ELECCIONES EN FRANCIA

Macron monopoliza el poder tras la victoria de su partido

Su arrollador triunfo se vio empañado por una abstención récord del 56,6 por ciento

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

El partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM, reformista), ha obtenido este domingo una mayoría absoluta incontestable en la nueva Asamblea Nacional (AN), consiguiendo 350 de los 577 escaños de la misma, según la proyección de voto realizada por «Le Figaro». Aunque una abstención histórica del 56,6% empañó este resultado y recordó a Macron que su mayoría parlamentaria no se corresponde exactamente con una mayoría social.

Jean-Paul Delevoye, exministro de Jacques Chirac, portavoz oficial del partido de Emmanuel Macron, reaccionó con prudencia al triunfo espectacular de LREM: «Debemos ser extremadamente modestos para poder asegurar el respeto de las minorías políticas. Nuestro partido tiene una responsabilidad excepcional. El presidente está al frente de un proceso histórico de grandes reformas». Según la misma proyección, Los Republicanos (LR, derecha) y sus aliados consiguieron 130 escaños. Sufren una pérdida muy considerable de diputados, pero salvan los muebles. Están condenados a su «refundación». François Baroin, líder conservador, reaccionó a los pocos minutos de conocerse los primeros resultados, con el deseo de «buena suerte» a Macron y el anuncio de un proceso de próxima reconstrucción de la derecha tradicional. Y agregó que «somos la primera fuerza de oposición. Y la ejerceremos de manera responsable».

Dimisión en el PS

El Partido Socialista (PS) y sus aliados habrían conseguido 46 escaños, con lo que perdían 237, una catástrofe histórica sin precedentes. El socialismo francés se convierte en un campo de ruinas. Jean-Christophe Cambadélis, primer secretario del PS, reaccionó con melancólica rapidez para anunciar su dimisión y la próxima formación de una «dirección colectiva» del partido, con el fin de estudiar el imprevisible futuro de un partido hundido en una crisis sin precedentes.

La Francia Insumisa (FI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon entraría en la nueva Asamblea Nacional, con los comunistas conseguiría 28 diputados. Poder parlamentario minúsculo, con aspiraciones callejeras.

En su primera reacción a los resultados electorales, Mélenchon hizo este análisis de la abstención y el futuro político inmediato: «La abstención masiva ha sido una huelga general del pueblo francés contra el nuevo poder. La Francia Insumisa estará al frente de todas las aspiraciones populares. Es necesario transformar la huelga general de la abstención en un proceso de resistencia social activa contra el poder. La nueva mayoría parlamentaria no tiene la legitimidad necesaria para dar un golpe de Estado social contra los intereses de los trabajadores. Francia Insumisa estará al frente de todas las luchas contra el nuevo poder».

El Frente Nacional (FN, extrema derecha populista) de Marine Le Pen alcanzaría 6 escaños. No está claro que los resultados permitan la formación de un grupo parlamentario. Ante tal evidencia, Marine Le Pen reaccionó en términos apocalípticos. «Es sencillamente escandaloso -dijo- que un partido apoyado por más de seis millones de franceses no consiga tener grupo parlamentario. La abstención redujo ayer considerablemente la representatividad de la nueva Asamblea».

Más allá de la cuestión parlamentaria, Le Pen comentó: «Somos la única fuerza de resistencia nacional contra los proyectos de disolución de nuestra patria en el cosmopolitismo apátrida… el Frente Nacional será la primera fuerza de oposición contra las fuerzas que amenazan con diluir nuestra patria milenaria, empobreciendo a los franceses con sus políticas de austeridad europea».

Al margen del análisis apocalíptico de Mélenchon y Le Pen, la histórica abstención del 56,6%, en la segunda y definitiva vuelta de las legislativas, relativiza parcialmente unos resultados que cambian de manera radical los equilibrios políticos tradicionales. Alain Duhamel, académico y politólogo, consideró que la abstención muestra «un rechazo o una pasividad que pone de manifiesto una angustia social latente».

Tras la elección de Emmanuel Macron el pasado 6 de mayo, la segunda vuelta de las legislativas de ayer consuma un pacífico tsunami político. Un partido que solo tiene catorce meses de historia, sin representación parlamentaria hasta hoy, se convierte en la primera fuerza política nacional y da al presidente Macron un poder parlamentario total, sin oposición digna de ese nombre.

El hundimiento histórico del PS y la instalación del Partido Comunista (PCF) en su nueva condición de grupo insignificante consuman un cambio sin precedentes de las izquierdas, cuya liderazgo aspira a asumir la extrema izquierda de Mélenchon.

La crisis de la derecha tradicional, anuncia un proceso de futura refundación, cuando aparezcan nuevos líderes para consumar tal proceso.

Con la ascensión imperial del poder total de Macron y su partido, Francia inicia un proceso de renovación de toda su clase política tradicional. La elección presidencial anunció el fin de los líderes históricos de la izquierda y la derecha. Las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio anuncian la desaparición pura y simple de una generación de líderes y burócratas de todos los partidos políticos tradicionales. En el partido de Macron no hay líderes ni burócratas conocidos por la opinión pública. Francia ha dado el poder total al presidente más joven de la historia de la V República.