Asistentes al último acto de campaña de Marine Le Pen
Asistentes al último acto de campaña de Marine Le Pen - EFE

La derrota llevará al Frente Nacional a una rebelión interna por su rumbo ideológico

La derrota electoral reabre el debate ideológico en un Frente Nacional fracturado en varias corrientes

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Cuando más lepenista fue Marine, más se alejó del Elíseo. La líder del Frente Nacional hablaba como una Le Pen, gesticulaba como una Le Pen y hasta sonreía como una Le Pen… pero no fue hasta que no ejecutó su táctica casi suicida contra Emmanuel Macron, con un comportamiento demasiado agresivo en el debate, cuando se desnudó ante –especialmente– los que dudaban si abstenerse o votar contra ella. Esta decepción puede alentar a sus rivales por el control de la línea del partido, alguno también con apellido Le Pen. Tras cinco años de desdiabolización exitosa, con un programa social muy marcado, la decepción de anoche –35% de los votos frente al 65% de Macron– puede alentar a sus rivales internos a retomar la línea tradicional del partido.

«Sí habrá una rebelión interna, aunque no se sabe quién contra quién. No paran de salir rumores desde dentro. El Frente Nacional ha tenido estos años una vertiente social liderada por Florian Philippot, y otra fascista integrada por el entorno cercano de su padre, Jean-Marie», asegura a ABC el analista geopolítico de la cadena CNews, Harold Hyman.

Para estas elecciones, la calculada ambición de Marine Le Pen tenía objetivos claros: seducir al desideologizado norte francés, empobrecido y enrabietado por la deslocalización de las empresas y el fin de la minería, y al sureste, más familiarizado con la xenofobia y las raíces ultraderechistas de su partido.

A la desesperada

«En una noche, ella borró cinco años de desdemonización política», escribía el diario Libération tras el debate. «El FN estaba consternado esa noche. Marine Le Pen quería dar un golpe sobre la mesa al saberse perdedora, como a la desesperada, y no le salió nada bien. Al décimo gesto y comentario sarcástico se volvió insoportable», opina Hyman, que cree que solo gustó a sus seguidores más radicalizados. Para Vincent, de 28 años y votante del Frente Nacional, el show televisivo supuso una auténtica decepción: «Es una pena porque creo que ahí perdió definitivamente. No paró de atacar y no pudo explicar sus propuestas».

El pasado 27 de marzo Marine Le Pen declaró a la revista Femme Actuelle que si ella llegaba al Elíseo su sobrina Marion Maréchal-Le Pen no formaría parte de su gobierno. «¿El lugar de mi sobrina? Ella es diputada. No le debo nada a nadie», expresó. Desde entonces, las guerras intestinas han agitado aún más las aguas del Frente Nacional. Y un resultado peor de lo esperado puede restarle legitimidad a Marine frente a la línea dura de su partido. Más tarde tuvo que intervenir el director de comunicación para aclarar que no había ningún tipo de agresividad en sus palabras.

«Puede que a partir de ahora Marion Maréchal consiga más poder que Philippot (vicepresidente del FN), con un programa fundamentalmente social. Dupont Aignan se irá pronto. Es curioso que aceptara apoyar al FN a cambio de ser primer ministro y antes se erigiera como el derechista anticorrupción para restarle votos a Fillon… cuando Le Pen está también acosada por los escándalos. Ella ha reivindicado un neo-gaullismo y no, este está muy tocado moribundo», añade. En este nuevo quinquenio la misión de Le Pen será destruir por completo a la derecha tradicional y ocupar su espectro político.

«Francia vuelve a rozar el fascismo», cree Yannick, un fotógrafo bretón, mientras apuntaba con su cámara la cafetería abandonada de la estación de trenes de Hénin-Beaumont, al tiempo que Marine Le Pen votaba en el colegio electoral de Jean-Jacques Rousseau. «En Francia tenemos enraizado un antisemitismo y odio al extranjero desde hace muchísimo tiempo. La diferencia con países como Italia o España es que allí ya han tenido una dictadura de extrema derecha, y aquí llevamos mucho tiempo jugando con fuego hasta que nos quememos», agrega.

Depende de cómo el FN encaje los resultados de anoche para ver si la línea Marine sigue o llega un sucesor fiel a la viva imagen de Jean-Marie Le Pen.