Jaroslaw Kaczynski, presidente del partido Ley y Justicia, la fuerza que gobierna Polonia, piensa que el museo sobre la II Guerra Mundial no es patriótico
Jaroslaw Kaczynski, presidente del partido Ley y Justicia, la fuerza que gobierna Polonia, piensa que el museo sobre la II Guerra Mundial no es patriótico - REUTERS

Se desata la polémica en Polonia porque el nuevo museo sobre II Guerra Mundial no es patriótico

El rechazo del Ejecutivo, liderado por la fuerza conservadora y nacionalista Ley y Justicia, ha derivado en un enfrentamiento en los tribunales

VARSOVIAActualizado:

El Gobierno polaco se opone a que el nuevo museo sobre la II Guerra Mundial de Gdansk, al norte, abra sus puertas, ya que considera que su contenido no es patriótico al mostrar los efectos globales del conflicto en vez de centrarse en el sufrimiento del país. El rechazo del Ejecutivo, liderado por la fuerza conservadora y nacionalista Ley y Justicia, ha derivado en un enfrentamiento en los tribunales, pero la dirección del museo prevé abrir a finales de este mes o en marzo, según han apuntado fuentes de la entidad.

El museo, que comenzó a construirse en 2008 y ha costado más de 90 millones de euros, fue una apuesta personal del entonces primer ministro polaco, Donald Tusk, hoy presidente del Consejo Europeo. En Polonia son de sobra conocidas las malas relaciones entre Tusk y Jaroslaw Kaczynski, líder de Ley y Justicia, la fuerza que gobierna el país con mayoría absoluta desde 2015. El director del museo, Pawel Machcewicz, nombrado cuando Tusk era aún primer ministro, se queja de que el nuevo Ejecutivo ha intentado apartarle de la dirección en múltiples ocasiones sirviéndose de la excusa de que los contenidos de la exposición no son lo suficientemente patrióticos.

«El ministerio de Cultura nos acusa de no mostrar el dolor que la II Guerra Mundial provocó en Polonia, pero, de hecho, muchas salas se centran en Polonia como víctima de dos superpotencias, Alemania y la Unión Soviética», asegura Machecwicz, quien cree que dar un contexto más internacional a la narración del conflicto permitirá acercar la muestra a los visitantes extranjeros. Sin embargo, Ley y Justicia ve ese enfoque demasiado global y el propio Kaczynski ha dicho que preferiría que se centrase exclusivamente en el sufrimiento de Polonia y en su heroísmo militar ante la invasión nazi y soviética. Para el Ministerio de Cultura, la tragedia de Polonia durante la II Guerra Mundial no es suficientemente conocida en otros países, y las instituciones polacas deberían hacer un esfuerzo por dar a conocer al mundo el sufrimiento de un pueblo que perdió a más de cinco millones de civiles y más de 200.000 soldados entre 1939 y 1945.

Ante la imposibilidad de modificar el contenido del museo y relevar a su director, ambos protegidos por los estatutos de la institución, el Ministerio decidió fusionarlo con un pequeño museo ubicado en la cercana península de Westerplatte, donde comenzó la invasión nazi en septiembre de 1939 y escenario de la heroica resistencia de la guarnición polaca. Esta maniobra permitiría esquivar los estatutos del centro de Gdansk, nombrar un nuevo director y mostrar una línea narrativa más patriótica, amenaza que llevó a Pawel Machcewicz a demandar al Ministerio de Cultura para exigir que se respetara su puesto y la estructura del museo. El pasado 1 de febrero los tribunales le dieron la razón, lo que, al menos por ahora y a la espera de saberse si Cultura recurre la decisión, le permitirá seguir al frente de la institución y abrir las instalaciones en las próximas semanas.

Según explican desde la entidad, ya han hecho una jornada de puertas abiertas y el museo ha sido presentado a asociaciones de excombatientes y supervivientes de la guerra, historiadores, arquitectos y responsables de otros centros. A falta de los últimos retoques, la exposición está prácticamente lista e incluye tres carros de combate (estadounidense, soviético y nazi), además de recuerdos de familias que sufrieron la guerra, armamento, uniformes y representaciones de la vida cotidiana de quienes vivieron el conflicto y la ocupación, con recreaciones de viviendas y espacios urbanos. El edificio que acoge este museo se erige en un barrio de Gdansk en el que todavía se pueden apreciar las heridas de la guerra, y se levanta en un ángulo de 60 grados que conforma una bella construcción, ajena a la polémica que su contenido ha generado.