El golfista Li Haotong , el pasado julio en Hong Kong
El golfista Li Haotong , el pasado julio en Hong Kong - Efe

El golf, al hoyo en China por la campaña anticorrupción

Prohibido para los cuadros del Partido Comunista, desde 2011 se han cerrado más de cien campos, los dos últimos del magnate de Wanda, Wang Jianlin, dentro de la lucha contra la corrupción

Corresponsal en PekínActualizado:

El golf siempre ha tenido fama de ser un juego de ricos. Por eso, Mao Zedong lo prohibió en China tras tomar el poder en 1949. Y, por ese motivo también, este deporte se propagó como la pólvora cuando el país se abrió al capitalismo a partir de los años 80 y aparecieron millonarios por doquier. Con estos «nuevos ricos» ansiosos por disfrutar de los lujos que antes solo habían visto en las películas de Hong Kong, en pocos años se construyeron más de 600 campos de golf, a los que acudían magnates y altos cargos del Partido Comunista.

Pero el golf sigue conservando ese aire elitista que no encaja con los principios de igualdad y sencillez que supuestamente representa dicha ideología, por mucho que de comunista no quede más que el nombre ya en China. En un país con escasez de agua y poco terreno para tanta población, los campos de golf se antojan como un capricho para privilegiados.

A Mao le gustaban más las piscinas y a Xi Jinping el fútbol

Asociados a las componendas entre empresarios sin escrúpulos y los cuadros menos honestos del Partido, en los últimos años se han cerrado más de un centenar de campos de golf dentro de la campaña anticorrupción lanzada por el presidente Xi Jinping. En 2015, el nuevo código de conducta del Partido prohibió a sus 88 millones de miembros usar fundos públicos para pagar la cuota de campos de golf u otros clubes sociales, así como aceptar la pertenencia a dichas entidades como regalo. Como las cuotas de los campos de golf cuestan miles de euros al año, muy por encima de los sueldos oficiales de los cuadros del Partido y funcionarios públicos, esta norma les vetaba de facto jugar al golf mientras seguían clausurándose campos.

Antes de que este miércoles empiece el congreso que el Partido Comunista celebra cada cinco años, en el que Xi reforzará su poder para el próximo lustro y se renovará la cúpula del régimen, se han cerrado otros dos campos de golf. Según informa la CNN, ambos estaban en un complejo turístico de la montaña volcánica Changbaishan, fronteriza con Corea del Norte, y eran propiedad del magnateWang Jianlin, socio del Atlético de Madrid y conocido en nuestro país por el fiasco del Edificio España. Con 18 y 36 hoyos, ambos recorridos habían sido diseñados, respectivamente, por el famoso golfista retirado Jack Nicklaus y por el estudio de arquitectura especializado Robert Trent Jones.

Un tercio de su fortuna

Dicho cierre se suma a los problemas que acumula Wang Jianlin. Su compañía, Wanda, está siendo investigada por sus inversiones multimillonarias en el extranjero y hasta se ha rumoreado que Wang había sido detenido y no puede salir del país. Para hacer frente a su delicada situación, ya que ha perdido un tercio de su fortuna en un año, el magnate ha tenido que desprenderse de sus parques de atracciones. Aunque ya no es el hombre más rico de China, la última lista de la revista económica «Hurun» le sitúa en un puesto que ya quisiéramos la mayoría de los mortales: el quinto.

Al margen de su fama elitista, el golf ha tenido mala suerte en China. A Mao le gustaban más las piscinas y a Xi Jinping el fútbol.