El cómico Frank Lentini
El cómico Frank Lentini - ABC

Una escultura de Frank Lentini, el «showman» con tres piernas que conquistó América, divide a su pueblo siciliano

Su historia, de película, transmite un mensaje: comenzó con vergüenza familiar, acabó en la gloria de los circos americanos y ahora su diversidad es percibida como una riqueza. Se casó con una bella actriz, tuvo cuatro hijos y fue un icono de la diversidad: «Vosotros reís porque soy diferente, yo río porque todos vosotros sois iguales»

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Francesco Lentini nació con tres piernas, 4 pies, 16 dedos, dos penes y cuatro testículos –órganos en perfecto funcionamiento , subrayan las biografías-. En su pueblo lo consideraron un monstruo cuando nació, y su padre, huyendo de prejuicios y maledicencias, tuvo que llevárselo a Estados Unidos donde desarrolló una exitosa carrera circense. Su historia es de película. Ahora vuelve a estar en boca de todos sus paisanos por una polémica estatua.

Cuando Francesco vino al mundo, el 18 de mayo 1889, la comadrona se asustó, lo abandonó en la cuna y huyó entre gritos de espanto. En Rosolini, pueblo agrícola siciliano de 20.000 habitantes, a 50 kilómetros de Siracusa, durante muchos años no se habló de otra cosa. Los padres, una pareja de jornaleros que tenían ya cuatro niñas, llamaron inútilmente a la puerta de los mejores cirujanos para que le cortaran la tercera pierna, «heredada» de un gemelo siamés que nunca llegó a formarse completamente en el vientre de la madre. Los médicos estimaron que amputarle la tercera pierna podía producirle la parálisis o incluso la muerte.

Del rechazo al éxito

Francesco supo adaptarse a sus tres piernas, pero quizás le era más difícil soportar las mofas de otros niños. Además, en la Sicilia rural de la época dar a luz a un bebé en esas condiciones se consideraba como una vergüenza, casi una maldición de Dios. En un primer momento, incluso los padres lo rechazaron y lo entregaron a una tía para que lo criara. Pero después, tras la inútil peregrinación por consultas médicas, su familia lo acogió y lo amó. Los padres comprendieron que su vida en el pueblo hubiera sido una condena, como vivir en una prisión. Así, el padre se embarcó en Liverpool con el pequeño Francesco, que tenía 9 años, el 28 de junio 1898, con destino a Boston. En Estados Unidos se convirtió en Frank Lentini, el «maraviglioso», una figura muy cotizada en diversos circos. Realizó numerosas giras por el país y en América Latina, siendo muy amado y respetado por los espectadores. Peloteando con las tres piernas, era la estrella absoluta del circo «Ringling Bros» y de su espectáculo itinerante, entre los más famosos de la época. Ese circo bajó definitivamente el telón en mayo pasado, tras 146 años de espectáculos. Como artista muy celebrado, lo apodaron «The King» (el rey), y aceptaba posar con infinita paciencia para las fotografías.

Icono de la diversidad

Su discapacidad se convirtió en una especie de icono de la diversidad vivida como un valor. Así, mientras posaba y firmaba autógrafos, amaba decir al público esta frase: «Vosotros reís porque yo soy diverso, yo río porque todos vosotros sois iguales».

Sus giras y éxitos fueron coronados por el matrimonio con la bella actriz Theresa Murray y por el nacimiento de cuatro hijos: Giuseppina, Natale, Francesco Junior y James.

La historia de Frank, que comenzó con la vergüenza de su familia, acabó en la gloria de los circos americanos. Y ahora es celebrada con biografías, estudios científicos e incluso con una película, que prepara la realizadora Marina Paterna. Esas personas interesadas en la figura de Frank Lentini se reunieron en su pueblo, Rosolini, para recordarlo y presentar una estatua del artista Pietro Maltese.

Cuatro tesis sobre su figura

Han pasado casi tres meses y la escultura, que representa a Frank desnudo, está ahora en un depósito, porque sus paisanos no se ponen de acuerdo si debe estar en la plaza central del pueblo o en un lugar menos visible. Mientras se decide el destino de la escultura, Salvatore Spadaro, su biógrafo, considera que Frank Lentini, quien murió en Jacksonville, en 1966, a los 77 años, despierta hoy interés porque su historia transmite un importante mensaje sobre la diversidad: «En Rosolini hay cuatro jóvenes que han decidido hacer su tesis sobre Frank Lentini, lo que significa que su mensaje sobre lo diverso es visto como una riqueza también en la escuela».