Una cubana sigue el discurso de Trump, este viernes en su casa de La Habana
Una cubana sigue el discurso de Trump, este viernes en su casa de La Habana - EFE

Cuba contesta a Trump: «las nuevas medidas están destinadas a fracasar»

La decisión de parar el deshielo afectará a sectores económicos como el turismo

Corresponsal en Ciudad de MéxicoActualizado:

Donald Trump decidió devolver el frío a las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Y cansado del asfixiante calor que ya de por sí hace en la isla, el Gobierno cubano lamentó el viernes el anuncio del presidente estadounidense por mandar de nuevo al fondo del congelador las relaciones entre la primera potencia y el irreductible régimen comunista caribeño, fuente de inspiración y, sobre todo, patrocinador de la gran mayoría de los movimientos de izquierda que han surgido en América Latina en la segunda mitad del Siglo XX, desde las FARC en Colombia hasta el chavismo en Venezuela.

«Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la revolución ni doblegar al pueblo cubano», afirma el Gobierno del octogenario Raúl Castro en un comunicado publicado el viernes en el periódico oficialista Granma, en el que además apela a la ya demostrada resiliencia del régimen a lo largo de seis décadas para aguantar «agresiones de todo tipo».

A lo largo de la nota, el Ejecutivo castrista reitera en varias ocasiones que EE.UU. no está en condiciones de dar lecciones sobre violaciones de derechos humanos, el principal argumento esgrimido por Trump para justificar la cancelación inmediata de un acuerdo que había sido impulsado por Barack Obama y Raúl Castro, pero sobre todo se produjo gracias a la crucial intermediación del Papa Francisco para lograr acercar posiciones entre Washington y La Habana.

En marzo se registraron alrededor de 400 detenciones por motivos políticos, según la Ccdhrn

Arropado por la comunidad cubana en el barrio Little Havana en Miami, corazón de la disidencia castrista, Trump condicionó la continuidad de las negociaciones hasta que Cuba cumpla una simple lista de materias democráticas como la legalización de los partidos, la celebración de elecciones y la a liberación de los presos políticos. Sólo en marzo de este año se registraron alrededor de 400 detenciones «arbitrarias» de opositores en la isla, según la disidente Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn).

A las condiciones impuestas por Trump para continuar el deshielo, el Gobierno cubano contratacó al republicano mostrando su «preocupación» por las violaciones de derechos humanos cometidas por EE.UU. en otros países. Así, citó las detenciones arbitrarias y torturas que han ocurrido en la Base Militar de Guantánamo, además de acusar a la primera potencia de no garantizar los derechos humanos debido a los repetidos abusos policiales contra la población afroamericana, entre otras graves acusaciones que elabora el artículo.

La cancelación de los acuerdos entre Cuba y EE.UU. supone un nuevo misil a la maltrecha economía caribeña, que veía en el descongelamiento de las relaciones con su archienemigo una ventana de oportunidad para desarrollar el país. Las restricciones impuestas por Trump prohíben a las compañías estadounidenses hacer negocios con empresas ligadas al Ejército castrista, principalmente con Gaesa, lo que limitará el crecimiento económico en el país, ya que para prácticamente cualquier negocio que se quiera hacer en Cuba hay que tratar con este conglomerado militar.

Controla el 70% de la economía

Según estimaciones, Gaesa podría llegar a controlar hasta un 70% de la economía de la isla. A través de sus múltiples ramificaciones, el Ejército controla desde industrias clave como el turismo -con hoteles, agencias de viaje y empresas de alquiler de coches- hasta la importante Zona Industrial Mariel, un puerto industrial con el que Cuba planea convertirse en uno de los centros logísticos del Caribe.

Asimismo, Trump vuelve a prohibir a los estadounidenses viajar a la isla. Y este es un golpe importante para Cuba, ya que el turismo representa un 10% del PIB y es el principal motor de la economía al generar más de 1.200 millones de dólares anuales. Con la mejora de las relaciones, varias aerolíneas abrieron vuelos entre EE.UU. y Cuba, lo que casi ha triplicado la llegada de estadounidenses a Cuba. A partir de ahora, los ciudadanos de EE.UU. tendrán que volver a borrar Cuba como posible destino.