Benoît Hamon deposita su papeleta en la urna - EFE

Hamon vence a Valls en las primarias socialistas en Francia

El exministro de Educación se impone al favorito con el 58,65 % de los votos

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Los socialistas franceses eligieron ayer a Benoît Hamon (49 años) candidato del PS a la presidencia de la República, con un 58,5 % de los votos de la segunda vuelta de unas elecciones primarias que han consumado una división profunda del socialismo francés. Manuel Valls fue el gran derrotado, con un 41,4% de los votos.

Militantes y simpatizantes del PS votaron contra Hollande, contra su política, contra su ex primer ministro, Manuel Valls, y contra el pacto fiscal europeo. Hamon encarna una línea que ha prometido romper con esa herencia, nacional y europea. Según los sondeos, el nuevo rumbo del PS corre el riesgo de culminar con un desastre electoral en las próximas presidenciales del 23 de abril y 7 de mayo.

Hamon ha hecho campaña contra la herencia de Hollande y contra los compromisos de Estado de Francia con la zona euro

Se trata de un giro histórico del socialismo francés. Los últimos líderes del PS -Lionel Jospin, entre 1997 y 2002; y François Hollande, entre 2002 y 2016- habían defendido un socialismo compatible con el pacto fiscal europeo y la política económica de la zona euro. Hamon, candidato socialista a la jefatura del Estado, tras la sentencia final de las elecciones primarias, ha hecho campaña contra la herencia de Hollande y contra los compromisos de Estado de Francia con la zona euro.

El candidato derrotado, Manuel Valls, que defendía la continuidad con la herencia Hollande y el respeto a los compromisos europeos, ha sufrido una derrota catastrófica, personal y política, que no dudó en reconocer. «Hamon ha ganado claramente, es el candidato de su familia política y ahora le corresponde unir a la izquierda».

El gran perdedor

En el terreno personal, Valls fue durante un tiempo la figura política más popular de Francia. Primer ministro de Hollande, ha terminado hundiéndose con su presidente, defendiendo unas políticas que las izquierdas francesas consideran de derechas. En el terreno político, la «línea» Valls sufre una derrota que va mucho más allá del PS: los militantes y simpatizantes han rechazado el social-liberalismo para votar a un candidato de una izquierda radical. Radicalidad que supone una ruptura sin destino conocido.

El PS aborda la campaña de las elecciones presidenciales más dividido que nunca, con unas previsiones catastróficas para la credibilidad europea del socialismo francés.

El enfrentamiento entre Benoît Hamon, el candidato oficial del PS a la jefatura del Estado, y Manuel Valls, el candidato derrotado, anuncia una nueva campaña devastadora: la primera promesa electoral del nuevo líder socialista es deshacer y derogar la reforma laboral de François Hollande, impuesta por Valls con un decretazo, sin voto parlamentario.

Ruptura cainita

Se trata de una ruptura cainita, atroz: el candidato socialista hará campaña para romper y derogar el mayor logro social del presidente y el Gobierno socialista saliente, que ha tenido el presidente más impopular de la historia de la V República. Tras esa promesa de rechazo, condena y ruptura con la herencia de un Gobierno del que él mismo fue ministro de Educación, Hamon defiende un programa que está en las antípodas de la política de Hollande, respaldada por Valls y una parte de la élite socialista.

Hollande y Valls habían prometido respetar y cumplir con la disciplina del Pacto fiscal europeo y la política económica común de la zona euro. Hamon rechaza esa herencia y propone otra política, en las antípodas.

Primer ministro de Hollande, Valls recriminó a la canciller alemana, Angela Merkel, su política «demasiado favorable» a la inmigración y a los refugiados. Hamon propone cambiar de política, aceptando más inmigrantes, más refugiados… Esos proyectos electorales del candidato socialista chocan de manera brutal con una realidad política con tres frentes desastrosos.

En el frente interno, la elección de Hamon como candidato oficial a la presidencia divide y fragmenta al PS. Podrá contar con el apoyo de la izquierda socialista, pero Valls y numerosos diputados socialistas son hostiles al «izquierdismo irresponsable» de Hamon. Se trata de una división histórica y sin precedentes del PS, a ochenta días de la elección reina del modelo electoral francés.

Un gobierno mayoritario

En el frente externo a la izquierda, Hamon tiene un rival temible, Jean-Luc Mélenchon, candidato de una heteróclita coalición de izquierda y extrema izquierda, partidarios de una Francia insumisa. Mélenchon es un populista y el orador más lírico y temible de las izquierdas. Tiene entre un 12% y un 13% de intención de voto, en la primera vuelta de las presidenciales, el 23 de abril, cuando Hamon apenas tiene entre el 8% y el 10%.

Tras su victoria de ayer, Hamon, en un intento de acercamiento a su rival, le tendió la mano. «Le propondré que construyamos un gobierno mayoritario estable y coherente», afirmó.

En el frente externo, a su derecha, Hamon tiene un rival mucho más temible, Emmanuel Macron, exministro de Economía de Hollande, que se presenta por libre como candidato «social reformista» y tiene entre un 20% y un 21% de intenciones de voto, en la primera vuelta presidencial.

Mientras fue ministro de Hollande, Macron defendió una línea gubernamental moderada, provocando la cólera de numerosos diputados socialistas. Tras dimitir del cargo, para embarcarse en la campaña presidencial, abrió un nuevo frente de crisis entre las distintas familias socialistas.