Internacional

Un exgeneral del grupo golpista de Chávez quiere ser el sucesor en Venezuela

Miguel Rodríguez Torres fue uno de los más violentos en la asonada contra Carlos Andrés Pérez

Miguel Rodríguez Torres
Miguel Rodríguez Torres - LA PATILLA

El espíritu del 4-F (el golpe de estado liderado por Chávez el 4 de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez), entendido como una vuelta al ímpetu original del chavismo, es el invocado por el general retirado Miguel Rodríguez Torres en su intento de liderazgo en el caso de una renuncia de Nicolás Maduro. Aunque niega tener interés en ser presidente, Rodríguez Torres se ha embarcado en una gira por distintas partes del país para aglutinar fuerzas.

Se considera que detrás de su candidatura está también Diosdado Cabello, que en su día, ante la muerte de Chávez, rivalizó directamente con Maduro por el puesto de presidente y que, dadas las informaciones que le sitúan como uno de los principales responsables del narcotráfico en Venezuela, tendría ahora dificultades para encabezar una alternativa.

Críticas a la economía

Rodríguez Torres ha cuestionado la falta de decisión de Maduro para afrontar la crisis económica de Venezuela. «Hay que entender que el comandante Chávez no está y que tiene que haber cambios. Esto se veía venir desde 2013 [año de la sucesión de Chávez], en ese momento el presidente Nicolás Maduro debió tomar las medidas económicas», declaró recientemente Rodríguez Torres en una de sus apariciones en Globovisión, canal próximo a Cabello, que le está dando cierta cobertura informativa.

Como ministro del Interior fue responsable de la represión de la ola de manifestaciones de 2014

El general fue identificado como uno de los más violentos durante el 4-F de 1992, pues bajo su mando se produjo el intento de toma de la Casona, la residencia presidencial, acción que provocó la muerte de tres personas. Fue jefe de los servicios secretos durante buena parte de la presidencia de Chávez. Ejerciendo ese puesto, el día de las presidenciales de 2013 se presentó al entonces ministro de Defensa, el almirante Diego Molero, para advertirle de que no podía admitirse un resultado adverso a Maduro, según testifica una de las personas que en ese momento acompañaba a Molero. Justo después Maduro le nombró ministro del Interior, y como tal fue responsable de la represión de la ola de manifestaciones de 2014, en la que se produjeron 43 muertos.

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