Un cubano toca la trompeta junto a una bandera de su país y otra de EE.UU., en La Habana
Un cubano toca la trompeta junto a una bandera de su país y otra de EE.UU., en La Habana - AFP

El embargo y los derechos humanos, los grandes obstáculos de las relaciones Cuba-EE.UU.

Washington y La Habana han avanzado en la reapertura de embajadas y la reanudación de los vuelos regulares directos en el primer año del deshielo

MadridActualizado:

Barack Obama lo ha advertido, «será un viaje largo» hasta que Estados Unidos y Cuba logren unas relaciones bilaterales «normales». El 17 de diciembre de 2014, la Casa Blanca y el régimen cubano pusieron fin a más de medio siglo de Guerra Fría entre dos países vecinos y desde entonces han alcanzado varios hitos: las enseñas nacionales ondean en sus embajadas, Cuba ya no integra la lista negra de países patrocinadores del terrorismo y han restablecido el servicio de correos directo o los vuelos regulares. Aunque será dentro de unos meses cuando las cartas lleguen directamente a su destino, sin pasar por terceros países, o se puedan vender billetes de vuelos regulares directos. «Las relaciones avanzan con dificultades, pero es normal después de una hostilidad muy grande de muchos años», señala la periodista independiente cubana Miriam Leiva. Con mejor voluntad por parte estadounidense que cubana, coinciden distintos observadores.

Washington y La Habana han señalado los mayores escollos para que las relaciones sean plenas. Raúl Castro advirtió un día después del primer aniversario del histórico anuncio que el embargo de EE.UU. contra su país sigue siendo el «principal obstáculo». El Gobierno castrista también denuncia la política migratoria estadounidense, favorable a los cubanos que llegan por tierra al país. Obama, por su parte, se muestra dispuesto a visitar la isla en su último año de mandato si puede reunirse con disidentes y logra «impulsar al Gobierno cubano en una nueva dirección». La Habana dejó claro en su respuesta que la dictadura es innegociable. Josefina Vidal, que encabeza la delegación cubana en la mesa de conversaciones con Washington, aseguró que su Gobierno «no va a negociar cuestiones inherentes al ordenamiento interno del país a cambio de una mejoría o una normalización de las relaciones con Estados Unidos».

Avances

Obama hizo uso de sus prerrogativas ejecutivas para flexibilizar el embargo económico, comercial y financiero impuesto a la isla en 1962. Apenas un mes después del anuncio de la distensión que sorprendió al mundo entero, el Departamento del Tesoro informó de la relajación de restricciones a las exportaciones, viajes a la isla y envío de remesas. Las visitas de estadounidenses a Cuba han aumentado más de 50 por ciento respecto a 2014, aunque siguen prohibidos los viajes turísticos. Varias visitas han sido de alto nivel: desde los secretarios de Comercio y Agricultura, Penny Pritzker y Thomas Vilsack, al secretario de Estado, John Kerry, quien presidió la reapertura oficial de la embajada en La Habana el pasado 14 de agosto. «Los pasos del presidente Obama han dado frutos en su objetivo de aumentar el flujo de personas, recursos e información», sostiene Tomás Bilbao, director ejecutivo de Cuba Study Group, una ONG con sede en Washington. Bilbao destaca que en el último año se han enviado remesas a la isla por un valor estimado de 2.000 millones de dólares. Pero Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, cree que la entrada de divisas ha beneficiado más al régimen que a los ciudadanos de la isla. La economía cubana creció un 4% en 2015, según informó este lunes el diario oficial «Granma».

«Son acuerdos pequeños y no de gran trascendencia»

En marzo comenzó a funcionar la interconexión telefónica directa de voz entre ambos países. El pasado mayo, Estados Unidos emitió las primeras licencias para el servicio comercial de ferry de pasajeros con la isla. «Son acuerdos pequeños y no de gran trascendencia», precisa Jaime Suchlicki sobre los avances entre dos países con las relaciones «semicongeladas». Desde la «foto del deshielo» que Castro y Obama protagonizaron el pasado abril en el marco de la Cumbre de las Américas de Panamá, Cuba y EE.UU. han progresado en cooperación medioambiental y de narcotráfico. También han abordado las compensaciones económicas mutuas, tanto por el embargo como por las expropiaciones de estadounidenses tras el triunfo de la revolución castrista. A principios de diciembre Cuba entregó al primer fugitivo a Estados Unidos desde que restablecieron sus relaciones, un presunto asesino de Indiana. «En doce meses, con la nueva política que apuesta por el diálogo se han logrado muchas cosas imposibles durante la etapa de la política de aislamiento y confrontación», señala Tomás Bilbao.

Obstáculos

En el primer aniversario del comienzo del deshielo, Raúl Castro ha vuelto a exigir a EE.UU. el levantamiento del embargo, a su juicio «el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana». Distintos analistas consideran al régimen como único responsable de la situación económica del país y el embargo una excusa para su inmovilismo. Castro insta a Obama a recurrir a sus prerrogativas ejecutivas para adoptar medidas que «modifiquen sustancialmente la aplicación del bloqueo», como el castrismo llama al embargo. A su vez, el presidente norteamericano ha vuelto a pedir el fin de una política que considera obsoleta, pero cuya derogación depende de un Congreso de mayoría republicana. «El embargo ata las manos y no permite avanzar a EE.UU. en cuestiones de interés nacional y en beneficio del pueblo cubano», afirma el responsable de Cuba Study Group.

Los pasos de Obama para relajar restricciones no han tenido la respuesta correspondiente de Castro

Los pasos de la Administración Obama para relajar restricciones no han tenido la respuesta correspondiente del Gobierno de Castro. Un ejemplo: los emprendedores del incipiente sector privado cubano (con unas 200 actividades permitidas) no pueden importar o exportar bienes a EE.UU., cuando este país ha levantado restricciones pero el suyo no lo ha hecho. «La mejor manera de incentivar que el Congreso estadounidense retire el embargo es que Cuba realice cambios más profundos que creen más oportunidades para los cubanos y diversos sectores en EE.UU.», agrega Bilbao, quien subraya la necesidad de un mercado mayorista en la isla. Miriam Leiva va más lejos y asegura que el principal escollo es que el régimen «no da pasos hacia la apertura de Cuba». «Si el Gobierno cubano abriera la sociedad y no estuviera tan aferrado al poder absoluto, se abrirían las relaciones con todo el mundo. Si hiciera eso, los estadounidenses que reclaman el levantamiento del embargo tendrían más argumentos, pero sigue la represión y el control», agrega la exdiplomática cubana.

El dictador cubano también reclama la devolución de los territorios que ocupa la base naval de Guantánamo, el fin de programas dirigidos a promover los cambios en Cuba y de la política migratoria que otorga un trato preferencial a los ciudadanos de la isla (con la Ley de Ajuste Cubano y la política conocida como «pies secos, pies mojados»). Pero el mayor obstáculo es la insistencia de Castro en que su país «no renunciará a los principios e ideales por los que tantos cubanos han luchado durante el último medio siglo», mientras Obama reitera que «siempre defenderemos los derechos humanos y los valores universales que apoyamos en todo el mundo».

Junto al embargo, la violación de los derechos humanos en la isla y la devolución o compensación por las expropiaciones, Jaime Suchlicki identifica un último escollo en las relaciones bilaterales: que Cuba siga teniendo entre sus aliados a Venezuela, Irán, China, Rusia y Siria.