El primer ministro bávaro Horst Seehofer
El primer ministro bávaro Horst Seehofer - AFP

Dimite el presidente regional de Baviera, Horst Seehofer

Seehofer ha sido la peor piedra en el zapato de la canciller Merkel durante la última legislatura, pero la figura de Söder no promete resultar mucho más cómoda

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El presidente de Baviera y líder de los socialcristianos (CSU), Horst Seehofer, dejará el gobierno regional a principios de año y cederá la presidencia a su gran enemigo interno en el partido, el hasta ahora ministro de Finanzas Markus Söder. La decisión había sido ya tomada semanas atrás, pero se había llegado a un acuerdo para posponer el anuncio hasta que se hubiese negociado un acuerdo de coalición para Berlín, con el objeto de no perjudicar las negociaciones. El caso es que, dado que la negociación se prolongará más de lo previsto, por haber fracasado las conversaciones de los conservadores, verdes y liberales para la denominada Coalición Jamaica, y dado que hasta enero no comenzará la negociación, propiamente dicha, con los socialdemócratas, Söder no ha querido esperar más.

Söder no solamente asume la presidencia de Baviera, sino que encabezará la candidatura de la CSU en las regionales del año próximo. Así lo ha anunciado el grupo de la CSU en el Parlamento regional, tras un resultado electoral, en las generales del pasado 24 de septiembre, en las que el partido perdió más de 10 puntos, hasta el 38,8%. Este resultado fue el que precipitó las primeras peticiones de dimisión de Seehofer, que seguirá siendo por el momento presidente del partido. Al menos es seguro que presentará su candidatura a tal efecto en el congreso que la CSU celebrará los días 15 y 16 de diciembre, un paso que forma parte del acuerdo al que ha llegado con la directiva.

Söder pertenece al ala más conservadora de la CSU y ha sido especialmente crítico con la política de refugiados del Gobierno de Merkel durante la pasada legislatura, cuando Baviera se convirtió en la puerta de entrada a Alemania de cientos de miles de refugiados. Su estrategia pasará por un giro a la derecha de la CSU con la intención de placar el ascenso del partido anti europeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que en las elecciones de septiembre logró situarse como tercera fuerza en ese estado federado, con el 12,4 % de los votos.

Söder, de 50 años, deberá ser elegido por el parlamento regional, donde la CSU tiene actualmente mayoría absoluta. Se espera que Seehofer se traslade a Berlín y se integre en el próximo equipo de gobierno de gran coalición de Merkel, todavía pendiente de las negociaciones y de ser votado por las bases socialdemócratas. Su ausencia en Múnich permitirá en breve separar los cargos de presidente del partido y de presidente regional bávaro, que se venían concentrando en su persona. El modelo retornaría al utilizado muy fructíferamente por la CSU durante la era Kohl, tras la muerte del legendario político socialcristiano Franz Josef Strauss. Al morir Strauss, Theo Waigel asumió la jefatura del partido y Max Streibl se convirtió en primer ministro bávaro, siendo posteriormente relevado por Edmund Stoiber.

«Naturalmente siento alegría, pero también sospecho que será una enorme tarea la que tengo por delante», ha dicho Söder en sus primeras declaraciones tras el anuncio, «pero quien tiene miedo de tirar un penalti, es mejor que no juegue el partido», ha utilizado el símil futbolístico para criticar a Seehofer.

Desde Berlín, la noticia ha sido acogida con frialdad. Seehofer ha sido la peor piedra en el zapato de la canciller Merkel durante la última legislatura, pero la figura de Söder no promete resultar mucho más cómoda. Desde el círculo de Söder se presenta el relevo como una cuestión generacional, un político de 68 años que cede el testigo a otro de 50, pero tras el acuerdo se oculta una cruel lucha por el control del partido y por el poder en Baviera, la región más rica de Alemania.