El candidato Guillermo Lasso (c-d), en un acto electoral en Quito
El candidato Guillermo Lasso (c-d), en un acto electoral en Quito - EFE

Ecuador cierra una campaña electoral marcada por la corrupción

Si la crisis económica era el asunto clave, las revelaciones de los papeles de Panamá y los sucesivos escándalos han reorientado el debate

Corresponsal en QuitoActualizado:

Los ocho candidatos que buscan reemplazar a Rafael Correa en la Presidencia de Ecuador se prepararon para hablar de la severa crisis económica que padece el país que, tras haberse jactado de vivir «el milagro económico», pasó a endeudarse para pagar las planillas mensuales de empleados y proveedores. Finalmente, han sido las denuncias de corrupción las que marcaron el último tramo de la campaña que concluyó a la media noche de este jueves.

Los últimos días han sido trepidantes. Con vídeos, el exministro de Hidrocarburos, Carlos Pareja Yannuzzelli, prófugo de la justicia, y de quien los Papeles de Panamá revelaron que poseía millones en cuentas «off shore», solicitó al fiscal general de la Nación, Galo Chiriboga, que se someta a la prueba del polígrafo para responder una sola pregunta: «¿Cogió usted un maletín con billetes en el Swissotel de Quito? ¿Sí o no?». Al contralor de la Nación, Carlos Pólit, le planteó una pegunta similar. No hubo respuestas.

Antes, sus denuncias fueron contra el vicepresidente, Jorge Glas, al que acusa de haber sido parte de la trama de corrupción del sector petrolero.

«Se lanzaron a una cosa arriesgada, apostando a que el capital político era tan grande que podían afrontar lo que venga», sostiene Teodoro Bustamante, profesor-investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Se refiere a incluir a Glas en la fórmula presidencial con Lenín Moreno para seguir con el proyecto de Alianza País.

La sombra de Odebrecht, las revelaciones de Pareja Yannuzzelli, la rueda de prensa del candidato presidencial Dalo Bucaram, con una audiencia inusitada en redes sociales y una viralización acelerada, colocaron a la corrupción como el tema definitivo de la campaña, confirma Martha Roldós, activista política, excandidata a la Presidencia de la República.

Un incidente en el que el hermano del candidato Bucaram golpeó en el rostro al tío del vicepresidente Glas, en un restaurante, en Guayaquil, empañó su denuncia. Pero había más. En las redes asomaron los OdebrechtLeaks y allí un audio en el que se escucha decir a Fabricio Correa, hermano del presidente de la República, que la empresa brasileña había financiado la primera campaña, y que el mandatario se había reunido con directivos de esa firma.

En respuesta, Rafael Correa llamó a su hermano «estafador, explotador de los trabajadores y evasor de impuestos». En otro frente, los reclamos a la Fiscalía por moverse con abulia en la investigación de los casos de corrupción, subieron de tono, cuando se conoció que, aduciendo falta de peritos acreditados para la traducción del portugués al español, devolvió 26 fojas remitidos por el Ministerio Público Federal, Procuraduría de Paraná (Brasil) relacionados con Odebrecht. Hasta el Consejo de la Judicatura reaccionó, señalando que sería «negligencia terrible» la devolución.

Encuestas falsas

La campaña estuvo salpimentada por hechos sorprendentes, que podrían ser parte del anecdotario, si no habrían sido protagonizados desde del poder. El secretario Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senecyt), René Ramírez, difundió en su cuenta de Twitter una encuesta que ubicaba al candidato de Alianza País, Lenín Moreno, con 41% de votos, seguido de Guillermo Lasso, de Creo-SUMA, con 18%. Atribuía la encuesta al Centro de Estudios para América Latina (CLAS), de la Universidad Georgetown. Casi enseguida, el director del CLAS, Matthew Carnes, tuiteó que ellos no habían hecho encuesta alguna. La gente habló de deshonestidad intelectual. Ramírez borró su tuit.

No fue el único caso. La Agencia oficial de Noticias Andes publicó una encuesta en la que daba de ganador, en primera vuelta, a Lenín Moreno, con 46%. Atribuía la información a la encuestadora NUMMA. De inmediato, la encuestadora desmintió la información y exigió rectificación. Andes dijo que no tomó la información de NUMMA, sino de un portal digital.

La crisis económica quedó rezagada en la campaña, aunque se trate del tema más difícil que deberá afrontar quien suceda a Correa. José Hidalgo, director de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), advierte que el próximo gobierno heredará una situación económica sumamente compleja, caracterizada por una contracción en el nivel de actividad que inició en la segunda mitad de 2015 y continuará en 2017. Y por un déficit fiscal insostenible (cerca 7% del PIB en 2015 y 7,5% del PIB en 2016) que ha sido financiado con una deuda pública cada vez más onerosa.

Intereses de la deuda

En 2016, Ecuador llegó a pagar 10,75% de interés por sus bonos soberanos, tres y hasta cuatro veces más que otros países de la región. El Gobierno también ha acudido a los recursos que maneja el Banco Central, institución que tiene en su poder cerca de $5.000 millones en papeles emitidos por el Ministerio de Finanzas. Entre deuda interna y externa, el Gobierno levantó en 2016 cerca de $13.000 millones.

Hidalgo señala que con este agresivo proceso de endeudamiento, tanto interno como externo, el Gobierno ha procurado disimular la gravedad de la situación económica, la cual sin embargo se ve reflejada en la pérdida de 244.000 empleos adecuados entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016 y en una caída sostenida del consumo privado que ha llevado la inflación a los niveles más bajos desde que el Ecuador está dolarizado.

Al término de esta rara campaña, los ecuatorianos entraron en un tiempo de reflexión, para el domingo 19 ir a las urnas, apostando por un cambio que signifique superar la crisis económica y vencer a la corrupción.