Macron ha dicho que quiere gobernar como el general De Gaulle, en la imagen hablando en la BBC en 1941
Macron ha dicho que quiere gobernar como el general De Gaulle, en la imagen hablando en la BBC en 1941 - ABC

La fragmentación política fuerza un nuevo modelo de República

Ni Macron ni Le Pen podrán mantener el tradicional estilo de «monarca absoluto»

PARÍSActualizado:

El próximo presidente de Francia, Emmanuel Macron, gran favorito, o la ultra Marine Le Pen, se encontrarán en una situación sin precedentes en la historia de la Quinta República. Desde su fundación, en 1958, la Quinta República ha funcionado con dos pilares capitales: el mayor poder presidencial de entre las grandes democracias occidentales; y un poder parlamentario siempre fiel y de la misma familia política a la que pertenece el jefe de estado.

Tras la elección del presidente por sufragio universal, los franceses son invitado a elegir a sus 577 diputados en la Asamblea Nacional. Históricamente, siempre se ha elegido una Asamblea Nacional del mismo signo político que el presidente votado unas semanas antes. Cuando un jefe de estado se ha visto forzado a gobernar con una Asamblea Nacional de distinto signo político (Mitterrand, 1986-1988 y 1993-1995; o Chirac, 1997-2002) Francia estuvo parcialmente empantanada, con un poder «bipolar» en permanente disputa en la cúspide del Estado.

Tras la primera vuelta de la elección presidencial, el nuevo paisaje político nacional se ha fragmentado de manera inédita. Así lo explica Jérôme Jaffré, director del Centro de Estudios sobre la opinión pública (Cecop): «Francia se encuentra dividida en cuatro familias enfrentadas y con un peso político similar. La Quinta República está en una encrucijada. La regla histórica del régimen era un presidente fuerte con una Asamblea Nacional leal. En las elecciones legislativas de junio, estarán presentes la extrema derecha de Le Pen, la derecha de los herederos de Fillon/ Sarkozy, el socialismo heredero de Hollande, los centristas de Emmanuel Macron y la extrema izquierda de Mélenchon. ¿Puede salir una mayoría absoluta de esa balcanización de la oferta electoral? Parece poco probable. Ese será el problema de inmenso calado que deberán afrontar Macron o Le Pen».

Si Le Pen fuese elegida, lo que parece poco probable, Francia se encontraría en una situación de colapso político potencial.

Si Macron es elegido, como sugieren todas las encuestas, Francia se encontrará en una situación inédita: ¿puede conseguir la mayoría absoluta un partido, ¡En Marcha!, que apenas tiene un año de historia, sin cuadros dirigentes, sin representación local, regional o estatal? Si Macron no tiene mayoría parlamentaria, ¿con quién gobernará?¿Con la izquierda o con la derecha?

Macron ha prometido gobernar «como el general De Gaulle», intentando unir «a lo mejor de la derecha y lo mejor de la izquierda, con un proyecto común de reformas». Como proyecto político, puede ser una ambición muy noble. En la práctica, ¿pueden entenderse los herederos de Hollande con los herederos de Sarkozy? Mélenchon y Le Pen, en todo caso, denuncian ese proyecto como «nueva variante del liberalismo salvaje».