Inmigrantes rescatados por el equipo del barco Aquarius en aguas de Libia - Ep | Vídeo: España acepta a Aquiaius, el barco con 629 inmigrantes a la deriva ATLAS

La llegada del verano amenaza con desatar otra ola migratoria hacia Europa

Decenas de miles de subsaharianos en Libia, dispuestos a cruzar el Mediterráneo

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Sucedió lo que se temía. Con la llegada del buen tiempo, aumentan inevitablemente las salidas de inmigrantes de Libia en viejas embarcaciones. Al ir con exceso de peso, los pequeños botes o lanchas neumáticas con emigrantes apiñados, el riesgo de naufragio es altísimo. Además, se da la circunstancia de que Libia, al haber nuevo gobierno en Italia, ha relajado sus controles a la espera de su reacción y firmar un nuevo acuerdo para obtener ayudas y financiación. A ello hay que añadir que Libia es un estado fallido, con el Gobierno de Fayez al Sarraj incapaz de controlar los puertos de las costas orientales, donde se suceden los enfrentamientos con grupos islamistas.

De todas formas, el número de subsaharianos llegados a Italia en estos meses de 2018 es sensiblemente menor al de años anteriores. Hasta ahora en cinco meses llegaron a Italia 13.808 inmigrantes, de ellos 9.372 desde Libia. En este mismo periodo del año pasado desembarcaron 61.285.

Las causas están en el contrato que firmaron Libia e Italia para controlar la salida de emigrantes desde suelo libio. El nuevo Ejecutivo italiano tendrá que renovar ese acuerdo para evitar que vuelva la presión migratoria desde Libia, donde esperan dispuestos a partir decenas de miles de africanos, bajo el despiadado control de los traficantes de seres humanos, según fuentes de la ONU y organizaciones humanitarias.

En febrero del pasado año el jefe del Gobierno italiano, Paolo Gentiloni, y el primer ministro de unidad nacional de Trípoli, Fayez al Serraj, firmaron un acuerdo para «combatir la inmigración ilegal». Preveía la financiación por parte de Italia de infraestructuras para contrarrestar la migración irregular, la formación de policías y asistencia técnica de la guardia costera de Libia. El «premier» libio presentó una lista de peticiones por valor de 800 millones de euros, incluyendo 10 naves para la búsqueda y socorro de náufragos, 4 helicópteros, 10 ambulancias, 30 jeeps y 24 lanchas neumáticas.

Gracias al acuerdo cayeron los desembarcos un 34% en 2017, cuando llegaron a las costas italianas 119.310 inmigrantes, frente a 181.364 del año anterior, según el Ministerio del Interior.

Prófugos vendidos como esclavos

Algunos medios fueron muy críticos con el acuerdo. En un vídeo publicado por la ONG alemana Sea Watch y otras organizaciones, se documentaba una conducta agresiva de los guardias libios hacia otros equipos de rescate de náufragos. La CNN publicó otro vídeo, que dio la vuelta al mundo, en el que aparecían emigrantes vendidos en subasta como esclavos en Libia.

Las imágenes desataron una ola de indignación, con manifestaciones en países como Francia, Alemania y Suiza para pedir a los gobiernos no financiar a la guardia costera libia. Esta era acusada de interceptar a los prófugos en el Mediterráneo para llevárselos después a los centros de detención, donde eran tratados peor que animales, sometiéndolos a torturas, extorsiones y violaciones.

Los periódicos «The New York Times» y «The Washington Post» dieron por hecho que Italia pagaba a traficantes de seres humanos para que disminuyeran su actividad y se redujera el flujo de inmigrantes.