Un soldado de Corea de Sur apaga el sonido de los amplificadores
Un soldado de Corea de Sur apaga el sonido de los amplificadores - EFE

Corea del Sur apaga sus altavoces de la propaganda contra el Norte

Nuevo gesto antes de la cumbre del viernes entre Moon Jae-in y Kim Jong-un

ENVIADO ESPECIA A SEÚLActualizado:

Como gesto de buena voluntad antes de la cumbre del viernes con Kim Jong-un, Corea del Sur apagó ayer sus altavoces de la propaganda contra el Norte. Emplazados en más de 40 puntos del Paralelo 38, que divide a las dos Coreas, dichos altavoces emitían mensajes contra el régimen estalinista de Pyongyang e informaban a los habitantes del Norte de noticias prohibidas. Pero el Gobierno surcoreano ha decidido interrumpir sus emisiones para propiciar el clima adecuado ante la reunión de su presidente, Moon Jae-in, con el joven dictador.

Con motivo del encuentro que tendrá lugar en el puesto fronterizo de Panmunjom, Seúl ha silenciado estos altavoces para «reducir la tensión militar y crear el ambiente para unas conversaciones de paz», informó la agencia surcoreana de noticias Yonhap citando un comunicado del Ministerio de Defensa. Además, responde así a la suspensión de los ensayos nucleares y de misiles del Norte, anunciada el sábado por Kim Jong-un junto a la clausura del silo donde se han llevado a cabo sus seis pruebas atómicas desde 2006. Una concesión sorprendente que ha obligado al Ejecutivo surcoreano a reaccionar con esta contrapartida de cara a la cumbre del viernes.

Minar la moral

Tras hacerse el silencio desde el Sur, Pyongyang ha desconectado también muchos de sus propios altavoces, con los que contrarrestaba sus emisiones. «El Ejército de Corea del Norte tenía unos 40 altavoces para difundir propaganda contra Seúl en los alrededores de la Zona de Demarcación Militar y entendemos que ha apagado un número considerable de ellos», desveló a Yonhap una fuente oficial. Siguiendo su ejemplo, los militares surcoreanos confiaban en que todos los altavoces del Norte fueran cortados al caer la noche.

Al menos hasta el viernes, se calla así la propaganda con que ambas partes se bombardean en el Paralelo 38, que empezó tras el fin de la guerra librada entre 1950 y 1953. Con dichas emisiones, cada uno trata de minar la moral del adversario con mensajes críticos. Para convencer a los soldados del Norte de las virtudes del capitalismo, el Gobierno de Seúl incluso emite canciones del popular «K-pop» («pop» surcoreano), una sutil arma psicológica por sus letras sugerentes y melodías pegadizas. Dependiendo del viento y las condiciones acústicas, las emisiones desde los altavoces gigantes del Sur pueden llegar entre 10 y 25 kilómetros dentro del Norte.

Para contrarrestar esta infiltración cultural, el régimen de Kim Jong-un dispone también de sus propios altavoces, que emiten mensajes anticapitalistas y música patriótica. Pero su sonido no llega demasiado nítido al Sur porque, probablemente, los altavoces no son muy potentes, como ha podido comprobar este corresponsal en visitas anteriores al Paralelo 38. Cierto o no, parece que el verdadero objetivo de los altavoces norcoreanos es ahogar con su ruido las proclamas que vienen desde el otro lado de la frontera. Durante los últimos años, ambas partes han apagado y encendido sus altavoces dependiendo de sus relaciones. En 2015, se comprometieron a acabar con esta «guerra psicológica, pero Seúl retomó las emisiones un año después como represalia por una nueva prueba nuclear de Pyongyang.

Junto a los altavoces, Corea del Sur permite otras formas de infiltración cultural en el Norte, como globos soltados en la frontera con mensajes contra el régimen y emisiones de radio. Debido al deshielo entre los países, que se materializará el viernes en la tercera cumbre de la historia de sus dirigentes, estas armas de la «guerra psicológica» callarán durante algún tiempo.

El Ministerio surcoreano de Defensa anunció hoy esta medida con vistas a «reducir las tensiones militares entre Norte y Sur y crear el ambiente necesario para las conversaciones pacíficas», según explicó en un comunicado.

Seúl dejará así de emplear sus altavoces situados en su lado de la frontera para emitir mensajes propagandísticos en contra del régimen de Kim Jong-un, que pueden escucharse en territorio norcoreano a entre 10 y 25 kilómetros de la demarcación entre ambos países.

Estos altavoces han sido empleados por ambos países como herramienta habitual de «guerra psicológica» y hasta la semana pasada han estado operativos, según pudo comprobar Efe en una visita a la frontera intercoreana.

Aunque en 2015 ambas partes acordaron dejar de usarlos, Seúl los ha reactivado en varias ocasiones en respuesta a pruebas nucleares del Norte o tras la deserción de un soldado norcoreano que fue tiroteado por sus compañeros.

La decisión del Ministerio de Defensa surcoreano llega después de que el sábado Pyongyang anunciara la suspensión de sus pruebas nucleares y de misiles intercontinentales, una significativa concesión ante las cumbres entre Kim Jong-un y los líderes de Corea del Sur y Estados Unidos.

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, se reunirá con el dictador del Norte este viernes en la aldea de Panmunjom, en el lado sur de la frontera intercoreana, lo que supondrá el primer encuentro entre mandatarios de ambos países en once años.

Representantes de ambas partes tienen previsto celebrar hoy una tercera reunión de trabajo para ultimar los detalles de seguridad, protocolo y cobertura mediática para el esperado encuentro.

Aproximadamente un mes después de la cumbre intercoreana se celebrará otra reunión entre el líder norcoreano y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un escenario y fecha aún por determinar, y que significará la primera reunión de este tipo de la historia.