Cartel electoral de Angela Merkel
Cartel electoral de Angela Merkel - REUTERS
ELECCIONES EN ALEMANIA 2017

El lastre de la gran coalición

Los problemas que más preocupan a los alemanes hoy no están en la economía, sino en la seguridad y la inmigración

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Se acerca el domingo electoral y se refuerzan los indicios de que los dos grandes partidos, los cristianodemócratas de la CDU/CSU y socialdemócratas del SPD, podrían sufrir un revés mayor de lo esperado. También de que el máximo beneficiario de ello sería el derechista Alternativa por Alemania (AfD), que podría destacar como tercer partido y superar en varios puntos a los otros tres partidos en liza, que son el izquierdista Die Linke, los Verdes y los Liberales del FDP. Solo este último parece reaccionar en algunas encuestas también para poder disputar el tercer puesto al AfD.

Se daría así lo que tantos observadores habían advertido en estos pasados años: que la gran coalición, que ha gobernado durante dos de las tres legislaturas de cancillería bajo Merkel, genera hastío y desafección por la falta de debate real sobre los problemas en Alemania. Como los dos partidos se han de corresponsabilizar de la política de la coalición, ambos tienden a evitar críticas y esconder no solo los errores propios, sino los del compañero de coalición. Como muchos de los cadáveres en los armarios son compartidos, el debate acaba reducido a cuestiones menores y de matiz, como se pudo comprobar de forma muy preocupante en el debate entre Angela Merkel, la clara favorita, y su rival Martin Schulz, que ya acudía derrotado.

«muchos alemanes han visto cambiar su vida de forma considerable por una llegada de extranjeros que jamás se les anunció ni consultó»

Los problemas que más preocupan a los alemanes hoy en día no están en la economía cuando el país goza de un paro en mínimos históricos y una economía boyante por los éxitos exportadores. Los problemas son de seguridad, de inmigración y en gran medida de cultura e identidad. El trauma de los dos pasados años con la llegada de dos millones de inmigrantes sigue ahí. Y por mucho que los políticos, tanto Merkel como Schulz, proclamen que todo está poco menos que solucionado, muchos alemanes han visto cambiar su vida de forma considerable por una llegada de extranjeros que jamás se les anunció ni consultó. Y cuyos efectos han minimizado unos políticos que tienen muy poco contacto y apenas problemas con la presencia de estos inmigrantes en su mayoría musulmanes en los barrios populares. Exactamente el mismo efecto ha tenido la gran coalición en Austria, donde lleva gobernando nada menos que tres legislaturas y morirá muy probablemente tras las elecciones del próximo 15 de octubre.

La seguridad y la inmigración son las dos cuestiones estrella; son los dos problemas íntimamente relacionados entre sí a los que más tiempo dedicaron Merkel y Schulz el debate. El drama es que están básicamente de acuerdo en todo, en lo uno y lo otro. Y también los partidos liberal y verde, y hasta los propios izquierdistas de Die Linke, tienen una posición respecto a la inmigración que difiere poco de ese mensaje merkeliano que se ha con vertido poco menos que en dogma de Estado. No es por tanto sorprendente que el único partido que discrepa abiertamente y se opone a esa política de inmigración se beneficie del consenso de todos los demás, que minimiza los efectos de la decisión de Merkel de abrir las fronteras aquel 5 de septiembre de 2015. Una decisión que muchos alemanes consideran un grave error que afectó a sus vidas de forma directa o indirecta. Se verá en qué medida una parte del electorado expresa esa opinión con un voto al AfD a quien todos los demás atacan y descalifican estos días como si temieran no ya que saque un 14%, sino que se pudiera hacer con la mayoría.