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La fiscal chavista de Venezuela condena el golpe y descalifica al Tribunal Supremo

La oposición recurre a la movilización popular para defender el Parlamento

La fiscal General de la Rep√ļblica, Luisa Ortega D√≠az
La fiscal General de la Rep√ļblica, Luisa Ortega D√≠az - EFE
LUDMILA VINOGRADOFF Corresponsal En Caracas - Actualizado: Guardado en: Internacional

La dirección chavista de Venezuela apareció ayer dividida frente al golpe institucional perpetrado por el Tribunal Supremo después de que este retirase en dos polémicas sentencias todas las competencias a la Asamblea Nacional y despojase a los parlamentarios de su inmunidad. Por una parte, el ministerio de Exteriores venezolano, ante las numerosas reacciones internacionales condenando la decisión del Supremo, defendió las sentencias y, en un comunicado publicado ayer, afirmó que «es falso que se haya consumado un golpe de Estado en Venezuela». La cancillería reafirmó a este respecto que las instituciones del país se habían limitado a adoptar «correctivos legales para detener la desviada y golpista actuación de los parlamentarios opositores».

Frente a esta declaración, la sorpresa vino cuando la fiscal general, la chavista Luis Ortega Díaz, reconoció ayer públicamente que las sentencias 155 y 156 del Supremo suponen una «ruptura del orden constitucional», por lo que conminó a seguir la vía de «la reflexión para que se tomen caminos democráticos, respetando las diferencias».

La fiscal Ortega Díaz se ha destacado por la dureza de sus sentencias contra los opositores presos, uno de ellos, el líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, al que condenó a casi 14 años de prisión por impulsar las protestas contra Maduro en febrero de 2014.

Lo que extraña aún más de su declaración es que lo hizo en las narices del nuevo presidente del Supremo, Maikel Moreno, responsable del despojo parlamentario y que había sido invitado al acto de la presentación de la memoria y cuenta de la fiscal general.

Protestas en la calle

Paralelamente, y por segundo día consecutivo, los venezolanos celebraron ayer varias manifestaciones espontáneas ante la sede del Supremo y otros puntos de Caracas para denunciar la usurpación de las competencias de la Asamblea Nacional. No fueron protestas multitudinarias, pero la fiebre de la cólera popular sube por momentos. Para hoy, además, la Mesa de Unidad Democrática (MUD)ha convocado una manifestación en Caracas «en defensa del orden constitucional». En este sentido, el presidente del Parlamento, Julio Borges, subrayó que la decisión del Supremo será enfrentada en la calle con una gran movilización popular contra la dictadura.

El miércoles se produjeron también algunos choques frente al Supremo, donde dos estudiantes fueron detenidos y varios diputados agredidos por los uniformados por gritar «libertad». Las protestas espontáneas contra el «madurazo» se concentran en las autopistas, plazas y rotondas. «Entramos en una etapa de resistencia», defendió el diputado Américo de Grazia.

Los líderes de la MUD intentaron ofrecer ayer una rueda de prensa para anunciar las movilizaciones populares, pero la policía política del Sebin (Servicio bolivariano de inteligencia) los desalojó del hotel Pestana prohibiendo el encuentro a público y prensa. Así que debieron trasladarse finalmente a la sede de Primero Justicia.

Leopoldo López

Leopoldo López también hizo un llamamiento desde la cárcel de Ramo Verde a la movilización para «desconocer la dictadura y rescatar la democracia a través del voto popular». El opositor denunció el golpe institucional. «Vivimos momentos definitorios para Venezuela y toda América: debemos elegir si estamos a favor de la democracia o de la dictadura». En este sentido, instó a los venezolanos a «luchar para derrotar a la dictadura y recuperar nuestra libertad». Es claro el mensaje para las fuerzas democráticas: solo con movilización popular «rescataremos nuestra libertad y democracia».

López pidió asimismo a la OEA «la aplicación de la Carta Democrática» y a Mercosur la revisión de cláusulas y protocolos democráticos (…) «Los gobiernos de los países del continente deberán responder ante sus pueblos y la historia por sus posturas ante la dictadura venezolana», señaló.

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