Jessica (en el centro), hermana de la filipina congelada en Kuwait, llora al ver el cadáver
Jessica (en el centro), hermana de la filipina congelada en Kuwait, llora al ver el cadáver - AFP

El enigma de la empleada filipina que apareció congelada en la casa donde trabajaba

La encontraron con varias costillas rotas y hemorragias en la nevera del domicilio de sus jefes

Sin embargo, los kuwaitíes para los que trabajaba llevan en paradero desconocido desde 2016

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Es un misterio sin resolver y un suceso que ha tensado las relaciones entre Filipinas y Kuwait. Joanna Demafelis, de 19 años, apareció muerta, congelada y con signos de violencia en la casa donde trabaja pero sus jefes kuwaitíes llevan en paradero desconocido desde 2016. Este suceso, además de muchos cabos sueltos, deja una herida abierta entre los dos países. Filipinas llora a su compatriota y pide respeto para los filipinos que trabajan allí.

El cadáver de Demafelis fue hallado la semana pasada en el congelador de la casa donde trabajaba como empleada de hogar para una pareja formada por un libanés y una siria, que están siendo buscados por las autoridades kuwaitíes pese a llevar desaparecidos desde 2016. El cuerpo presentaba signos de violencia –costillas rotas y hemorragias internas– y tras la autopsia los forenses determinaron que había sufrido torturas y abusos sexuales.

La muerte de la mujer «será un punto de partida para que todas las agencias gubernamentales sean más agresivas a la hora de proteger a nuestros trabajadores en el extranjero», declaró hoy el canciller filipino, Alan Peter Cayetano, que acudió al aeropuerto a recibir los restos mortales. El secretario de Exteriores también aseguró que las autoridades kuwaitíes han prometido hacer «todo lo posible» para hallar a los sospechosos y llevarlos ante la justicia.

Se cree que Demafelis llevaría muerta en el congelador desde finales de 2016, algo más de un año

Se cree que los empleadores de Demafelis abandonaron la casa y el país en noviembre de 2016, por lo que el cadáver habría permanecido en el congelador durante más de un año.

Unos 250.000 filipinos, la mayoría de ellos empleadas domésticas, trabajan en Kuwait, donde en los últimos años se han reportado frecuentes casos de abusos y malos tratos hacia este colectivo por parte de sus empleadores. Tras el hallazgo del cadáver de Demafelis, el presidente filipino, Rodrigo Duterte, acusó a los kuwaitíes de «carecer de valores», culpó a su Gobierno de permitir los abusos a las empleadas domésticas y prohibió el envío de más trabajadores a este país.

La declaración creó un roce diplomático entre ambos países, ya que el Gobierno de Kuwait envió como respuesta un mensaje de protesta. Este caso también ha acelerado el regreso –pagada por el gobierno–de unos 10.000 filipinos que sufren algún tipo de problema en Kuwait o les ha caducado el visado.