Lanzamiento de un misil desde la costa este de Corea del Sur
Lanzamiento de un misil desde la costa este de Corea del Sur - AFP
Corea del Norte

Corea del Norte asegura que tiene todo EE.UU. al alcance de sus misiles

El régimen del joven dictador Kim Jong-un mejora su capacidad ofensiva probando su segundo proyectil intercontinental, capaz de volar más de 10.000 kilómetros

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

Corea del Norte parece haber mejorado su capacidad ofensiva con su segundo misil intercontinental, que fue disparado en la noche del viernes (por la tarde en España) y en teoría podría llegar hasta Estados Unidos. Desde luego, lo ha hecho con su capacidad de sorpresa, ya que ha lanzado este nuevo proyectil solo tres semanas después de probar el primero y a una hora y desde un lugar poco frecuentes para este tipo de ensayos.

Según ha confirmado este sábado la agencia oficial de noticias KCNA, el cohete fue disparado al filo de la medianoche desde una lanzadera móvil en la provincia septentrional de Jagang, lo que revela su estrategia buscando el efecto sorpresa. Lanzado totalmente en vertical, el misil salió de la atmósfera al ascender 3.724 kilómetros, casi mil más que el anterior, y reentró en la superficie sin desintegrarse. Tras volar en total 47 minutos, diez más que el probado a principios de julio, cayó cerca de la costa de Japón, en su zona económica exclusiva. En la isla de Hokkaido, al norte del archipiélago nipón, las cámaras de la televisión NHK captaron en medio de la noche un destello de fuego que se precipita al mar.

Con una trayectoria más larga y mayor tiempo de vuelo, este proyectil mejora la capacidad ofensiva del disparado a principios de julio, que se calcula que podría llegar a Alaska. «La prueba confirma que todo el territorio de EE.UU. está ahora a nuestro alcance», se ha enorgullecido el joven dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, según informa la KCNA. A tenor de algunos expertos, este misil podría volar entre 10.000 y 11.000 kilómetros y golpear casi todo el suelo estadounidense menos Florida.

Con su habitual tono propagandístico, la televisión norcoreana ha mostrado este sábado imágenes del lanzamiento del proyectil, un Hwasong-14 como el probado a principios de este mes. Si aquel primer proyectil intercontinental amargó a Estados Unidos su Día Nacional el 4 de julio, el de anoche «celebraba» el 64 aniversario del armisticio que puso fin a la Guerra de Corea, que se conmemoró el jueves. En cualquier caso, esta nueva provocación de Kim Jong-un demuestra el avance de su programa de misiles, ya que es el décimo cuarto ensayo balístico de este año. El joven dictador, que ha presenciado el lanzamiento del cohete, ha asegurado desafiante que es «una seria advertencia» al presidente Trump, quien amenazó con un ataque preventivo contra el régimen estalinista de Pyongyang tras tomar posesión de su cargo en enero.

Para disuadir a la Casa Blanca de un cambio de régimen y, de paso, justificar ante su pueblo las miserias de su anacrónico sistema, Corea del Norte persigue dotarse de un misil intercontinental capaz de golpear a EE.UU. con una cabeza nuclear. Kim Jong-un pretende así blindarse en el poder para no acabar como Milosevic en la antigua Yugoslavia o Gaddafi en Libia.

Aunque los expertos dudan de que Pyongyang disponga ya de la tecnología necesaria para miniaturizar una bomba atómica en un misil intercontinental, sí reconocen que está avanzando más rápido de lo previsto y que podría contar con dicho arma en cinco o diez años. Una amenaza que espanta en Washington y complica aún más el delicado equilibrio de poderes en el nordeste de Asia, donde la Casa Blanca está buscando sin éxito la mediación china. Su nuevo inquilino, Donald Trump, insiste en que la «paciencia se ha acabado» y baraja todas las opciones sobre la mesa, pero pocos ven probable una guerra que sería una carnicería en Corea del Sur e incluso en Japón.

Este último misil es también otro bofetón al nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in, quien sigue apelando al diálogo y solo recibe por respuesta los misiles cada vez más potentes de Kim Jong-un. Cansado de predicar en el desierto, Moon ha anunciado este sábado su intención de dotarse de misiles más potentes y hasta de imponer sanciones unilaterales a Corea del Norte. Cambiando radicalmente de opinión, ahora ve necesario instalar más escudos antimisiles como el sistema THAAD que EE.UU. ha desplegado en el centro del país, al que en principio se oponía. Como respuesta a esta última provocación de Pyongyang, Corea del Sur y EE.UU. han disparado este sábado otra salva de misiles para mostrar su fuerza militar a Kim Jong-un.