lo recuerda a modo de tributo en el suelo frente a su tienda. El viernes, una vigilia en su memoria reunió a quinientas personas, entre ellas la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon. En solo dos días se han recaudado ya 70.000 libras (88.000 euros) para ayudar a la familia, que teme represalias e incluso nuevos asesinatos. El caso está siendo investigado como un «crimen por prejuicios religiosos».

Los ahmadis, que se identifican a sí mismos como musulmanes, trasladaron sus cuarteles generales a Inglaterra en los años ochenta para huir de la persecución sectaria en Pakistán. Su sede central se encuentra en Morden, al Sur del Gran Londres. En Glasgow oran en su propia mezquita, Baitur Rahman. En 2010, el diario «The Independent», que acaba de cerrar su edición en papel, publicó que un grupo islamista de línea dura del Oeste de Londres había llamado a matar ahmadis. Pero no se actuó, porque las autoridades lo consideraron una disputa interna entre musulmanes. En la actualidad se han detectado mensajes en las redes sociales de grupos suníes incitando a la violencia contra los miembros de la secta, que consideran herética.

Salah Beltagui, el director del Consejo Musulmán de Escocia, ha hecho una llamada a la calma: «La gente está muy conmocionada porque haya ocurrido algo así. Hay una gran ansiedad en la comunidad musulmana. Nuestro mensaje es que todo el mundo debe mantener la calma y permanecer unidos en la idea de que todos somos seres humanos. Los musulmanes creemos que la vida nos la da Dios y es sagrada. No existe razón alguna para tomar una vida humana».

La de Shah es la primera muerte en suelo británico provocada por el conflicto de suníes contra ahmadis y se produjo solo dos días después de los atentados de Bruselas.

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