Internacional

Delcy Rodríguez, el ojo derecho de Maduro

La que fuese la primera mujer en ocupar el ministerio de Relaciones Exteriores venezolano, tiene ahora por delante la misión de presidir la Asamblea Nacional Constituyente que deberá dotar a Venezuela de una nueva Carta Magna

Delcy Rodríguez ha sido elegida, por abrumadora mayoría, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente
Delcy Rodríguez ha sido elegida, por abrumadora mayoría, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente - REUTERS

Delcy Eloína Rodríguez Gómez (Caracas, 1969), la mujer que desde hoy preside la Asamblea Nacional Constituyente, máxima autoridad en Venezuela, nació en una familia de militantes de izquierdas. Su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fue un destacado líder político, maestro, guerrillero y fundador del partido marxista Liga Socialista. En febrero de 1976 participó en el secuestro de William Niehous, un empresario estadounidense al que Rodríguez y sus compañeros acusaban de ser agente de la CIA. Apenas cinco meses después, en julio de ese mismo año, Jorge Antonio Rodríguez murió a causa de una hemorragia interna en un sótano de la sede central de los servicios secretos venezolanos, dejando a Delcy huérfana con siete años recién cumplidos. «Una muerte natural», se excusó el por entonces ministro del Interior de Carlos Andrés Pérez, Octavio Lepage.

El linaje político del padre y su muerte a manos de la policía marcó el destino de su prole. El hermano mayor de Delcy, Jorge Rodríguez, también chavista, ocupa desde 2008 la alcaldía de Caracas y fue antes Vicepresidente de la República. Licenciada en Derecho en la Universidad Central de Venezuela, fue en los pasillos de la facultad donde Delcy inició su carrera política como dirigente estudiantil. Tras especializarse en Derecho Laboral en una universidad francesa, ocupó la presidencia de la Asociación Venezolana de Abogados Laboristas.

Su salto a la primera línea política vino de la mano de Hugo Chávez, que en febrero de 2006 la nombró ministra del Despacho de la Presidencia. Apenas un año más tarde pasó a dirigir la Coordinación General de la Vicepresidencia de la República, cuando su hermano Jorge era el vicepresidente del país.

Tras la muerte de Chávez, en agosto de 2013, Nicolás Maduro le confió el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información, que ocupó hasta octubre de 2014. En diciembre de ese mismo año, Maduro convierte a Delcy en la primera mujer en ocupar el cargo de Canciller, o Ministra del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Durante estos años se ganó el favor y las alabanzas del presidente Maduro imitando sus modales vocingleros y sus discursos plagados de acusaciones graves y sin fundamento. Muy sonado fue su enfrentamiento con el presidente argentino Mauricio Macri durante la Cumbre de Jefes de Estado de Mercosur, al que acusó de instigar la violencia opositora en Venezuela y de complicidad con los torturadores de la dictadura argentina. Pocos días después, recibió en público la consiguiente palmadita en la espalda del jefe («Delcy Rodríguez habló en el Mercosur y mandó para las duchas a Macri. Le dijo cuatro cositas que eran cuatro dardos», dijo Maduro durante un discurso televisado) y las oportunas prebendas por los servicios prestados (en el mismo año, 2016, recibe la Orden Militar de la Defensa Nacional y la Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela).

Tras ser propuesta por Diosdado Cabello, y presumiblemente recomendada por Maduro, Delcy Rodríguez es la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, usurpadora de los poderes del Parlamento y establecida con la función expresa de elaborar una nueva Constitución que instaure definitivamente un Estado a medida para el madurismo. De los 545 miembros que conforman la Asamblea, 538 votaron a favor de hacer presidenta a Delcy, lo que por sí mismo permite hacerse una idea de la pluralidad de la institución.

Su primera intervención como presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente deja frases para el recuerdo: «En Venezuela no hay hambre, en Venezuela hay voluntad...aquí no hay crisis humanitaria, aquí hay amor».

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