Federica Mogherini, recibida por Raúl Castro en La Habana
Federica Mogherini, recibida por Raúl Castro en La Habana - Efe

La UE contradice a EE.UU. y amplía su cooperación con Cuba

Pese a la ausencia de cambios en el régimen, Bruselas insiste en la política de apertura. Castro recibe a Mogherini en un «ambiente cordial»

CORRESPONSAL EN BRUSELASActualizado:

La Unión Europea prosigue su política de expansión diplomática y comercial para intentar llenar el hueco que deja la actitud aislacionista del presidente norteamericano Donald Trump. La visita oficial que ha realizado a Cuba la responsable de la política exterior común, la alta representante Federica Mogherini, forma parte de esta estrategia, aunque por ahora lo único que se constata respecto a la situación en La Habana es que los cambios políticos no llegan por ningún lado. Pese a todo, Mogherini y el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, intercambiaron buenas palabras y se comprometieron a «identificar áreas de cooperación para impulsar su relación» ya bajo el paraguas del nuevo acuerdo bilateral, que está en vigor desde noviembre y que es el primero que se firma entre la UE y Cuba.

En su habitual lenguaje encorsetado y hueco, Rodríguez describió la situación diciendo que Cuba «tiene toda la disposición para avanzar en el marco contractual que hemos establecido de común acuerdo y la voluntad de avanzar en su implementación». El acuerdo se firmó en 2016 y entró en vigor de manera provisional el pasado 1 de noviembre, a falta de que se complete el periodo de ratificaciones nacionales, lo que para el responsable cubano es una «demostración de buena voluntad y respeto recíproco que permitirá avanzar en beneficio mutuo por encima de las diferencias».

Cuba se había negado tradicionalmente a aceptar una relación con la UE que incluyese exigencias en materia de democracia y respeto a los derechos humanos. Por parte de la UE ese concepto se fijó en 1996 en la llamada «posición común» que vinculaba los contactos políticos a gestos de apoyo a los disidentes y la situación se agravó con la llamada «primavera negra» de 2003, con una oleada de detenciones de disidentes. Sin embargo, un número creciente de países europeos consideró que esa política había tenido efectos indeseables como la ruptura de todo contacto con el régimen, por lo que poco a poco el concepto se fue debilitando.

Mientras tanto, en estos años en el Parlamento se han galardonado tres veces a dirigentes de la oposición democrática cubana perseguidos por el régimen, como Oswaldo Payá (2002), las Damas de Blanco (2005) y Guillermo Fariñas (2010).

De Obama a Trump

La situación cambió con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, ya que en 2014 decidió restablecer las relaciones diplomáticas con la dictadura, después de medio siglo de ruptura, lo que alarmó a los responsables europeos. Estos pensaron que Washington estaba tomando la delantera ante la inminencia de supuestos cambios políticos en Cuba, sobre todo después de la muerte de Fidel Castro en 2016.

Los cambios llegaron, pero no donde se esperaba y con la nueva política de Donald Trump las relaciones de Estados Unidos y Cuba han vuelto a sus habituales tiranteces. Por ello, Mogherini ha dicho en La Habana que la aprobación del acuerdo de diálogo de político y cooperación abre un «nuevo capítulo» en la relación, con «nuevas oportunidades de expandir y profundizar nuestros vínculos. Vemos potencialidades en áreas como la cooperación al desarrollo, comercio e inversión, pero también en el diálogo político que para nosotros es extremadamente importante».

Está previsto que en el primer trimestre de este año se constituya en Bruselas el Consejo UE-Cuba, con el modelo de los que ya existen con la mayoría de países.