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Frontex quiere actuar en las fronteras de la Unión Europea sin necesidad del aval de los estados

El director ejecutivo de esta agencia de Bruselas ha reconocido que esto implica ceder soberanía nacional, pero ha aducido que para tener una zona de libertad de movimientos se necesita «una protección de las fronteras exteriores efectiva»

El director ejecutivo de Frontex, Fabrice Leggeri
El director ejecutivo de Frontex, Fabrice Leggeri - AFP
EFE Madrid - Actualizado: Guardado en: Internacional

Frontex ha mostrado su disposición a tomar decisiones vinculantes que los países de la UE deban acatar con el fin de proteger las fronteras ante la crisis de los refugiados y otros desafíos como el terrorismo o el crimen organizado.

Esta modificación, que ya ha sido propuesta por la Comisión Europea (CE), ha despertado serios recelos entre los socios europeos, pues implica ceder soberanía nacional. En estos términos se ha expresado el director ejecutivo de Frontex, Fabrice Leggeri, quien lo considera inevitable si la UE quiere una protección eficiente.

«Si queremos una zona de libertad de movimientos que funcione, necesitamos una protección de las fronteras exteriores efectiva», ha asegurado en una rueda de prensa en Berlín, en la que ha subrayado también que «Frontex necesita más poder para controlar efectivamente las fronteras».

Más competencias y capacidad

Leggeri ha defendido la propuesta de la CE para dotar de más competencias y capacidades a su agencia restando importancia al menoscabo de soberanía que supone y destacando, a cambio, que iría en «interés de la UE y de la zona Schengen» de libre movimiento en el Europa: «Para Frontex será más fácil (operar) si la propuesta de la CE es aceptada», ha afirmado Leggeri, que habló de «soberanía conjunta».

La función de la agencia, ha señalado, no es meramente registrar a los peticionarios de asilo que acceden a Europa, sino que también se ocupa de «cuestiones de seguridad», como la lucha contra el terrorismo internacional y las redes criminales.

«Si los estados miembros quieren la zona Schengen. Entonces necesitamos no sólo controlar a los migrantes, sino también cooperar frente a riesgos», ha asegurado.

Un millón de refugiados

El director ejecutivo reconoció que la dotación presupuestaria y de personal de Frontex está aumentado de forma notable desde el año pasado, pero sugerido que precisa más y que es necesario articular una nueva fórmula para hacerse con estos medios, ya que en la actualidad depende de las aportaciones voluntarias de los países miembros.

Frontex estima que el año pasado entraron en territorio europeo alrededor de un millón de refugiados y Leggeri agregó que,«si en 2016 tenemos los mismos migrantes que el año pasado», que entonces no será «un mal año».

A su juicio, «el reto se mantendrá» porque persisten «las razones» y «cuestiones geopolíticas» que llevan a esas personas a abandonar sus hogares: la guerra en Siria y las dificultades políticas y económicas en los Balcanes y "muchos países de África".

En enero, indicó Leggeri, Frontex registró 140.000 cruces de frontera irregulares, lo que supone una caída del 36% con respecto a las contabilizadas en diciembre, pero un repunte de más del 600% en relación a las del primer mes del año pasado.

«La situación ha mejorado mucho en los últimos meses» en términos burocráticos, aseguró, aunque aún no se ha logrado el objetivo de registrar a todos los que llegan a Europa: «Evoluciona en la buena dirección. Esperaría que fuera más rápido». Sin embargo, «desde una perspectiva humanitaria la situación no es perfecta», ha indicado Leggeri, que ha reconociddo que ese es un «gran desafío» pendiente para Europa.

Devoluciones

El director ejecutivo de Frontex ha reconocido que hay muchos elementos de compleja solución en la crisis de los refugiados, como el tema de las devoluciones de aquellos que no cumplen los requisitos para obtener asilo: «No es sólo un problema operacional. Hay a veces una cuestión política».

En este sentido, ha apuntado que «casi ningún migrante ha sido devuelto hasta ahora» desde Grecia (la principal puerta de entrada en la UE) a su país de origen, pese a que los demandantes rechazados tienen solamente un mes para abandonar el país europeo al que han accedido.

A este respecto es importante la cooperación con Ankaraes esencial, ya que la mayoría de los refugiados acceden a Europa a través de Turquía, un país del que Frontex «espera más» en la protección de fronteras, la lucha contra el tráfico de personas y en la aceptación de los peticionarios devueltos.

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