Una nave de refugiados rescatados por los Guardias costeros libios - EFE

Italia cierra sus puertos a un barco con más de 600 inmigrantes a bordo

Salvini ha pedido a las autoridades de Malta autorizar el desembarco en la isla de la nave con 629 personas rescatadas en aguas de Libia

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Cierre de los puertos italianos a una nave con inmigrantes. Es la medida sin precedentes que adoptó este domingo el vicepresidente del Gobierno italiano y ministro del Interior, Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, de extrema derecha. Salvini escribió una carta urgente pidiendo a las autoridades de Malta que autorizaran al Aquarius, con 629 inmigrantes a bordo, a desembarcar en la isla por ser el «puerto más seguro». Salvini mostraba así que Italia no ofrecía alternativas.

La Aquarius, con bandera de Gibraltar, había realizado el salvamento en aguas de Libia. Se trata de una nave de la ONG italo-franco-alemana SOS Meditérranée, gestionado con Médicos sin fronteras (MSF). Entre los 629 náufragos norteafricanos lleva a bordo a 123 menores no acompañados, once niños y siete mujeres embarazadas. Habían partido de Trípoli en tres lanchas neumáticas, viéndose poco después en graves dificultades para navegar. Una de ellas volcó. Las tareas de salvamento se desarrollaron en la noche del sábado al domingo, con problemas por las malas condiciones del mar.

A la caída de la tarde de este domingo, Salvini hacía en Twitter la primera declaración pública sobre su grave decisión: «Desde hoy también Italia comienza a decir no al tráfico de seres humanos, no al negocio de la inmigración clandestina. Mi objetivo es garantizar una vida serena a estos chicos en África y a nuestros hijos en Italia. En el Mediterráneo –continuó Salvini–, hay naves con bandera de Holanda, España, Gibraltar y Gran Bretaña que no acogen a ninguno; está Francia, que los rechaza en la frontera, España que defiende sus confines con las armas, en definitiva toda Europa defiende sus propios intereses».

La respuesta de Malta a Salvini se hizo esperar solo unas horas: «La operación de la nave Aquarius se ha realizado en el área de búsqueda y salvamento de Libia y ha sido coordinada por el centro de Roma. Malta no es la autoridad de coordinación y no tiene competencias en este caso», ha replicado el portavoz del gobierno maltés. Horas antes, en la jornada del sábado, el ministro del Interior italiano había acusado al gobierno de La Valeta de «decir siempre no a cualquier petición de intervención». Inmediata fue la reacción del Gobierno maltés, subrayando que eran falsas las acusaciones del nuevo ministro del Interior.

Contencioso con La Valeta

Se ha abierto así oficialmente un delicado contencioso con Malta. De todas formas, el primer ministro maltés, Joseph Muscat, líder del Partido Laborista, ha intentado desactivar la tensión con Italia: «Malta desea construir buenas relaciones con Italia, en la convicción de que los intereses de Roma y La Valeta son similares», ha dicho Muscat. «Mi país –ha añadido el primer ministro maltés en una entrevista radiofónica– ha actuado siempre de acuerdo con las reglas internacionales sobre inmigración y lo ha demostrado con hechos documentados. Para La Valeta, la prioridad sigue siendo la de salvar las vidas de inmigrantes, pero es importante que las reglas y convenciones internacionales sobre el salvamento sean cumplidas por todos».

La decisión marca una línea que ya había anticipado el ministro Salvini. Se ha decidido a ponerla en práctica después de que en las últimas 48 horas se haya producido el salvamento de unos 1.100 inmigrantes en el Mediterráneo. En los puertos de Reggio Calabria y de Pozzallo desembarcaron el sábado unos 500 prófugos en tres naves. Salvini, que con anterioridad había advertido a las ONG por su actuación humanitaria en el Mediterráneo –las acusó de actuar como taxis, favoreciendo así la inmigración–, reiteró el sábado que les habría impedido «continuar a desarrollar el papel de taxi en el mar».

La decisión de cerrar los puertos italianos a las naves de las ONG no tiene precedentes y se produce también ante lo que el ministro del Interior considera una falta de colaboración de las autoridades de Malta. «Si alguien piensa que se repetirá un verano con desembarcos continuamente sin mover un dedo, no es eso lo que haré como ministro. No me quedaré a mirar», dijo el sábado el vicepresidente del Gobierno. Y el viernes había criticado muy duramente a Malta, responsable, según Salvini, de no haber ayudado a Italia.

Tras horas de tensión entre Roma y La Valeta, ha intervenido también Naciones Unidas: «El salvamento de vidas en el mar debe permanecer como una prioridad absoluta para cualquier gobierno», ha dicho Carlotta Sami, portavoz para el sur de Europa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La voz de la ONU no fue algo aislado.

El alcalde de Nápoles, Luigi De Magistris, de izquierdas, ha acusado a Salvini de actuar con «método brutal» y se ha mostrado dispuesto a acoger a los inmigrantes: «Si un ministro sin corazón deja morir en el mar a mujeres embarazadas, niños, ancianos, seres humanos, el puerto de Nápoles está dispuesto a acogerlos», ha dicho el alcalde napolitano.

Por su parte, el fundador de la ONG Emergency, el médico Gino Strada, atacó muy duramente la política sobre inmigración del nuevo gobierno: «Estoy desconcertado. Tengo 70 años y pensaba no ver nunca más a ministros racistas o esbirros en el Gobierno de mi país. No tienen consideración de las vidas humanas», ha dicho Strada.