Históricamente, los senadores conservadores son esencialmente moderados, reacios a los enfrentamientos radicales
Históricamente, los senadores conservadores son esencialmente moderados, reacios a los enfrentamientos radicales - AFP

Macron sufre su primer revés electoral en el Senado francés

La derecha de Los Republicanos amplía su presencia en la Cámara Alta

Corresponsal en ParísActualizado:

Los Republicanos (derecha tradicional) tenía 142 senadores. Tras los comicios de este domingo, pudiera aspirar a tener entre 165 y 170 años. Un crecimiento modesto pero significativo. Históricamente, los senadores conservadores son esencialmente moderados, reacios a los enfrentamientos radicales. Macron puede contar con una oposición «responsable».

El centro, dividido entre Unión de demócratas independientes (UDI) y el Movimiento Demócrata (MoDem, aliado de Macron), tenía 42 senadores, cifra que ahora podrían situarse entre los 40 o 45. Un resultado equilibrado, nada significativo. Aliados o independientes, los centristas se reconocen en el proyecto presidencial de Macron.

Mientras, La República en Marcha (LRM), el partido de Macron, que tenía 29 senadores y podría obtener en torno a 25 senadores, sufre un ligero revés que obligará al presidente a contar con centristas y conservadores tradicionales para defender sus proyectos legislativos e institucionales.

Por su parte, el Partido Socialista (PS), que contaba con 82 senadores puede verlos reducidos a 70. Un retroceso menos grave de lo previsto, ante la histórica crisis que sufre el partido. Retroceso que instala al socialismo francés en un limbo insignificante: sin poder, sin influencia, sin ideas, sin liderazgo.

El PCF (18 senadores) y el Frente Nacional (extrema derecha, 2 senadores) conservan su modesta presencia en el Senado, con una fuerza puramente simbólica. Tras varios años de ascensión, Marine Le Pen se estanca y parece retroceder.

En el modelo político francés, los senadores son elegidos por seis años a través del sufragio censitario (voto limitado a un censo restringido a determinado tipo de electores, «grandes electores», en este caso, alcaldes, diputados, concejales, consejeros generales). Y la mitad del Senado se renueva cada tres años. Como estaba previsto, las elecciones senatoriales de ayer no consumaron ninguna revolución. Con ellas se cierra la secuencia electoral nacional que ha cambiado profundamente el paisaje político, dándole unos contornos conservadores, moderados, centristas y reformadores muy llamativos.

La izquierda, en coma

Las izquierdas socialistas y comunistas quedan hundidas en un estado de coma social, político y cultural históricamente grave. El comunismo, reducido a una condición grupuscular, sin influencia social, política ni parlamentaria significativa; y el socialismo, hundido en la crisis más grave de su historia, alejadísimo de la calle, marginado en la Asamblea Nacional y el Senado. Mientras que la extrema derecha del FN de la familia Le Pen retrocede, víctima de divisiones y ausencia de credibilidad.

En la cúpula del Estado, Emmanuel Macron está al frente de un gobierno donde son mayoritarias las derechas reformistas tradicionales. En la Asamblea Nacional (AN), el partido del presidente tiene una mayoría absoluta, que le permite gobernar y reformar sin problemas. Macron podrá contar con el Senado para matizar y mejorar algunas leyes.

A muy corto plazo, el próximo martes, Macron lanzará importantes iniciativas europeas. Su poder personal «absoluto» y su mayoría parlamentaria absoluta le permitían presentarse como un líder con sólido apoyo nacional. Las elecciones senatoriales confirman que contará, así mismo, con el apoyo de la Cámara Alta del Parlamento nacional. Los senadores conservadores son tradicionales proeuropeos.