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Corea del Norte dispara un misil submarino que llega hasta aguas de Japón

El lanzamiento, que demuestra el avance del programa militar de Pyongyang, es la respuesta de Kim Jong-un a las maniobras conjuntas de Corea del Sur y Estados Unidos

El dictador Kim Jong-un durante un discurso a los militantes del partido único nacional
El dictador Kim Jong-un durante un discurso a los militantes del partido único nacional - REUTERS

Corea del Norte ha disparado esta madrugada (durante la noche pasada en España) un misil submarino desde su costa oriental, según ha detectado el Ejército surcoreano. El proyectil, del tipo KN-11, ha volado unos 500 kilómetros hasta caer en aguas del Mar de Japón, al parecer dentro de la zona defensiva de identificación aérea establecida por el Gobierno nipón. A tenor de la agencia estatal de noticias surcoreana Yonhap, el misil fue disparado cerca del puerto de Sinpo alrededor de las 5.30 de la madrugada (diez y media de la noche del martes, hora peninsular española).

Dicho lanzamiento es la reacción del régimen de Kim Jong-un a las maniobras militares conjuntas entre Corea del Sur y Estados Unidos que tienen lugar estos días, que movilizan a 80.000 soldados y simulan una invasión por parte del Norte. Así lo cree el Estado Mayor surcoreano, que prometió «responder a cualquier provocación» y recordó que este lanzamiento es una «clara violación» de las resoluciones de Naciones Unidas contra el régimen que dirige el joven dictador Kim Jong-un.

Por su parte, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, alertó de que este misil «representa una grave amenaza para la seguridad de Japón, y es un acto imperdonable que daña la paz y la estabilidad en la región». Desde que Kim Jong-un tomó el poder tras la muerte de su padre, el «Querido Líder» Kim Jong-il, en diciembre de 2011, Corea del Norte ha llevado a cabo 30 ensayos de misiles balísticos. Desde 2006, ha efectuado cuatro pruebas nucleares, dos de ellas bajo Kim Jong-un, y los expertos sospechan que prepara la quinta, ya que su objetivo es miniaturizar una bomba atómica para montarla en sus misiles.

Además, este ensayo balístico tiene lugar pocos días después de la deserción del número dos de la Embajada norcoreana en Londres, Thae Yong-ho. Su huida a Corea del Sur ha airado tanto al régimen estalinista de Pyongyang que la propaganda lo ha tildado de «escoria humana» y lo ha acusado de apropiación de fondos estatales, venta de información confidencial y hasta de violar a menores.

El éxito de la nueva prueba norcoreana es especialmente preocupante porque este tipo de misiles pueden ser disparados desde debajo del agua sin que el enemigo detecte a los submarinos. Para defenderse de esta amenaza, EE.UU. y Corea del Sur desplegarán un escudo antimisiles que no solo ha sido criticado por Pyongyang, sino también por China, que teme que su cercanía merme su capacidad militar.

Con este proyectil, el aislado régimen estalinista de Pyongyang vuelve a desafiar la prohibición de la ONU y eleva otra vez la tensión en el Paralelo 38, la última frontera que queda de la Guerra Fría.

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