Atentado contra un puesto de control de policía en Arish
Atentado contra un puesto de control de policía en Arish - EFE

Daesh se aferra al Sinaí pese a la intensa campaña militar egipcia

El Ejército ha anunciado la muerte de al menos 10 militares esta semana en un ataque del grupo terrorista, que continúa haciendo alarde de su presencia en la península egipcia

El CairoActualizado:

«En los últimos días se pueden oír, desde algunas zonas de Al Arish, sonido de explosiones… están aumentando las campañas del Ejército y Daesh», explica por teléfono Muhamad, natural del Sinaí. Este jueves, el Ejército egipcio anunció la muerte de diez militares en la explosión de dos bombas colocadas por un supuesto grupo terrorista, al que perseguían en la península del Sinaí. La muerte de tres oficiales militares y siete soldados es la última gran baja de una constante sangría en la campaña de las Fuerzas Armadas egipcias «Operación Derecho del Mártir», que se ha intensificado en el último mes en la península del Sinaí, donde entre varios grupúsculos terroristas destaca la filial de Daesh, Wilayat Sina.

El pasado 14 de marzo, el General Mamduh Shahin, viceministro de Defensa para asuntos legislativos y constitucionales afirmó ante el Parlamento que el Ejército «se encuentra cerca de eliminar el terrorismo» en el norte de la península del Sinaí, en estado de emergencia desde 2013 y principal foco de extremismo yihadista en el país. En el último mes, el portavoz castrense Tamer Al Refai ha informado de la muerte de decenas de presuntos terroristas en numerosas operaciones en el norte y centro de la península. Con la intención de destruir los bastiones terroristas en el Sinaí, el Ejército ha bombardeado viviendas y vehículos de núcleos urbanos como Al Arish, Rafah y Sheij Zued. La semana pasada, el Ejército informó de la muerte de 18 presuntos terroristas en ataques realizados por la aviación. En redadas en almacenes y túneles construidos por yihadistas en la ciudad fronteriza de Rafah se han incautado de centenares de kilos de materiales para la fabricación casera de explosivos, estrategia principal de Wilayat Sina, además de drogas u otras armas.

Y sin embargo, en respuesta, Wilayat Sina se ha revuelto y ha redoblado sus atentados contra objetivos militares. En una demostración de fuerza que sorprendió a analistas, a principios de mes los yihadistas distribuyeron imágenes de controles de tráfico establecidos por los de Daesh en la capital de la provincia del Sinaí Norte, Al Arish. En medio de pérdidas territoriales en Mosul, la agencia Amaq, vinculada a los terroristas, ha distribuido nueva propaganda de la filial de Daesh, y tan sólo en la última semana se ha declarado autora de al menos ocho atentados contra objetivos militares y policías, desde coches blindados a puestos de control. Hace dos días, los terroristas volaron la casa de un local, que supuestamente había sido utilizada por el Ejército en una operación militar.

Aunque la operación «Derecho del Mártir» ha reducido sustancialmente los números en las filas del grupo terrorista, Wilayat Sina continúa con gran capacidad operativa y poder de reclutamiento, señalan desde el Instituto Tahrir para Políticas de Oriente Medio. «Si Egipto quiere tener éxito en derrotar al ISIS en el Sinaí, tiene que empezar a ser consciente de que un ejército convenional no puede hacerlo», ha apuntado el investigador egipcio Mohanad Sabry, autor de «Sinaí: piedra de toque para Egipto, salvavidas de Gaza y pesadilla para Israel».

Wilayat Sina fue el nombre que Ansar Beit Al Maqdis, grupo terrorista creado en 2011 y que desde 2013 tradicionalmente se centró en atentados contra policías y ejército con la intención de desestabilizar el Estado egipcio, eligió tras declarar su pleitesía a Daesh en Irak y Siria. Desde entonces, Wilayat Sina se ha adjudicado la autoría del atentado bomba contra un avión ruso, en el que murieron 224 personas, y ahora ha aumentado sus ataques contra cristianos.

Ataques y éxodo de cristianos

Esta minoría religiosa, que supone entre el 8 y el 12% en Egipto, ha sido objetivo en los últimos meses de varios ataques atribuidos a los terroristas de Daesh, desde asesinatos a asaltos e incendios. En un vídeo publicado a finales de febrero, el grupo terrorista advertía a los cristianos en el Sinaí que «lo peor está por llegar», al tiempo que amenazaba con «limpiar Egipto» de fieles de Jesús. Tras el anuncio, se sucedieron nuevos ataques y asesinatos de cristianos, que no han sido reivindicados de momento por ningún grupo yihadista. Más de 200 familias, aterrorizadas, han huido de sus casas en el Sinaí y se han establecido en ciudades más al sur, como Ismailiya.

Mientras centenares de familias cristianas huyen del Sinaí, otros civiles quedan atrapados en el rifirrafe entre militares y milicianos yihadistas. Los del Daesh han ejecutado a numerosos locales acusados de ser informantes del Ejército egipcio, y activistas denuncian los «falsos positivos» y asesinatos extrajudiciales de detenidos que más tarde son hechos pasar por terroristas. Human Rights Watch denunció en marzo que las Fuerzas Armadas «pueden haber ejecutado de manera extraoficial al menos 4 y quizá hasta 10 hombres en enero de 2017. Las fuerzas de seguridad pueden haber detenido arbitrariamente estos hombres, para luego ‘fabricar’ una redada antiterrorista para encubrir los asesinatos». Según testimonios de las familias de las víctimas, cuyos nombres fueron publicados por el portavoz del Ejército, habrían sido detenidos el pasado octubre, para luego reaparecer en el vídeo de la supuesta redada.

«Estos aparentes asesinatos extrajudiciales revelan total impunidad para las fuerzas de seguridad egipcias en la península del Sinaí bajo las políticas antiterroristas de Abdelfatah Al Sisi», declaró el subdirector de la organización para Oriente Medio y el Norte de África. Algunos de los principales clanes de beduinos en el Sinaí han elaborado una lista con cerca de 650 personas supuestamente detenidas sin cargos.

En su «afán de acabar con los grupos terroristas», las Fuerzas Armadas han desplazado más de 3.000 familias y han demolido centenares de casas en la ciudad de Rafah, fronteriza con Gaza. En medio del estado de emergencia, vigente desde 2013, las redadas, controles de carretera y destrucción hasta los cimientos de casas de personas supuestamente relacionadas con el terrorismo se han hecho usuales. «Estos son los "logros" del Gobierno en la reconstrucción y desarrollo del Sinaí en un año: han demolido casi 20 casas en Rafah, El Arish y otras poblaciones del centro del Sinaí, disparos de militares y policías han herido o matado a cerca de 200 personas (no relacionadas con el terrorismo), han cerrado seis carreteras vitales para El Arish, han impedido la entrada de camiones de alimentos, cortes continuos de energía, interrupción completa de redes de telefonía móvil...» explica resentido un joven que trabaja, desde el anonimato, como periodista en el Sinaí norte. Sólo locales pueden acceder a esta área del país: extranjeros y activistas lo tienen prohibido, según experiencia de la periodista, por lo que las entrevistas han debido realizarse por teléfono o mail.

Los ciudadanos de la provincia norte del Sinaí se sienten abandonados por el Gobierno, que apenas ha destinado recursos al desarrollo de estas áreas empobrecidas tras años de negligencia. Zonas enteras carecen de servicios básicos como sistemas de agua corriente, escuelas u hospitales. El desempleo es rampante. En este favorable caldo de cultivo, grupos terroristas como el Daesh pueden fácilmente establecer relaciones con el apoyo de locales, por lo que analistas en seguridad consultados ven difícil la eliminación del grupo en el Sinaí que auguran los militares, a menos que haya un cambio de estrategia.