Internacional

España-Israel: una relación beneficiosa, no exenta de tensiones

Los israelíes siempre han mirado con ciertas reservas a nuestro país por su política comprensiva hacia los palestinos

Riyad H. Mansour (c), observador permanente de la Autoridad Palestina en la ONU, saluda a Román Oyarzún Marchesi, representante permanente de España ante el organismo internacional, antes de la votación del pasado 23 de diciembre sobre los asentamientos israelíes
Riyad H. Mansour (c), observador permanente de la Autoridad Palestina en la ONU, saluda a Román Oyarzún Marchesi, representante permanente de España ante el organismo internacional, antes de la votación del pasado 23 de diciembre sobre los asentamientos israelíes - AFP

Desde el pasado 23 de diciembre, en que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la resolución 2334, condenando los asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este, España, que además presidía entonces el organismo, forma parte del grupo de países con los que Israel ha congelado sus relaciones.

La historia de nuestras relaciones diplomáticas con Israel, establecidas ahora hace treinta y un años, tras un delicado proceso negociador, ha estado salpicada de incidentes de mayor o menor entidad pero, en conjunto se puede decir que ha resultado beneficiosa para los dos países.

Así lo considera, por ejemplo Miguel Ángel Moratinos, que fue ministro de Asuntos Exteriores en los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, y durante un largo periodo como enviado de la UE para Oriente Próximo. «Hemos pasado de no tener nada, a contar con una relación económica intensa, con una cooperación a nivel de investigación excelente, con una gran colaboración de los servicios de inteligencia para luchar contra el terrorismo y con un buen entramado de relaciones personales entre los gobernantes de los dos países».

También Florentino Portero, analista internacional y profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), y que dirigió durante algún tiempo el Centro Sefarad-Israel, cree que hoy las relaciones son buenas en su conjunto, aunque mantiene una posición crítica hacia la política desarrollada por España, sometida, en su opinión, a lo que dice la Unión Europea.

«Desde Exteriores se presentó como progresista lo que era autoritario, la defensa de la causa palestina y árabe en general»

Para Portero, España ha estado presa durante estos años del legado franquista, propio de una época en que se encontraba aislada y en la que halló uno de sus apoyos a nivel internacional en el mundo árabe, lo que permitió obtener algunos éxitos diplomáticos. Resalta que, con la llegada de la democracia, «desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se presentó como progresista lo que era autoritario, la defensa de la causa palestina y árabe en general», y estima que «eso ha sido un obstáculo para normalizar, primero, y mantener, después, unas buenas relaciones con Israel».

El analista cree que, «en realidad, nunca ha habido una relación bilateral, sino una especie de 'menage a trois', en el que también estaban los palestinos».

Por el contrario, Moratinos destaca que España ha dado pasos importantes para mejorar las relaciones con Israel, como la creación del Centro Sefarad en 2010 o la ley para conceder la nacionalidad española a los sefardíes.

Lamenta, no obstante, el ex ministro que el primer gobierno de Mariano Rajoy haya tenido poco protagonismo en la región y, especialmente que no haya aprovechado que en 2016 se cumplieron los 25 años de la celebración de la Conferencia de Paz de Madrid, un momento en el que se reconoció el papel que desempeñaba España por sus relaciones con Israel y con el Mundo Árabe.

La realidad es que, una vez dado el paso de establecer relaciones con Israel, sin que, por cierto, pese a los temores, se resintiera la considerada tradicional amistad con el mundo árabe, España ha tratado de explotar esa capacidad de entendimiento con ambas partes. Posiblemente, quien más fruto sacó a la peculiar posición española, fue el gobierno de Felipe González, que consiguió hacer de Madrid en 1991 la sede de la Conferencia de Paz de Oriente Medio.

Reservas israelíes

En cualquier caso, los israelíes siempre han mirado con ciertas reservas a España, por su permanente política comprensiva hacia los palestinos, algo que mantuvieron tanto los Gobiernos socialistas como los del PP, posiblemente porque, como apunta Portero, «la defensa española de la causa palestina era en realidad una manera de contentar a los países árabes, donde España obtenía réditos comerciales».

Madrid ha sido durante mucho tiempo meta de los líderes de la Autoridad Palestina, primero Yaser Arafat y después Mahmud Abbas, porque aquí obtenían apoyo, no sólo político, sino también económico, a pesar de las prácticas corruptas detectadas en la Administración palestina.

Quizás esa actitud y la permanente denuncia por parte española de la construcción de asentamientos judíos en suelo palestino, hayan influido en el mantenimiento de las reservas de Israel hacia España, con algunos momentos de especial tensión. Entre los más recientes, se encuentran la causa abierta en 2009 en la Audiencia Nacional contra el ex ministro de Defensa Benjamin Ben-Elieze y otros seis responsables militares israelíes por un ataque sobre Gaza, que finalmente fue archivada; el apoyo del Gobierno de Rajoy, en 2012, de la admisión de Palestina en Naciones Unidas como «Estado observador no miembro», aunque nuestro país todavía no ha llegado a reconocer el Estado palestino; o la muerte del cabo español Francisco Javier Soria alcanzado, hace casi dos años, por un obús israelí en el sur del Líbano.

En el lado positivo figuran el crecimiento de los intercambios comerciales y de la cooperación contra el terrorismo yihadista

Pese a todo, España e Israel han mantenido vivas sus relaciones y sus intercambios económicos, culturales y científicos han continuado creciendo, del mismo modo que se ha reforzado en los últimos años la colaboración entre unos servicios de inteligencia, que se encuentran entre los que tienen un mejor conocimiento del mundo del terrorismo yihadista.

La relación política con Israel, sin embargo, no ha sido especialmente estrecha y de ello puede dar idea el hecho de que desde hace más de 18 años ningún primer ministro israelí ha viajado a España. El último en hacerlo, en marzo de 1998 fue Benjamin Netanyahu, en su primera época al frente del gobierno israelí. Intentos posteriores de viajar a España no llegaron a concretarse por distintos motivos.

También hace tiempo que un jefe de Gobierno español no se desplaza a Israel. Tanto González, como Aznar y Zapatero lo hicieron y sólo Mariano Rajoy no ha llegado a visitar ese país.

Funerales de Peres

Más reciente es la visita de Shimon Peres a España, en 2011, como presidente israelí, al cumplirse los 25 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, sólo unos meses antes de que los Príncipes de Asturias viajaran a Israel. Don Juan Carlos y Doña Sofía habían viajado a Israel en 1993.

Cuando en septiembre, Don Felipe acudió a los funerales por Shimon Peres, invitó al actual presidente, Reuven Revlin, a viajar a España, un proyecto que ahora puede ser más difícil de concretar ante el contencioso abierto por la resolución sobre los asentamientos.

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