Las fuerzas kurdas capturan en Siria a los dos últimos «Beatles» de Daesh

Este cuarteto es acusado de ser responsable de la detención y decapitación de unos 20 rehenes. Fueron secuestrados por los Beatles los españoles Javier Espinosa («El Mundo»), Marc Marginedas («El Periódico») y el fotoperiodista Ricard García Vilanova

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

Las familias de las víctimas pidieron «justicia» al conocer la noticia de la detención de los dos últimos miembros de los ‘Beatles’ que permanecían activos y que, en lugar de combatir hasta la muerte como predicaban los vídeos de propaganda del grupo yihadista Daesh,, huyeron al desierto donde fueron capturados. Alexanda Kotey, de 34 años, y El Shafee Elsheikh, de 29, están desde mediados de enero en manos de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), la coalición de milicias kurdo árabes que tiene el apoyo de Estados Unidos en Siria, y su futuro es una incógnita, como el de muchos combatientes extranjeros detenidos en Siria e Irak.

Los ‘Beatles’, apodados así por procedencia y su acento británico, eran los cuatro jóvenes responsables de la custodia de los rehenes de Daesh en Raqqa y, según la inteligencia de EEUU, asesinaron al menos a 27 detenidos y torturaron a muchos más, entre ellos los periodistas y cooperantes extranjeros cuyas decapitaciones grabaron y difundieron a través de las redes sociales. El periodista Javier Espinosa, del diario El Mundo, el fotógrafo freelance Ricardo García Vilanova y el enviado especial de El Periódico, Marc Marginedas, fueron las tres víctimas españolas de esta célula terrorista y pasaron seis meses secuestrados hasta que les pusieron en libertad.

Diane Foley, madre del fotoperiodista James Foley, el primero de los rehenes asesinados ante las cámaras y cuya ejecución en 2014 empujó a Barack Obama a atacar al califato, pidió «cadena perpetua» para los dos yihadistas detenidos a quienes les gustaría ver «en un juicio justo» en Estados Unidos. En una entrevista concedida a la cadena BBC, la madre del reportero lamentó que «esto no nos devolverá a James, pero esperemos que sirva para proteger a otros de crímenes así». En declaraciones a la misma cadena, Nicolas Henin, periodista francés que pasó diez meses en manos de Daesh, declaró que busca «justicia y no venganza» y piensa que esta no se les pueda aplicar «ni en el norte de Siria, ni en Guantánamo», sede de la prisión militar estadounidense que podría ser su destino final siguiendo el camino de los detenidos en Afganistán o Pakistán.

Un tercer ‘Beatle’, Aine Davis, se encuentra detenido en Turquía desde 2015 y el cuarto, Mohamed Emwazi, conocido como Jihadi John y por ser el cabecilla y autor material de las ejecuciones, murió en un ataque de un avión no tripulado en Raqqa, también en 2015.

La caza del yihadista

Aunque la gran guerra contra el «califato» ha terminado y los yihadistas han perdido todas las poblaciones que controlaban, quedan células del grupo en el valle Éufrates y tanto las FDS, como el Ejército de Siria y sus fuerzas aliadas, tratan de acabar con ellas. Es una especie de caza del enemigo en el desierto y así es como las milicias respaldadas por EE.UU. capturaron a los dos últimos ‘Beatles’. En un primer momento ocultaron su identidad, según fuentes oficiales consultadas por The New York Times, pero después se les tomaron las huellas, se les identificó y han colaborado con los servicios de inteligencia aportando detalles del estado actual del grupo y sus cuadros de mando.

Kotey está relacionado con «las ejecuciones y los métodos de tortura más crueles que empleaba el grupo, incluidos los electroshock y la bañera», según la ficha del departamento de Estado estadounidense en la que le califican también de «responsable del reclutamiento de yihadistas en Reino Unido». En la ficha de Elsheikh destacan también su faceta de torturador y le acusan de crucificar a rehenes.

Según informó el diario Times, Reino Unido retiró la ciudadanía a unos 150 británicos que acudieron a combatir en las filas yihadistas en Irak y Siria para evitar de esta forma su regreso a casa. De esta forma, Kotey y Elsheikh podrían ser enviados a Estados Unidos debido a los crímenes que cometieron contra ciudadanos estadounidenses o podrían quedarse al norte de Siria bajo control kurdo.